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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

viernes, 4 de agosto de 2017

Los cañones de mil libras en La Punta


Cañón Dahlgren de mil libras en el Callao. Foto: Las Fuerzas Sutiles

Después del combate del 2 de mayo de 1866 en la Guerra con España, el gobierno peruano compró varios cañones en Estados Unidos para defender la costa peruana de la flota española. Estos eran básicamente cañones usados en la Guerra de Secesión (1861-1865). Entre los cañones comprados llegaron los cañones más grandes del mundo fabricados hasta ese entonces: eran llamados los cañones de mil libras, porque disparaban proyectiles de ese peso. Estos cañones fueron un Dahlgren del calibre de 20 pulgadas (508 mm) y un Rodman del mismo calibre.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Los cañones diseñados por el almirante John A. Dahlgren y el general Thomas J. Rodman eran parecidos, ambos de fierro fundido y de ánima lisa (algo anticuado para esa época, porque ya se usaban cañones de ánima rayada). Como eran cañones de ánima lisa, disparaban proyectiles esféricos, que podían ser sólidos o bombas (explosivos). Los cañones Dahlgren eran para la marina y los cañones Rodman para el ejército.

El cañón Dahlgren pesaba 100,000 libras con longitud de 163 pulgadas (1). El cañón Rodman pesaba 115,200 libras con longitud de 243.5 pulgadas y necesitaba una carga de 100 libras de pólvora para el disparo (2).

Solo se construyeron cuatro cañones Dahlgren y tres cañones Rodman de mil libras (3), de los cuales solo sobrevive un Rodman (ver foto).

Cañón Rodman de mil libras, ubicado actualmente en Fort Hancock, Sandy Hook. Foto: CivilWarTalk.com

Los cañones Dahlgren fueron bautizados como “Beelzebub”, “Satan”, “Lucifer” y “Moloch”. A Perú llegó el “Beelzebub”.(4) 

El alcance máximo de estos cañones era de 7,137 yardas (5), equivalentes a 6,523 metros, aunque la medición de esta distancia tomaba en cuenta los rebotes –en mar o tierra- que daba el proyectil esférico hasta que se detuviera completamente.

LA COLOCACIÓN DE LOS CAÑONES

Con motivo de la ocupación del puerto boliviano de Antofagasta por fuerzas chilenas, se tomaron algunas medidas en Perú. El corresponsal del diario El Comercio en el Callao informaba que hay una gran cantidad de cañones de gran calibre almacenados y que sería “conveniente montar algunas piezas de á mil” (6).

El 27 de mayo, El Comercio informaba que se estaban montando los cañones de mil libras y que las obras estaban a cargo de los ingenieros López Castilla y Garaicochea (7).

El 2 de junio, la comisión encargada del montaje de los cañones de mil libras, presentó un informe y presupuesto para la colocación de los cañones de mil libras al Consejo Provincial del Callao, que estaba a cargo de los trabajos por orden del gobierno.

El informe señala que la madera es el material escogido para el montaje porque “reúne las condiciones de elasticidad, solidaridad y resistencia suficiente para todo el tiempo que pueda durar la presente guerra”.(8) El modo de emplearlo fue colocar estacas que formaban un tablero con 144 cuadrados, sobre el cual se colocaban hileras de vigas y viguetas de pino para formar un armazón, tablones, rieles para la corredera de los cañones y plancha de fierro para el eje de rotación. Los guijarros de la playa servirían para formar el glacis. El parapeto estaría formado por sacos de tierra. Para el polvorín, se enterrarían cuatro grandes boyas (de dos en dos) protegidas con planchas de fierro, con galería de madera cubierta de tierra y uno o dos agujeros para ingresar o salir, mirando la entrada hacia tierra firme (8).

El presupuesto para colocar cada uno de los cañones ascendía a S/ 20,000, un total de S/ 40,000 por los dos cañones, una verdadera fortuna para la época, sin incluir la mano de obra y los rieles del ferrocarril para llevar los cañones (8). A modo de comparación, el sueldo anual de un general de división en esa época era un equivalente a S/ 4,307 (9), el de un vicealmirante era un equivalente a S/. 4,800 (10) y la fabricación de 24 cañones Grieve de 60 mm para el ejército (incluyendo cureñas y 12,000 proyectiles) costó S/ 23,000 (11).

Las firmas del informe citado están un poco ilegibles, pero puede entender que el ingeniero secretario de la Junta Central era M. M. Echegaray y también estaba conformado por Francisco. Paz Soldán y Ladislao Yolkieski (9). En diversos documentos de la época, confirmamos que el ingeniero Echegaray estuvo a cargo de otras obras de las baterías del Callao, entre ellos, los de las torres Junín y La Merced.


UBICACIÓN DE LAS BATERÍAS

Para la ubicación de los cañones de mil libras, la comisión sopesó “defender el paso del boquerón, reservando de este modo una probabilidad para el tránsito de nuestra escuadra, ú obligando, cuando menos, al enemigo á estender considerablemente su línea de bloqueo. Esta consideración nos ha inducido á elegir para la colocación de estos cañones, el punto más occidental del terreno de La Punta. A pesar de algunas dificultades y mayor gasto que la naturaleza de este ocasionará, para la construcción de los cimientos, desde este sitio los fuegos de esta pieza, abarcarán la mayor parte de la bahía y de la mar brava”.(9)

Actualmente, la parte más occidental de La Punta es la Escuela Naval, pero en una consulta realizada al vicealmirante Reynaldo Pizarro, me contó que la Escuela Naval es terreno ganado al mar, que no existía en 1879, así que el terreno donde se colocaron los cañones de mil libras sería próximo a la Escuela Naval.

En un plano sobre el primer ataque chileno al Callao, realizado el 22 de abril de 1880, observamos la ubicación de una de las baterías de mil libras, llamada en ese entonces 2 de Mayo (ver foto).

Los cañones de mil libras están en la Batería 2 de Mayo, en el extremo de La Punta (hacer click para agrandar). Foto: AHMGP/Las Fuerzas Sutiles

En la relación de jefes de las baterías del Callao del 21 de julio de 1879, encontramos que ya estaban las dos baterías de mil libras. Una era llamada Batería de Sotavento y apuntaba hacia la bahía, a la isla San Lorenzo y al norte, en dirección de la desembocadura del río Rímac. La otra era llamaba Batería de Barlovento y apuntaba al sur del Callao, hacia Magdalena y Miraflores. De acuerdo al historiador naval Francisco Yábar, la Batería de Sotavento era el Dahlgren (su foto está al inicio del post) y la Batería de Barlovento era el Rodman (15).

La Batería Sotavento estaba al mando del capitán de fragata Luis Germán Astete –quien estuvo al mando del Huáscar en el combate naval de Pacocha (29/05/1877) durante la sublevación pierolista- y la Batería Barlovento, al mando del capitán de navío Lino de la Barrera (12). El diario La Patria, de tendencia pierolista, criticó el nombramiento de estos marinos como jefes de las baterías de los cañones de mil libras. “Creemos que no es lo natural y lo acertado sacar á estos jefes fuera de su elemento y en donde podrían prestar utilísimos servicios, para confiarles puestos que, sí serán bien desempeñados; no son de su cuerda, para la cual hay otros muchos”, manifestaba la nota (13).

Si bien aparentemente, en julio de 1879 ya estaban listos, recién los cañones de mil libras se probaron en octubre de ese año (14). En marzo de 1880 se blindó el polvorín de los cañones con planchas de fierro de 4 pulgadas que habían pertenecido a la fragata Apurímac (15).

Con la ocupación del Callao (18/01/1881), los cañones de mil libras pasaron a poder del ejército chileno y fueron llevados a su país. Años después, los cañones fueron fundidos en el puerto chileno de Caldera (18), desapareciendo para siempre.

NOTAS

(1) Alejandro L. Holley, 1867. Artillería y Blindaje, traducida al castellano por Diego Dublé Almeida, p. 108. Valparaíso, Chile: Imprenta del Mercurio de Recaredo S. Tornero.

(2) Ibídem, p. 107.

(3) Swain, Craig (09/02/2012). The Big Rodmans: 20-inch Rodmans, Part 2. Recuperado de https://markerhunter.wordpress.com/2012/02/09/20-inch-rodmans-pt2/

(4) Dahlgren Guns and Rifles (s.f.). Recuperado de http://robinsonsbattery.org/67415.html

(5) José Torreblanca, 1879. Descripción y manejo de los cañones Blakely, Armstrong y Vavasseur de las baterías del Callao, p. 140. Lima, Perú: Imprenta del Estado.

(6) Callao. Correspondencia de El Comercio; Febrero 27 de 1879, en: El Comercio; Lima, Viernes 28 de febrero de 1879, edición de la mañana.

(7) Callao. Correspondencia de El Comercio; Mayo 27 de 1879, en: El Comercio; Lima, Martes 27 de Mayo de 1879, edición de la mañana.

(8) Archivo del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú. Año 1879, paquete 2.Ingenieros. Informe que presenta la Comisión encargada del montage de los cañones de á mil.

(9) Decreto del 30 de enero de 1880, en: El Peruano; Lima, Miércoles 4 de Febrero de 1880.

(10) Decreto del 17 febrero de 1880, en: El Peruano; Lima, Miércoles 18 de Febrero de 1880.

(11) Jorge Grieve Madge, 1983. Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79, p. 311. Lima, Perú: Industrialgráfica S.A.

(12) Archivo de la Marina de Guerra del Perú (AHMGP). Serie: Elementos Operacionales, subserie: Fuerzas de Desembarco, Baterías 1879, doc. 46. Cuadro de las Fortalezas de la plaza del Callao en Julio de 1879.

(13) Baterías del Callao, en: La Patria; Lima, Lunes 26 de Mayo de 1879.

(14) Melitón Carvajal Pareja, 2004. Historia Marítima del Perú, T. XI, vol. 1, p. 542.

(15) Francisco Yábar Acuña, 2001. Las Fuerzas Sutiles y la defensa de costa durante la Guerra del Pacífico, pp. 196; 223-224.

(16) Información proporcionada por el investigador chileno Gilles Galté.

domingo, 9 de julio de 2017

Participación de mercado y otros datos de Gloria

Motivado por el Caso Pura Vida, revisé las Memorias Anuales de Gloria disponibles en la página web de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV). Las Memorias Anuales contienen valiosa información del desempeño de la empresa y servirían también para hacer una historia económica del industria láctea debido al casi dominio de mercado que tiene Gloria en nuestro país.

VENTAS Y UTILIDADES DE GLORIA

En el siguiente gráfico observamos que las ventas de Gloria casi se cuadruplicaron de 1998 al 2008, pasando de S/ 554.4 millones a S/ 2,047.7 millones. En el 2016 las ventas alcanzaron los S/ 3,534.5 millones, casi siete veces las logradas en el 1998.

El único descenso de sus ventas fue en el 2009 debido a la crisis económica que vivió el país en aquel año. También vemos que desde el 2014, las ventas casi han detenido su avance.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Cabe mencionar que las ventas de 1998 al 2002 solo son de la división de alimento de Gloria, pues en esa época también tenía división papelera y división farmacéutica, que luego fueron escindidas. Desde el 2003 a la fecha, Gloria es solo una empresa de alimentos.

La utilidad neta de Gloria solo la hemos tomado desde el 2003, porque desde ese año es solo una empresa de alimentos. Las utilidades van de la mano de las ventas, aunque también con el control de costos y política de inversión de la compañía. Por eso vemos que en el 2008 llegó a un pico de S/ 292.8 millones que no ha vuelto a repetir.

Fuente: Estados Financieros anuales de Gloria del 2003 al 2016. Elaboración propia.

PERSONAS EMPLEADAS POR GLORIA

El número de personas empleadas por Gloria entre 1998 y el 2016 ha aumentado de 1,624 hasta 2,060, como se observa en el siguiente gráfico, que no incluye el año 2005 al no tener datos de ese año.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Si bien hubo años con descenso en el número de trabajadores, me imagino que este se debe al mayor empleo de mano de obra tercerizada, que no se incluye en la data. El gráfico refleja un mayor empleo de personas desde la crisis del 2009.

ACOPIO DE LECHE FRESCA

Existen datos de acopios de leche a ganaderos por parte de Gloria desde el 2001 hasta el 2015. En el siguiente gráfico observamos que entre el 2001 y el 2006 más que se duplicó el acopio, pasando de 265.5 toneladas a 530.5 toneladas, pero después el incremento se desaceleró. No he encontrado datos del 2006 al 2009.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria e informes de Clasificación de Riesgo de Apoyo & Asociados. Elaboración propia.

El aumento de acopio de leche fresca en el período 2001-2006 se puede deber al menor uso de leche en polvo. De acuerdo a un informe de Apoyo & Asociados, la leche en polvo es “una de las principales materias primas en la elaboración de leche evaporada y otros productos” de Gloria, abasteciéndose de las empresas que tiene el grupo en Bolivia y en Argentina.

“De esta manera, el porcentaje utilizado de leche fresca en la producción fue en promedio de 71% en el 2005 (63% en el 2000), mientras que el porcentaje de leche en polvo fue 29% (37% en el 2000), el cual se puede considerar un tope, dado que hay ciertos productos que requieren de un mínimo de leche en polvo en su producción”, señalaba un informe de Apoyo del 2006 (1).

De acuerdo al último informe de Class & Asociados (publicado días antes del escándalo Pura Vida) el “acopio proviene de más de 18,500 productores en el negocio de abastecimiento de todo el Perú, destacando las operaciones de los departamentos de Centro (Lima y Junín) y del Sur (Arequipa y Majes), que representaron 32.22% y 39.08% del acopio total… Gloria ha desarrollado una estrecha relación con los ganaderos, brindándoles apoyo constante mediante el suministro de tecnología y capacitación” (2).

LECHES INDUSTRIALIZADAS

Gloria siempre fue la líder del mercado de leches industrializadas gracias a que su marca de leche evaporada se comercializa en Perú dos décadas antes de que la empresa fuera fundada en 1941.
Desde que la empresa fue comprada por los hermanos Rodríguez en 1986, Gloria tuvo como principales competidores a Nestlé y Laive y en el último lustro se ha sumado P&D Andina.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Como vemos en el gráfico, la participación de Gloria en el mercado de leches industrializadas se incrementó desde 59.2% hasta llegar a 80.6% en el 2007 y en el 2014, con leve descenso en los últimos dos años.

LECHE EVAPORADA

Gloria es la marca emblema de la leche evaporada en el país, por lo que la empresa siempre ha tenido una participación de mercado alta, llegando a un pico de 85% en el 2014.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

El grueso de las ventas de la empresa proviene de la leche evaporada, habiéndose duplicado entre el 2001 y el 2009, pasando de S/ 648.1 millones hasta S/ 1,276.8 millones. Como se aprecia en el gráfico de abajo, las ventas de leche evaporada siempre han estado en alza, con excepción del 2009 por la crisis económica del país y en el 2016, cuyo caída en las ventas desde los S/ 2,000 millones se puede deber a una mezcla de crisis como por la preferencia de los consumidores por leche UHT, como veremos adelante. El impulso de las ventas también se debe al ingreso de nuevas marcas: Pura Vida y Bella Holandesa (en envase Tetra Pak) a partir del 2000, Multilac y Aurora el 2005 y Soalé el 2006.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Las marcas que la empresa clasifica en este segmento son Gloria, Bella Holandesa (marca de Friesland Brands), la hoy discutida Pura Vida, Bonlé y Soy Vida (2), aunque solo las dos primeras serían realmente leche evaporada.

LECHE UHT

Aunque en las memorias de Gloria la llaman leche pasteurizada, en verdad se trata de leche UHT (ultrapasteurizada) en envases Tetra Pak o en bolsa. Si bien participa en este mercado desde la década de 1990, recién la empresa publica su participación desde el 2002, con la sola excepción del año 2004. En el gráfico observamos que la participación de mercado de Gloria aumentó desde 45.6% el 2002 hasta llegar a un máximo de 78.4% el 2012.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Las ventas han estado en constante aumento y es probable que hayan captado a los antiguos consumidores de leche evaporada. Entre el 2001 y el 2015 las ventas se multiplicaron por ocho, pasando de S/ 39.4 millones a S/ 327.8 millones y sigue en aumento.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

Las marcas que actualmente la empresa clasifica como Leche UHT son Gloria, Pura Vida, Bella Holandesa y Soy Vida (2).

YOGURT

Gloria incursionó en la década de 1990 en el mercado de yogurt adquiriendo empresas que elaboraban este producto. A fines de esa década, era segundo en el mercado por detrás de Laive, pero en este siglo la superó y se consolidó primera. Del 15.9% de participación de mercado que tenía en 1998, llegó a un máximo de 82.3% en el 2007.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 1999 al 2016. Elaboración propia.

La empresa recién separa las ventas de Yogurt desde el 2013. Antes estaban mezcladas con la Derivados Lácteos porque el producto se elaboraba en la planta de Derivados Lácteos en Huachipa. En el gráfico de abajo observamos que las ventas de la categoría Yogurt cayeron en el último año.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2013 al 2016. Elaboración propia.

Las marcas que actualmente la empresa clasifica en la categoría Yogurt (aunque no todas son yogurt, sino bebidas lácteas fermentadas) son Gloria, Milkito, Pura Vida y Soy Vida (2).

DERIVADOS LÁCTEOS

En la clasificación derivados lácteos van el queso, leche en polvo, crema de leche, base de helados, mantequilla, manjar blanco y condensada.

Las ventas que se muestran a continuación, incluyen las ventas de yogurt desde el 2001 hasta el 2012, en cuyo período las ventas se quintuplicaron, pasando de S/ 111.6 millones a S/ 567.5 millones. El bajón del 2013 se explica por el retiro del yogurt, aunque el 2012 reingresó la venta de leche en polvo.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2001 al 2016. Elaboración propia.

Uno de los principales productos de este rubro son los quesos (frescos, madurados, etc.), cuya participación de mercado pasó de 18.9% el 2002 hasta un máximo de 40.7% el 2012.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2002 al 2016. Elaboración propia.

Las marcas usadas en quesos son Gloria y Bonlé.

BEBIDAS

Si bien Gloria produce jugos desde el siglo pasado, recién sus ventas fueron importantes desde el año 2008, cuando empezó a registrarla en su Memoria Anual. En ese entonces producía jugos (a partir de concentrado de frutas o néctares) y refrescos (a partir de concentrados en polvo). Las ventas no han sido estables, sino muestran un sube y baja constante, aunque con tendencia al alza desde el 2013, cuando se inició la producción de té y agua embotellada.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2008 al 2016. Elaboración propia.

Las marcas usadas en bebidas son Gloria, Pura Vida y Tampico (desde el 2004).

OTROS

Las Memorias de Gloria presentan otros grupos importantes en donde no señalan participación de mercado. Uno de ellos es la producción de hojalata.

Debido a la necesidad de contar con hojalata para su producto estrella, el tarro de Gloria, la empresa construyó una fábrica de hojalata para elaborar sus propios envases y vender a terceros.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2008 al 2016. Elaboración propia.

En el rubro de mercaderías, van los productos que Gloria encarga su producción a terceros: conservas de pescado, café, mermeladas, panetones (desde el 2006), compota, azúcar, cereales, barra de cereal, modificadores lácteos, gelatina, snacks, etc. El gráfico revela que hubo una caída en las ventas el 2009 por la crisis económica y otra el 2013 por la separación de los servicios en el rubro otros.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2001 al 2016. Elaboración propia.

A partir del 2013, aparece en las Memorias de Gloria el rubro Otros No Giro, en donde incluyen agropecuarios, inseminación, servicio corporativo, entre otros.

Fuente: Memorias Anuales de Gloria de 2013 al 2016. Elaboración propia.

Cabe mencionar que fui practicante en Gloria hace más de una década.

NOTAS

(1) Informe de Clasificación de Riesgo de Gloria de Apoyo & Asociados del 29 de mayo del 2006.


(2) Informe de Clasificación de Riesgo de Gloria de Class & Asociados del 31 de mayo del 2017.

lunes, 5 de junio de 2017

La artillería peruana en la defensa de Arica en 1879

Cañón Vavasseur en el Morro de Arica. Foto del autor

En las primeras décadas del Perú Republicano, Arica era el segundo puerto del país y el más importante en el trayecto de Callao a Valparaíso, pero cuando llegó la guerra en 1879 estaba venido a menos. Su importancia comercial había disminuido en detrimento de Mollendo e Iquique, tanto por la destrucción ocasionada por los maremotos (1868 y 1877) como por el Ferrocarril del Sur y el auge salitrero. Su población en esa época se estimaba en 2,843 habitantes, menos de la mitad de la estimada de Iquique, que era de 6,000 habitantes (1).

Durante la Guerra con Chile (1897-1884), Arica se convirtió en Cuartel General del Ejército y fue el lugar desde donde el presidente Mariano Ignacio Prado –que usó el título de Supremo Director de la Guerra- daba órdenes para las excursiones de la escuadra peruana sobre la costa chilena. Por eso fue importante el esfuerzo peruano en artillar el puerto en los primeros días de la guerra con cañones pesados.

LOS PRIMEROS CAÑONES

En el período que Arica fue puerto peruano, en varias ocasiones sufrió por bombardeos y combates por conflictos internos o externos. Con motivo de la guerra con España, Arica fue artillada en 1864, instalándose baterías en el Morro y al norte del puerto, en la playa San José, siendo desartillada en 1869, meses después que el puerto había sufrido de un maremoto.

Con motivo del conflicto entre Chile y Bolivia y las posibilidades de que Perú quede envuelto en esa guerra, se decidió artillar nuevamente Arica.

En la madrugada del miércoles 2 de abril de 1879, zarpó del Callao el transporte Chalaco, que arribó a Arica el 5 de abril. Como el Prefecto de Tacna comunicó al comandante del Chalaco, el capitán Manuel Villavisencio, que la escuadra chilena fondeaba frente a Iquique, el transporte peruano desembarcó la división del ejército destinada a Iquique y al día siguiente, se armó una cabría con la cual desembarcaron dos cañones Parrott de 100 libras. El 7, el Chalaco llevó la división del ejército a Pisagua y al regreso en Arica, desembarcó otros dos cañones Parrott de 150 libras de calibre (2). Del Chalaco también desembarcó el coronel Arnaldo Panizo,(3) quien fue jefe de la artillería y encargado de las obras de defensa del puerto.

El contralmirante Lizardo Montero llegó a Arica el 12 de abril con el cargo de Comandante General de las fortalezas de Arica, aunque no por sus conocimientos de artillería sino para alejarlo del mando de la escuadra (4). A los cuatro días, se quejó por el “desorden e insuficiencia” de los elementos de defensa, señalando que los trabajos realizados fueron “estérilmente ejecutados”, porque los cañones fueron montados en cureñas de sistema y calibre distintos, ocasionando “un gran desorden en los trabajos”, careciendo las baterías del personal y útiles necesarios (5).

El corresponsal del diario El Comercio escribió que para el 16 de abril, el Morro ya tenía “artillería montada” y que se pretende fortificar la Isla Alacrán (6). Cuando el blindado chileno Cochrane llegó a Arica el 20 de abril, encontró cinco cañones de grueso calibre en el Morro y también vio un parapeto en construcción en la Isla Alacrán (7). ¿Cuáles eran los cinco cañones del Morro? Eran los dos Parrottt de 100 libras que llevó el Chalaco además de tres cañones Voruz de la corbeta América (buque que naufragó en Arica en el maremoto de 1868) que probablemente estaban en el puerto antes de la guerra.

Para el 20 de abril ya estaba terminada la batería San José, ubicada en la playa al norte de la población (8), con dos Parrottt de 150 libras. Un Voruz debió estar en la batería Santa Rosa, llamada así en honor a la esposa de Montero (Rosa Elías), colocada cerca a los rieles del tren el 21 de abril (9), aunque en algún momento, debió desaparecer esta batería, porque en la descripción de baterías del corresponsal de El Comercio del 7 de mayo, indica seis cañones en el Morro y dos en la batería San José, siendo el jefe de las dos baterías el coronel Panizo, el jefe del Morro el capitán de fragata Felipe S. Mesa y el jefe de la San José el capitán de corbeta N. Mariátegui (10).

La antigua isla Alacrán, actualmente una península. Foto del autor

LOS CAÑONES VAVASSEUR

Hasta el momento, los cañones pesados que artillaban Arica eran de calibre similar o menor a la que montaban los buques chilenos, pero en mayo se enviaron los cañones más pesados que arribaron al puerto sureño.

En la junta de guerra celebrada en Palacio de Gobierno el 13 de mayo, el capitán de navío Aurelio García y García sugirió que la escuadra peruana no vaya a Arica hasta que se colocaran en el puerto dos o más cañones de 300 libras o más fuertes (11), que serían los cañones Vavasseur, aunque parece que la decisión de llevar estos cañones se habría decidido antes, porque cuando Montero informó que realizó una práctica de fuego el 2 de mayo, también contó que se iniciaron los trabajos de una explanada al norte del puerto para colocar dos cañones de grueso calibre (12).

Cuando el transporte Oroya arriba a Arica el 20 de mayo de 1879, no solo el presidente Mariano Ignacio Prado viajaba entre sus pasajeros, también llevaba dos cañones Vavasseur (13). Otro cañón Vavasseur llegó a Arica por medio del transporte Limeña el 31 de mayo (14). Uno de estos cañones fue colocado en el Morro y los otros dos en las baterías Santa Rosa y 2 de Mayo.

Después que los cañones pesado estaban colocados en Arica, continuaron con la idea de artillarlo con cañones más ligeros. El 10 de julio, el presidente Prado ordenó que el transporte Chalaco desembarcara en Arica dos cañones de su propia artillería “para colocarlos en el Morro por el lado de la Licera, que es la parte que no está defendida por las demás baterías de este fuerte que protege la bahía” (15).

LAS BATERÍAS PARA LA DEFENSA TERRESTRE

Cuando los chilenos tomaron Pisagua (02/11/1879), se tomaron las medidas para defender a Arica de un ataque terrestre. La corbeta Unión, la cañonera Pilcomayo y el transporte Chalaco salieron del Callao (08/11/1879) llevando tropas a Arica y zarparon de regreso el 17 de noviembre de 1879, no sin antes dejar en el puerto, por órdenes del Presidente Prado, algunos de los cañones con que estaban artillados. La Unión dejó dos cañones Voruz (16) y el Chalaco dejó dos cañones Voruz, dos cañones Parrott de 30 libras, además de balas pólvora, cañones Blakely de 12 libras para el ejército, víveres, entre otros (17).

LOS CAÑONES QUE NUNCA LLEGARON

A fines de 1879, Arica ya tenía definida su artillería: era defendida por 13 cañones que apuntaban al mar y otros seis que apuntaban al este, como defensa terrestre; pero estos no fueron todos los cañones que se planearon para el puerto.

El 9 de agosto de 1879, el secretario general del presidente Prado, M. Alvarez, escribió que los dos cañones Parrott de 300 libras que se encontraron en el arsenal, sean enviado a Arica, pero le responden que ambos reemplacen a dos cañones Blakely de 500 libras de la batería Santa Rosa en el Callao, que han sido inutilizados por el oído -fogón del cañón, donde va la mecha o estopín- (18). A fines de agosto, arribaron esos dos Parrott de 300 libras a Arica (19), aunque vinieron con cureñas para cañón Rodman, llegando días después las cureñas de los Parrott.

Cuando el ministro de Guerra y Marina Mendiburu solicitó que el retorno de las dos cureñas de los cañones Rodman, le respondieron que en Arica esperaban que arribasen dos cañones Rodman. Los cañones Rodman eran de ánima lisa, bastante anticuados para la época, aunque por ser de calibre pesado ocasionarían gran daño en la escuadra chilena.

¿En dónde se colocarían los cañones Rodman? Serían destinados a artillar la isla Alacrán. Hay varias cartas del presidente Prado al vicepresidente La Puerta en donde el primero le expresa la necesidad de artillar la isla Alacrán.

“Para esta fortificación de la isla se necesitan dos cañones de 300 ó 400 sistema Rodman o Dalhgren, que se servirá usted ordenar se me remita en primera oportunidad”, escribió Prado a La Puerta el 20 de julio de 1879 (20).

Nunca llegaron los cañones Rodman y no sabemos el destino de sus cureñas. En cuanto a los cañones Parrott, al siguiente mes fueron destinadas a artillar el puerto de Iquique.

LOS ARTILLEROS

La situación de los artilleros no era de las mejores en los primeros meses de la guerra. Montero le escribía al ministro de Guerra y Marina, el general Manuel de Mendiburu, el 29 de julio que ha “recibido las 1,000 camisas y 1,000 calzoncillos de tocuyo; 1,000 fornituras y 1,800 corbatines; 47 carabinas Evans y 3,000 tiros para las mismas; faltando por consiguiente, tres carabinas y 2,000 tiros para completar” (21).

Dos días después, Montero escribió que “los voluntarios del Callao que dotan las baterías de esta Plaza, se encuentran casi desnudos”, que diariamente “aumenta el número de los enfermos” y pedía que le remitan “el número de calzoncillos, camisas, zapatos, frazadas, capotes y uniformes de lana, en concepto de trescientas plazas que son las que dotan las baterías de Sur y Norte” (22).

Proyectiles del cañón Vavasseur en el Morro de Arica. Foto del autor

DESCRIPCIÓN DE CAÑONES Y BATERÍAS

A fines de 1879, en Arica habían instaladas las siguientes baterías:

Dos de Mayo
Ubicada al norte del muelle, construida a barbeta, estaba cubierta con champas de barro. “No tardó en brotar de las champas dichas un césped de grama que, visto de lejos, se confundía con los gramadales del llano” (23), escribió el ariqueño Gerardo Vargas.

Contaba con un cañón Vavasseur de 9 pulgadas, llamada de 250 libras (algunas veces lo llamaban de 300 libras), pero sus proyectiles pesaban menos: 232 libras pesaba el proyectil sólido cilíndrico, 229 libras el proyectil sólido cónico, 215 libras la granada de casquete y 158 la granada común, siendo las balas sólidas de hierro fundido y las granadas de acero. Era un cañón similar a los Blakely, cuyos proyectiles tenían platillos de cobre en la base (24), fabricado en 1867 y comprado por Perú con motivo de la guerra con España.

Santa Rosa
Ubicada al norte de la batería Dos de Mayo, era similar a aquella y también contaba con un Vavasseur de 9 pulgadas.

San José
Era la batería que estaba más al norte, en la playa San José. Similar a las anteriores, pero con dos cañones Parrott de 150 libras “sobre correderas de á 100” (25). Estos cañones, igual que los Vavasseur, fueron adquiridos en 1866 con motivo del conflicto con España. Los cañones Parrott eran de calibre de 8 pulgadas y sus proyectiles no pesaban 150 libras, sino habían de 132 y 175 libras de peso (26).

Restos del cañón Voruz en Arica. Foto del autor

Morro
En el Morro habían dos baterías: la más numerosa ubicada al oeste y en dirección a la bahía, contaba con un cañón Vavasseur de 250 libras, dos Parrott de 100 libras y cuatro Voruz de 70 libras, mientras la otra ubicada al sur, en dirección de la playa La Lisera, contaba con cuatro Voruz de 70 libras.

La Vavasseur era de 9 pulgadas similar a las que estaban en la baterías Santa Rosa y Dos de Mayo, mientras los Parrott eran de 6.4 pulgadas y disparaban proyectiles de 70 y de 100 libras (27).

Los Voruz eran cañones fabricados por J. Voruz en Nantes para artillar las corbetas América y Unión, que arribaron al Perú en 1865. Los cañones eran imitación de los cañones “rayados de 30” de la marina francesa, que disparaban bombas de 30 kilogramos, pero como en Perú se usaba la medida inglesa, los llamaban de 70 libras (redondeado, porque la conversión daba 66 libras).

El problema de los cañones Voruz, es que tenían un defecto en la espoleta (el detonador del proyectil) que hacían que las bombas estallaran en la boca o dentro del cañón (28); este defecto ocasionó que estallaran cuatro Voruz entre 1866 y 1868. Si bien durante la guerra los Voruz usaron espoletas de los cañones Parrott de 100 libras (el proyectil era parecido) o se fabricaron nuevos en la Factoría de Bellavista, aún quedaban espoletas del lote antiguo. Además del Morro de Arica, la corbeta Unión también usaba los cañones Voruz y su comandante, el capitán de navío Nicolás Portal, se quejó de estos porque su espoleta eran “tan defectuosas que no solo hacen estallar las bombas a corta distancia, sin llegar por supuesto al costado del enemigo sino que exponen la pieza que las dispara pues bien puede verificarse la explosión antes de que el proyectil haya salido del ánima” (29).

Los problemas de espoletas en los cañones Voruz también se revelaron en Arica. Uno de los cañones Voruz del Morro, ubicada por el lado de la Lisera, explotó el 17 de marzo de 1880, durante la ruptura del bloqueo de Arica por la corbeta Unión (30). Por esta razón, la batería en el lado de la Lisera se redujo de cuatro a tres cañones Voruz y así estaba cuando los chilenos tomaron la plaza el 7 de junio de 1880.

Este
Como su nombre lo dice, ubicada al este del pueblo y al sur del Morro, apuntando hacia tierra y no al mar. Constituida para que la plaza pueda resistir un sitio, estaba conformada por tres cañones Voruz.

Ciudadela
Al noreste de la anterior, también para defender al puerto de un ataque por tierra. La batería constaba de un cañón Voruz y dos cañones Parrott de 30 libras. Estos Parrott tenían calibre de 4.2 pulgadas y disparaba proyectiles de 25 libras y 30 libras.

Aún hoy en día, están los fosos de las baterías Este y Ciudadela.

Foso de la batería Este. Foto del autor

NOTA

(1) Mariano Felipe Paz Soldán. 1877. Diccionario Geográfico Estadístico del Perú, pp. 75; 466. Lima, Perú: Imprenta del Estado.

(2) Archivo Histórico de la Marina de Guerra del Perú (AHMGP). Serie: Elementos operaciones, subserie: buques, Transporte Chalaco, documento 65. Parte oficial de Manuel A. Villavisencio al Mayor de Ordenes del Departamento, Mollendo, abril 11 de 1879. Este parte también se encuentra en diarios de la época, pero en vez de cañones de 150 libras lo transcriben como cañones de 250 libras –así también lo transcribe la Recopilación de Ahumada-, lo cual puede haber sido un error intencional para engañar a los chilenos.

(3) AHMGP. Serie: Elementos operaciones, subserie: buques, Transporte Chalaco, documento 62. Oficio del contraalmirante Antonio de la Haza al coronel Director de la Guerra; Callao, abril 3 de 1879

(4) Paz Soldán, Mariano Felipe. 1979. Narración Histórica de la Guerra de Chile contra el Perú y Bolivia, T. II, pp. 184-185. Lima, Perú: Editorial Milla Batres.

(5) Archivo Militar del Perú (AHMP). Año 1879, paquete 4. Comandancia de las baterías de Arica. Oficio del contraalmirante Lizardo Montero al Ministro de Guerra y Marina; Arica, abril 16 de 1879.

(6) Correspondencia para El Comercio; Arica, abril 16 de 1879, en: El Comercio; Lima, Sábado 19 de abril de 1879, 1ª edición de la tarde.

(7) Parte oficial de Enrique Simpson, en: Guerra del Pacífico, Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia por Pascual Ahumada Moreno. (1884) T. I, pp. 233-234.

(8) Correspondencia para El Comercio; Arica, abril 19 de 1879, en: El Comercio; Lima, Miércoles 23 de abril 1879, Edición de la tarde.

(9) Correspondencia para El Comercio; Arica, abril 23 de 1879, en: El Comercio; Lima, Domingo 27 de abril 1879, Edición única.

(10) Correspondencia para El Comercio; Arica, mayo 7 de 1879, en: El Comercio; Lima, jueves 15 de mayo 1879, Edición de la mañana.

(11) Paz Soldán, Mariano Felipe. 1979. Narración Histórica de la Guerra de Chile contra el Perú y Bolivia, T. I, p. 143.

(12) AHMP. Año 1879, paquete 4. Comandancia de las baterías de Arica. Oficio del contraalmirante Lizardo Montero al Ministro de Guerra y Marina; Arica, mayo 3 de 1879.

(13) “Viaje del General Prado”, correspondencia para El Comercio de Lima; Arica, mayo 7 de 1879, en: El Comercio; Lima, jueves 29 de mayo 1879, Edición de la tarde.

(14) Melitón Carvajal Pareja, 2004. Historia Marítima del Perú, T. XI, vol 1, p. 490. Lima, Perú: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú.

(15) Félix Denegri Luna, 1982. Cartas del general Prado al general La Puerta, p. 265, en: Revista Histórica T. XXXII. Lima, Perú: Academia Nacional de Historia.

(16) Hernán Garrido-Lecca M., 2008. Diario a bordo de la corbeta Unión, p. 128. Lima, Perú: La Casa del Libro Viejo.

(17) AHMGP. Serie: Elementos operaciones, subserie: buques, Transporte Chalaco, documentos 208-210. Oficio de Antonio de la Haza al Director de Marina, Callao, noviembre 26 de 1879.

(18) AHMP. Año 1879, paquete 4. Secretaria General del Supremo Director de la Guerra. Oficio de M. Alvarez al ministro de Guerra y Marina; Arica, agosto 9 de 1879.

(19) AHMP. Año 1879, paquete 4. Secretaria General del Supremo Director de la Guerra. Oficio de M. Alvarez al ministro de Guerra y Marina; Arica, agosto 29 de 1879.

(20) Denegri, Op. Cit., p. 296. Carta del julio 29 de 1879.

(21) AHMP. Año 1879, paquete 4. Baterías de Arica. Oficio de Montero al ministro de Guerra y Marina; Arica, julio 29 de 1879.

(22) AHMP. Año 1879, paquete 4. Baterías de Arica. Oficio de Montero al ministro de Guerra y Marina; Arica, julio 31 de 1879.

(23) Gerardo Vargas Hurtado, 1980. La batalla de Arica, p. 15. Lima, Perú: Comisión Nacional del Centenario de la Guerra del Pacífico.

(24) José Torreblanca, 1879. Descripción y manejo de los cañones Blakely, Armstrong y Vavasseur de las baterías del Callao, pp. 70; 75-76. Lima, Perú: Imprenta del Estado.

(25) J. Pérez, 1880. Arica. Sus fortificaciones, asalto, defensa y ruina, por un testigo y actor, p. 6. Lima, Perú: Imprenta de “La Patria”, dirigida por Manuel A. Lira.

(26) Alejandro L. Holley, 1867. Arillería y Blindaje, traducida al castellano por Diego Dublé Almeida, p. 55. Valparaíso, Chile: Imprenta del Mercurio de Recaredo S. Tornero.

(27) Ibídem.

(28) Melitón Carvajal Pareja, 1992. Historia Marítima del Perú, T. IX, vol. 2, pp. 945-951. Lima, Perú: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú.

(29) Garrido Lecca, Op. Cit., pp. 86-88. Oficio de Portal de setiembre 21 de 1879.

(30) Pascual Ahumada, 1886. Guerra del Pacífico. Recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias i demás publicaciones referentes a la guerra que ha dado a luz la prensa de Chile, Perú i Bolivia conteniendo documentos inéditos de importancia, pp. 421-422; 424. Valparaíso, Chile: Imprenta i Lib. Americana de Federico T. Lathrop.


(31) Holley, Op. Cit., p. 55.

sábado, 27 de mayo de 2017

Algunos apuntes sobre Genaro Delgado Parker


Genaro Delgado Parker. Foto: revista Sí N° 48

La tarde del sábado 27, el escritor y periodista Hugo Coya informó del fallecimiento del empresario Genaro Delgado Parker (1929-2017) en las redes sociales. Él fue uno de los empresarios más importantes del siglo XX, pionero en la televisión y el primero en traer al país la telefonía celular; como broadcaster, tuvo éxito en varios programas que él creó o dirigió. Le dio su primera oportunidad en televisión a Mario Vargas Llosa, a Jaime Bayly y a Gisela Valcárcel, entre otros.

El mayor recuerdo que tengo de él es en una llamada en vivo en el programa de César Hildebrandt en 1998, cuando el periodista renunció en vivo y se fue del set (ver video).


La primera vez que escuché de él era un niño. En la década de 1980, el grupo de empresas que lideraba Genaro Delgado Parker era considerado uno de los más importantes del país. Su hermano Héctor era amigo y asesor del presidente Alan García Pérez (1985-1990), su hermano Manuel era el mandamás de RPP y Genaro dirigía Panamericana TV, que en esa época era el más importante del país. En la Encuesta del Poder que anualmente elaboraba la revista Debate (hoy lo hacen Semana Económica e Ipsos), Genaro Delgado siempre aparecía entre los primeros lugares, pero desapareció este siglo así, como decayó su imagen de empresario exitoso.

El escritor Mario Vargas Llosa conoció a Genaro Delgado Parker cuando trabajó para él en radio Panamericana en 1955. El empresario causó buena impresión en el joven escritor, pues lo convirtió en uno de sus personajes de su novela “La Tía Julia y el escribidor” (1977), presentándolo como un empresario progresista, ágil e innovador.

“Gracias al empuje y a la ambición de Genaro, esta pequeña radio para oyentes de cierto nivel se convertiría en poco tiempo en una de las más prestigiosas del país y en el punto de partida de lo que sería con los años un verdadero imperio audiovisual (a escala peruana)… Nos hicimos amigos con Genaro, quien, pese a ser el jefe supremo, hablaba a todo el mundo de una manera campechana y se interesaba por el trabajo de cada cual, por pequeño que fuese”,(1) escribió el Premio Nobel sobre Genero Delgado en su autobiografía “El pez en el agua” (1993), aunque cambió de opinión sobre él en la campaña electoral de 1990.

“Para entonces, Genaro, viejo conocido y amigo, pasaba por un entusiasta de mi candidatura. La noche del lanzamiento de ésta, en Arequipa, el 4 de junio de 1989, nos regaló un millón de dólares en espacios publicitarios, luego de una discusión con Lucho Llosa, en la que éste lo acusó de ambiguo y oportunista en sus operaciones políticas. Genaro me visitaba de tanto en tanto para hacerme sugerencias y contarte chismes políticos; y para explicarme que si en los noticieros y programas del Canal 5 se me atacaba, era culpa de su hermano Héctor, miembro del partido aprista, íntimo amigo y asesor de la presidencia durante el primer año de gobierno de Alan García…. Desde que trabajé con él, como periodista, aún adolescente, en radio Panamericana, había sentido una irremediable simpatía por Genaro, pero siempre tomé con un grano de sal sus declaraciones de amor político. Pues creo conocerlo lo bastante para saber que su gran éxito como empresario se ha debido no sólo a su energía y talento (que tiene de sobra) sino, también, a su genio camaleónico, su habilidad mercantilista para nadar en el agua y el aceite y persuadir al mismo tiempo a Dios y al diablo de que es hombre suyo”, escribió Vargas Llosa en el “El pez en el agua”.

A fines de la década de 1990, comenzó a deteriorarse la imagen de Genaro Delgado Parker por la falta de pago de algunos de sus trabajadores en sus canales de televisión. En la última década se hizo conocida su frase “las deudas viejas no se pagan y las nuevas hay que dejarlas envejecer” (creo que se lo leí en un reportaje en la revista Poder). En la estupenda biografía “Genaro” escrita por Hugo Coya, el empresario señala que esa frase la escuchó en la década de 1940, en un sketch de radio del cómico Juan Pedro Ureta Ojeda. Lo cierto es que las protestas de sus trabajadores impagos fueron muy difundidas este año y una muy peculiar pasó a la posteridad: en plena trasmisión en vivo de Panamericana, se acerca un hombre a la cámara diciendo “Genaro, págame mi plata”.


En mi colección de revistas y diarios, encontré este reportaje de la revista Sí del 25 de enero de 1988, sobre la compra de acciones de Panamericana TV por parte de los hermanos Delgado Parker. La comparto con ustedes.