Acerca de mí

Mi foto
Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

sábado, 11 de febrero de 2017

Exportaciones peruanas de cocaína legal a comienzos del siglo XX

Foto: inesacipa.livejournal.com

A diferencia de la marihuana (prohibida desde la Edad Media), hubo una época en que la cocaína era legal, era considerada una maravilla de la medicina moderna y Perú era casi el único proveedor mundial.

Desde la época preincaica, se utilizaba la hoja de coca como un estimulante. Su uso continuó en la época colonial: a los indios les daban coca para que realicen extenuantes trabajos en las minas u otras labores. En 1860, el químico alemán Albert Niemann logró aislar el alcaloide principal de la hoja de coca, a la que llamó cocaína. Después se inició un boom de experimentos, usos y productos de cocaína u hoja de coca, que se usaban para curar la depresión, fatiga, etc.

En 1863 en Francia, Angelo Mariani creó su famoso vino de coca Mariani, que sirvió de inspiración para que J.S. Pemberton creara la Coca Cola en EEUU en 1886 (1). El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, usó la cocaína para tratar el alcoholismo y las adicciones a la morfina (2).

Bastante interesante es la información sobre producción peruana de cocaína recopilada por Alejandro Garland, quien en 1905 escribió: “sólo se ha establecido, hasta ahora, fábricas de cocaína en el Perú, con lo cual queda dicho que esta industria es exclusivamente peruana” (1).

La época de mayor auge de la cocaína legal en el Perú fueron los primeros años del siglo XX. Garland describió que habían 22 fábricas de cocaína en el país: “… En Cajamarca existe una pequeña instalación en la hacienda «Marcamachay» provincia de Cajatambo, dos en el departamento de La Libertad. El de Huánuco cuenta con 12 instalaciones inclusive la que existe en la montaña de Pozuzo. En la montaña de Huanta también se han instalado dos oficinas y además existen dos fábricas en Lima, una en el Callao y otras dos en el Cusco”(2).


SURGIMIENTO DE LA COCAÍNA CRUDA Y ESTADÍSTICAS

En verdad lo que Perú producía era cocaína cruda, cuyas exportaciones se iniciaron después de la guerra con Chile (1879-1884) y representaron un alivio para deprimida economía nacional. La cocaína cruda era parecida a la hoy conocida pasta básica de cocaína (PBC), con una pureza de sulfato de cocaína de 80% - 96%. A modo de comparación, el PBC y el crack (obtenido a partir de precipitación alcalina del clorohidrato de cocaína) contienen sulfato de cocaína de 40% a 90%, aunque en esa época, a nadie se le había ocurrido fumar cocaína cruda.

¿Cómo se obtuvo la cocaína cruda? Perú exportaba hoja de coca, pero debido al largo viaje por mar a Europa (aunque no demoraba tanto como Serpost hoy en día) esta no llegaba en buenas condiciones a los laboratorios para la producción de cocaína. Fue el farmacéutico Alfredo Bignon, propietario de la Botica Francesa en el centro de Lima, quien en 1885 inventó un método económico para procesar la hoja coca en el mismo campo de cultivo utilizando kerosene y soda cáustica, insumos fáciles de conseguir en el Perú del siglo XIX. El sulfato de cocaína o cocaína cruda obtenida por el método de Bignon, llegaba en buenas condiciones en Europa, en donde se refinaba en clorohidrato de cocaína. La ventaja principal era la reducción de costos: cada kilo de cocaína cruda representaba entre 160 y 180 kilos de hoja de coca (el kilo de PBC representa unos 150 kilos de hoja de coca). El actual método de maceración de hojas de coca para convertirla en PBC, se basa en el antiguo método de Bignon (5).

También en 1885 surgió la Comisión de la Coca, conformada por científicos peruanos liderados por José Casimiro Ulloa, promovió el método de Bignon e “incitaba en forma terminante la producción peruana de la droga para exportar cocaína cruda, y no sólo coca, elíxires de coca y similares” (6).

Habría que señalar que en Perú se cultivaban dos variedades de hoja de coca: la Erythroxylum coca y la Erythroxylum novogranatense. La primera  que se cultivaba principalmente en Huánuco y era destinada a la producción de cocaína, y la segunda, llamada variedad Trujillo aunque cultivada en Otuzco y Huamachuco, tenía menos alcaloide y era destinada principalmente para elaborar elíxires de coca.

Para la década de 1890, Perú exportaba cantidades importantes de cocaína cruda y hoja de coca. Debido a las políticas proteccionistas de EEUU, los laboratorios norteamericanos (Merck & Co., Parke-Davis, Squibb) no importaban cocaína cruda, sino hoja de coca a partir de la cual recién elaboraban cocaína. En cambio, los laboratorios alemanes (Merck, Boehringer, Gehe, Riedel, Knoll) y franceses (Houdé, Midy) en menor medida, importaban cocaína cruda para refinarla y convertirla en clorohidrato de cocaína. La alemana Merck of Darmstadt se convirtió en el mayor productor mundial del polvo blanco (7).

Foto: MerckGroup.com

También la hoja de coca importada por EEUU y Francia iba a destinada a la elaboración de bebidas, elíxires, etc. En 1903, Coca Cola retiró la cocaína de la fórmula de su bebida gaseosa, pero se asoció con Maywood Chemical Works (hoy Stepan Company) para que la abastezca de extracto de hoja de coca (descocainizada desde 1907) para la Coca Cola. Es curioso que Maywood Chemical haya sido fundada por el químico alemán Louis Schaeffer, quien tuvo un fracasado proyecto de producción de cocaína cuando vivió en Lima (8).

Para 1905, el valor de las exportaciones de hoja de coca y cocaína sumaba £ 206,426 y eran el octavo producto de exportación del país por detrás del azúcar, caucho, cobre, lana, algodón, plata y guano (9). Las exportaciones peruanas de hoja de coca y cocaína están en el siguiente cuadro.


LOS PRINCIPALES PRODUCTORES PERUANOS

Es el historiador norteamericano Paul Gootenberg quien mejor ha investigado el tema. Él señala como uno de los principales productores de cocaína a Alfredo Pinillos Hoyle, principal accionista de la casa comercial Pinillos, Goicochea & Cía., además de un importante político del norte del país. Pinillos tenía una fábrica de cocaína en Trujillo en sociedad con Martín Ayllón. Pinillos también firmó un contrato a largo plazo con Maywood Chemical para ser su proveedor exclusivo de hojas de coca destinada a la producción de un ingrediente para la Coca Cola. Otra fábrica de cocaína en Trujillo fue la de Teófilo Vergel (10).

El departamento de Huánuco albergó la mitad de fábricas de cocaína, lo que repercutió en el auge económico de la ciudad de Caballeros de León de Huánuco. Gootenberg señala una élite de familias cocaleras asentadas en el distrito de Chinchao: Repetto, Ramírez, Sara Lafosse, Funegra, Lambruschini, Cavalié, Malpartida, Mori y Ampudia. Quienes fueron protagonistas en la producción de cocaína fueron los inmigrantes croatas Juan Antonio Plejo y Salvador Nesanovich (ganador de una medalla de bronce por su cocaína en la Feria de Saint Louis de 1904); los yugoeslavos Juan Boyanovich y Manuel y Esteban Marinovich, el español José Mas, y los peruanos Juan Languasco, los hermanos Montero y los hermanos Augusto, Gregorio y Juan Durand, siendo estos últimos los principales productores. Las fábricas o talleres de cocaína se ubicaban en las haciendas del Chinchao, Derrepente y Monzón -además de una en Pozuzo-, siendo la más grande la ubicada en el anexo Éxito de la hacienda San Carlos (Chinchao) de los Durand. Algunos talleres contaban con líneas telefónicas que la conectaban con Huánuco (11). 

Augusto Durand no solo fue el más importante empresario de la cocaína de esa época, también compró el diario La Prensa en 1915 y fue uno de los políticos más importantes del Perú de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Gran opositor al Gobierno de Augusto B. Leguía (1908-1912; 1919-1930), su hermano Juan y él fueron deportados en 1919, sus negocios en Huánuco fueron allanados y su diario fue expropiado en 1921. En 1923, Augusto Durand regresó al Perú de forma clandestina, con la finalidad de ejecutar un plan revolucionario contra Leguía en colaboración con jefes de la escuadra, pero el 26 de marzo fue arrestado enfermo (una hernia por herida de bala de cuatro años antes) y falleció el 31 de ese mes, cuando era conducido al Callao en el crucero Grau. (12)

DECLIVE DEL NEGOCIO DE LA COCAÍNA LEGAL

El boom de la cocaína empezó a declinar con el surgimiento a inicios del siglo de políticas antidrogas en EEUU que después de la Primera Guerra Mundial, la promovió a nivel mundial a través de la Liga de las Naciones (antecedente de la ONU). Según Gootenberg, estas surgieron tras el uso de la cocaína “por placer o para fines no médicos”, pero también como un asunto racial: “se hablaba de los violentos cocainómanos negros” y “de proveedores judíos que andaban por doquier” (13).

También el declive del negocio peruano se debió al surgimiento de la competencia. La Java holandesa (isla que hoy forma parte de Indonesia) inició la exportación masiva de hoja de coca y cocaína cruda a partir de 1905, desplazando a los productos peruanos de EEUU y Europa. La cocaína cruda peruana –prohibida en EEUU- rivalizaba ahora con la coca de Java para abastecer a los laboratorios alemanes. Ya en 1900, con apoyo estatal, se había establecido en Ámsterdam la Neerlandsch Cocainfabrieck (NCF), que pirateando patentes alemanas, se convirtió en la mayor productora mundial de cocaína, afectando la producción de los laboratorios alemanes. Para 1920, la coca de Java satisfacía la demanda mundial de los laboratorios pero luego su producción bajó cuando los Países Bajos aceptó las políticas de control sobre la cocaína (14).

La naciente industria farmacéutica japonesa también rivalizó con su par alemana en la producción de cocaína. A principios de la década de 1920, Sankyo Pharmaceuticals se convirtió en uno de los mayores productores de cocaína, importando cocaína cruda de la colonia japonesa de Formosa (Taiwan) o de la Java holandesa. Otra productora japonesa de cocaína, Hoshi Pharmaceuticals, compró la hacienda Tulumayo en el valle del Huallaga en 1917, aunque por presión de EEUU, el Estado peruano la expropió en 1938, con lo que terminó las importaciones de cocaína cruda peruana por parte de los laboratorios japoneses (15).

De 22 fábricas de cocaína en 1905 en Perú, se pasó a seis en 1923. Para 1911 estaban cerradas las fábricas de Pozuzo, Cusco, Huanta, Lima y Callao.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los mayores productores de cocaína eran Alemania y Japón. Al terminar la guerra, estos países adoptaron las políticas de prohibición de cocaína de EEUU, con lo que Perú quedaba casi aislado. La dictadura de Odría, amigable con la diplomacia estadounidense, prohibió la producción cocaína en 1949. Para ese entonces, solo operaban en Huánuco la fábrica de Obraje de Andrés Soberón –que era también el mayor productor- y en Trujillo las fábricas de las familias Vergel y Ayllón (16).

Hoy en día, a través de la Empresa Nacional de la Coca (Enaco) se sigue exportando, legalmente, hojas de coca para la Coca Cola y cocaína para fines médicos (anestesia para operaciones oculares), pero estas no llegan ni a la décima parte de lo que fue en su apogeo. De acuerdo a las estadísticas publicadas por Sunat, las exportaciones de cocaína no superan los 400 kilos al año y las de hoja de coca en el último lustro, ha sido alrededor de 136 mil kilos anuales.

NOTAS

(1) Cervera, César. (03/10/2016). Vin Mariani, la bebida compuesta de cocaína que adoraban el Papa León XIII, Thomas Edison y Verne. España: ABC. Recuperado de http://www.abc.es/historia/abci-mariani-bebida-compuesta-cocaina-adoraban-papa-leon-xiii-thomas-edison-y-verne-201610030339_noticia.html

(2) Markel, Howard. (26/07/2011). El problema de cocaína de Sigmund Freud. México. Expansión en alianza con CNN. Recuperado de http://expansion.mx/salud/2011/07/26/el-problema-de-cocaina-de-sigmund-freud

(3) Garland, Alejandro. 1905. Reseña Industrial del Perú, p. 143. Lima, Ministerio de Fomento.

(4) Ibídem.

(5) Gootenberg, Paul. 2010. La invención de la cocaína: La historia olvidada de Alfredo Bignon y la ciencia nacional peruana (1884-1890), pp. 38-43; 66. 

(6) Gootenberg, Paul. 2003. Entre la coca y la cocaína: Un siglo o Más de las Paradojas de la Droga entre Estados Unidos y el Perú, 1860-1980, p. 12. Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.

(7) Gootenberg, Paul. 2016. Cocaína Andina. El proceso de una droga global, pp. 110-115. Lima, Perú: La Siniestra Ensayos, Universidad Nacional de Juliaca.

(8) Ibíd, pp. 280-284.

(9) Garland, Alejandro. 1908. Peru in 1906 an after, translated into english by George R. Gepp, pp. 264-265. Segunda Edición. Lima, Perú: Imprenta oficial La Industria.

(10) Gootenberg, Cocaína Andina. El proceso de una droga global, pp. 131-132.

(11) Ibíd, pp. 138-147.

(12) Basadre Grohmann, Jorge. 2014. Historia de la República del Perú (1822-1933), T. 14, pp. 37; 54; 65; 90-93.

(13) Gootenberg, Entre la coca y la cocaína: Un siglo o Más de las Paradojas de la Droga entre Estados Unidos y el Perú, 1860-1980, pp. 16-17.

(14) Gootenberg, Cocaína Andina. El proceso de una droga global, pp. 186-190.

(15) Ibíd, pp. 191-194.

(16) Ibíd, pp. 228-236.