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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

lunes, 12 de enero de 2009

Combate naval de Casma




Este combate naval fue la última acción naval en la guerra contra la confederación. (Derecha: Imagen de la página web de la Armada de Chile)

La escuadra confederada estaba conformada por un grupo de corsarios contratados por Andrés de Santa Cruz.
Estaba al mando del francés Juan Blanchet y conformada por la corbeta Edmond (buque insignia, artillado con cuatro cañones largos de a 24 libras, uno de a 18, doce de a 12 y ocho colizas de a 8), la goleta Shamrock (artillada con cuatro cañones de a 12 libras y seis colizas de a 8), la barca Mejicana (no se sabe cuantos cañones tenía) y el bergantín Arequipeño (un cañón largo de a 24 libras, otro largo de a 12 y cuatro cañones de a 9), este último capturado a la escuadra restauradora el 27 de noviembre de 1838.

El 10 de enero de 1839, la escuadra restauradora, conformada por las corbetas Confederación (buque insignia, artillada con 22 cañones de a 12 libras) y Valparaíso (artillada con 20 cañones de a 12 libras), la barca Santa Cruz (artillada con 20 cañones) y el transporte Isabella, arriba a Casma con el propósito de recoger leña. Toda la división estaba al mando del capitán de navío Robert Wintrop Simpson, inglés al servicio de la Armada de Chile.

Al mediodía del 12 de enero de 1839, un vigía apostado en la altura dio aviso de velas en el horizonte. Simpson decidió subir al cerro, pero a medio camino regresó por la fatiga. El viento favoreció a los restauradores, dándoles tiempo de resistir el ataque. Los buques restauradores tomaron la siguiente posición: la Confederación de avanzada al frente, la Valparaíso al norte y la Santa Cruz al sur, todos formando un triángulo.

Hacia las 4 pm, el Arequipeño, al mando del francés Enrique Silvester, se destaca de la escuadra confederada y entra a la bahía a reconocer a los buques enemigos para después reunirse nuevamente con el resto de su escuadra. Silvester antes del combate, se había emborrachado con sus marineros.

El Edmond y el Arequipeño se lanzan al ataque sobre la Confederación y abren fuego a distancia de tiro de fusil (unos 180 m). El Arequipeño fue a toda velocidad y le rompió la jarcia del trinquete a la Confederación y la Edmond le deshizo todo el aparejo de proa. La Mejicana y la Shamrock hicieron fuego sobre la Valparaíso.

Durante el combate murió Blanchet y toda la tripulación se desmoralizó. Todos los tripulantes se arrastraron al entrepuente, con excepción del cocinero del barco, que disparó un cañón cargado hasta la boca y luego condujo el barco en la bahía para retirarse. El Arequipeño después quedó enredado con la Santa Cruz y se entabló un nuevo combate.

Después de hora y media de combate, se retira la escuadra confederada, dejando atrás al bergantín Arequipeño. Este buque tuvo entre sus muertos a su comandante y otros 13 de su tripulación, además de 70 prisioneros.

Los buques restauradores quedaron tan maltrechos por el combate que no fueron capaces de emprender la persecución al resto de los buques confederados, pero la muerte de Blanchet y la recuperación del Arequipeño les da la victoria a ellos.

A pocas millas al sur de Casma, los buques confederados encontraron un nuevo buque bien armado y tripulado al mando del teniente de la Armada Francesa M. Cochon que había desertado. Los jefes corsarios estaban reunidos en la Edmond acordando un plan para regresar a Casma, pero llegó un navío francés al mando de Fleury, Jefe de Cochon, exigiendo la entrega de su oficial desertor, obligando a los corsarios a regresar al Callao. Antes de arribar a ese puerto, los corsarios salvaron a Cochon en un bote.

En el Callao, los buques corsarios fueron desarmados e hicieron rumbo a Guayaquil con bandera francesa.

Este hecho marcó el fin de la Campaña Naval en la guerra que chilenos y peruanos emprendieron contra la confederación.

Bibliografía

Búlnes, Gonzalo. 1878. Historia de la Campaña del Perú en 1838. Santiago.

Denegri Luna, Félix. 1976. Historia Marítima del Perú. Lima: Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú.

Vegas García, Manuel I. 1929. Historia de la Marina de Guerra del Perú. Lima.

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