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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, y también investiga sobre el actual desarrollo de las empresas peruanas. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881".

miércoles, 1 de abril de 2020

El combate de Locumba y la actuación de Gregorio Albarracín


Mapa de la época en donde figuran Pacocha, Loreto, Locumba, Camiara y Cinto. Foto: Atlas Geográfico del Perú de Mariano Felipe Paz Soldán (1865).

Este 1° de abril se recuerda 140 años del combate de Locumba en la Guerra con Chile, el cual fue la primera acción bélica de la guerra en donde participó Gregorio Albarracín Lanchipa. Fue un triunfo peruano muy poco recordado en el Siglo XIX, pero tomó cierta relevancia con los homenajes que se realizaron con motivo del centenario de la guerra. Por esa época, Locumba era un pueblo de 300 habitantes.

El coronel Albarracín era un veterano militar que lideró una montonera que combatió la invasión boliviana del sur de Perú en 1842. Participó en varias guerras civiles y revoluciones, la última en 1874, formando una montonera en Tacna a favor del levantamiento de Nicolás de Piérola.

Tras la declaración de la guerra por Chile, se formó con pobladores de Tacna un escuadrón de caballería que se puso al mando del coronel Albarracín con el nombre de Flanqueadores de Tacna, que contaba con unos 100 hombres. El 18 de noviembre de 1879, entabla un tiroteo con fuerzas chilenas cerca a la localidad de Tana (Tarapacá), actualmente territorio chileno.

Para 1880, los Flanqueadores de Tacna contaban con 133 caballos, según el chileno Benjamín Vicuña Mackenna (Historia de la Campaña de Tacna y Arica, p. 665)

Para los últimos días de marzo de 1880, el ejército chileno, al mando del general Manuel Baquedano, ocupaba Ilo y Moquegua y se alistaba para desplazarse al sur y combatir al ejército aliado en Tacna. Para reconocer el camino a Tacna, envío varias expediciones, una de ellas, una fuerza al mando del comandante Diego Dublé Almeida, quien fue un destacado intelectual dentro del ejército chileno: tradujo del inglés al español el “Tratado de Artillería y Blindaje” de Alexander Holley y fue autor de varios obras militares. También dejó escrito unas memorias sobre la guerra, publicadas póstumamente con el nombre de Diario de Campaña.

Según Dublé, él sugirió realizar una excursión a Locumba solicitando tres personas montadas, pero se le dieron 25 hombres. La expedición salió el 31 de marzo de 1880 de Pacocha compuesta por Dublé, el capitán Ramón Rojas Almeida, el alférez Luis Almarza, un cabo, un guía y 21 hombres, todos a caballo.

Gregorio Albarracín. Foto: http://gdp1879.blogspot.com/

VERSIÓN PERUANA DEL COMBATE

Solo existe un sucinto parte de Gregorio Albarracín sobre el combate, quien lo envió por telegrama a Lizardo Montero, jefe Político y Militar del Sur. Es el siguiente:

Locumba, 1 de abril de 1880
Sor General Montero
Arica
                En la mañana de hoy a las 8 am me dio parte don Juan Maclean de que los enemigos habían amanecido en Chivienta. Al momento me puse en marcha sobre el enemigo. No encontrándolos allí bajé a Locumba en donde los encontré y procedí a atarcarlos en unión de los Nacionales, dando por resultado la fuga de ellos dejando tres muertos, un capitán Ramón Matías Aliricida. Prisioneros el primer… y Jefe de Estado Mayor Dublé Almeida fugó. Por mi parte he tenido la desgracia que ha muerto el sargento primero Angel Mendieta y un herido. El detalle la pasaré después por tener en fecha persiguiendo al enemigo. Tengo además 8 prisioneros. Debo advertir que esta fuerza no es la misma que estuvo en Chivienta, pues allí tomaron a Don Celestino Vargas hijo y no dan noticias de él.
                                                                                                                                               Albarracín”.(1)

Resulta raro que teniendo el ejército de Lizardo Montero un periódico oficial llamado “Boletín de la Guerra”, que se publicaba en Tacna, nunca se haya publicado allí una versión de este combate. Puede ser por falta espacio (tenía solo cuatro páginas y salía dos veces a la semana) o porque Albarracín era un conocido pierolista y Montero era civilista, ambas posiciones políticas antagonistas. Es mas, Albarracín y sus hijos fueron fieles a Piérola hasta los últimos días de su gobierno en 1881.

Hay una versión del combate que apareció en el diario limeño “El Nacional”, la cual tiene algunos detalles más del combate:

Serían las 8 A.M. cuando una avanzada de chilenos, compuesta de 60 hombres, descendían los cerros que guardan la fértil quebrada de Chironta; entraron a la hacienda Sologuren i H., i después de saquear la casa, pasaron a la de los señores Vargas i Maclean.

El señor Vargas fué hecho prisionero; el señor Maclean pudo escapar, fué a dar oportuno aviso al coronel Albarracín, que se encontraba en la quebrada de Sagoya (dos leguas distante).

Los chilenos entraron al valle de Locumba por tres partes; 60 por Chironta, 30 por Locumba i 50 o 60 por Sinto.

Cuando el coronel Albarracin, al mando de su escuadron llegó a Chironta, ya los chilenos se habían retirado llevándose prisionero al jóven Vargas. Entónces siguió a Locumba donde sabia existían enemigos.

En ménos de diez minutos los chilenos abandonaban el campo, dejando 20 caballos i varias armas, 8 soldados i 2 oficiales. El jefe Dublé Almeida, gracias al buen caballo que montaba, pudo escapar acompañado de 3 soldados, los demás huyeron a pié internándose en las viñas…

Si el coronel Albarracin tuviera una buena caballada, es seguro que ninguna hubiera escapado.

Por nuestra parte, ha perdido a un sarjento 1° Mendieta, también tenemos un herido”.(2)

Como vemos, el coronel Albarracín fue a buscar al grupo de chilenos que había secuestrado a Celestino Vargas y encontró en Locumba a otro grupo menos numeroso, dirigido por Almeida. Al mismo tiempo del combate, habían chilenos en Cinto y Camiara,(3) a unos 12 kilómetros de Locumba. Para el ataque contó con el apoyo de los guardias nacionales o milicias de la zona, que contaban con unos 60 hombres sin caballos “mal armados”, según el propio Albarracín.(4)

Santuario Señor de Locumba. Foto: NoticiasITV.com

VERSIÓN CHILENA DEL COMBATE

La versión chilena fue escrita por Dublé Almeida y es más prolija en detalles y bien escrita. Cuenta que la mañana del 1° de abril llegó a Camiara (la llama Cameara), en donde le informaron que el escuadrón de Albarracín estaba en Sagoya, tres leguas al interior, y que la guardia nacional del pueblo se había dispersado.

En Sitana se nos comunicó que en Locumba solo existían algunas familias que eran víctimas de los desmanes de los chinos, que cometían toda clase de tropelías”.(5)

Dublé Almeida cuenta que a las 11 am llegó a la hacienda Valdivia, propiedad de un señor Cornejo, a 800 m de Locumba. Allí recibió la visita de un italiano que dijo ser cónsul y que los nacionales de ese lugar habían huido al saber que habían fuerzas chilenas en Cinto. El italiano fue al pueblo con el capitán Rojas y después él regresó diciendo que no había autoridad alguna en el pueblo porque días antes había salido el gobernador y que el sacerdote de la iglesia habló en nombre de la gente reunida diciendo que podían entrar al pueblo con seguridad. Luego de eso, el destacamento chileno ingresó al pueblo.

Se apostaron tres centinelas para que dieran aviso de cualquier movimiento que notaran en el pueblo. Entré a un despacho de un italiano situado en una esquina de la plaza para comprar algo que almorzara la tropa. En ese momento se me acercó el sacerdote que habia en el lugar i me invitó a almorzar a la pieza contigua al despacho por el lado de la calle. Allí entré con el capitán Rojas i el alférez Almarza, dejando nuestros caballos al lado de afuera, atados a una baranda, con un soldado al cuidado de ellos.

Mientras se servia el almuerzo, el sacerdote me pidió algunos soldados para enterrar a un individuo que habia muerto, para lo cual no habia conseguido la ayuda de la jente del pueblo. Habia dado órden para que 8 soldados lo llevasen al cementerio que estaba como a 200 metros de la plaza, cuando supe que la defunción habia tenido lugar solo hacia dos horas. Indiqué al sacerdote que esperase hasta el dia siguiente, i dí contra-órden.

Cuando principiábamos a almorzar, el sacerdote se retiró por la puerta interior de la habitación que ocupábamos. En ese instante el sarjento de Cazadores grita: ¡El enemigo, mi comandante! I al mismo tiempo se sintió una descarga i continuó el fuego con viveza en todo el pueblo. Al levantarnos de la mesa para salir a la calle, del interior de la casa hicieron fuego sobre nosotros. Afuera reinaba la mayor confusión. Se habia hecho fuego sobre los Cazadores que tenían sus caballos de las riendas. Los caballos, heridos i asustados, arrastraban a los soldados, que no podían montar en ellos, i tenían que abandonarlos para defenderse.

El enemigo hacia fuego desde el interior de las casas, desde una viña que hai cerca, i desde una pequeña altura donde está el cementerio, al Norte del pueblo. Montado que hube a caballo, me adelanté a la plaza, donde habia 3 soldados de Cazadores que a pié disparaban sus armas hacia la viña, pero sin ver al enemigo. El sarjento de Cazadores se me unió i me dijo que la única retirada que teníamos (el camino por donde habíamos entrado a Locumba) estaba interceptado por caballería enemiga a distancia de 300 metros del pueblo. No teniendo conmigo sino al sarjento i mi ordenanza, con ellos me abrí paso por entre el enemigo. Este nos persiguió por el fondo del valle como seis kilómetros, donde encontramos una angosta senda para subir los elevados cerros del lado Norte, ascensión que efectuamos a pié para no fatigar los caballos, de los cuales el mio estaba herido de bala.  

En nuestra retirada alcanzamos a 5 Cazadores que ántes que nosotros habían salido del pueblo. En la altiplanicie no encontramos enemigos. Detuvimos la marcha para protejer a los que pudieran escapar de la celada en que habiamos caído, pero ninguno se presentó. Continuamos  camino hácia Loreto, pero habiéndose estraviado el guía llegamos en la mañana de ayer a Rinconada, i anoche a este puerto…

No me es posible calcular el número de enemigos…

Del personal de reconocimiento que marchó a mi cargo han vuelto:

Teniente coronel, don Diego Dublé Almeida.
Sarjento 2°, Vicente Espinosa.
Cabo 1°, Juan Muñoz.
  Id. 2°, José Santos Arévalo.
Soldados: Nicanor Ahumada, Agustin Basaes, José Segura, Luis Jara i Amador Fiugueroa.

Han quedado en poder del enemigo:
Capitan, don Ramon Rojas Almeida.
Alférez, don Luis Almarza.
Corneta, Candelario Ramirez.
Cabos 1: Juan 2° Muñoz i Martin Rojas
Soldados: Doroteo Jara, Fidel Ortiz, Timoteo Ortega, Juan Illezas, Justo Pardo, José Manuel Rivero, Manuel Gonzalez, Emilio Real, Pablo Galdames, Gavino Muñoz, José de la Cruz Sanchez i Rejinio Morales”.(6)

Existe una versión del combate que circuló en periódicos chilenos que pienso que pudo ser escrita por el mismo Dublé Almeida, no solo porque toma cosas de su parte y tiene el mismo estilo de escritura, sino porque él tenía correspondencia con el político chileno Benjamín Vicuña Mackenna, ampliamente conocido en el periodismo de la costa sur del Pacífico.

Esta versión señala que “a juicio del comandante Dublé, el sacerdote que se presentó en la plaza no lo era, i de seguro se había puesto la vestidura sacerdotal para mejor llevar a cabo la felonía..”,(7) resaltando que el “pseudo sacerdote” trataba de “dispersar la pequeña fuerza de Cazadores” para que caigan en una celada. La cuestión es que el ataque peruano los agarró desprevenidos.

Estos habían hecho una descarga sobre los Cazadores que estaban sentados al frente de la iglesia con sus caballos de la rienda… Los caballos, heridos i espantados, huian en todas direcciones, siendo mui pocos los soldados  que consiguieron montar los suyos….

El centinela apostado en la torrecilla de la iglesia, que fué el primero que diera el grito de alarma, disparaba también su arma en todas direcciones, dispuesto a quemar el ultimo cartucho. ¡Quien sabe qué suerte ha corrido ese bravo Cazador, ese héroe anónimo!....”,(8) manifiesta esta crónica.

Como vemos, el combate se inició cerca de la iglesia, conocida como Santuario del Señor de Locumba, cuyo origen es de la época colonial y que hasta ahora existe.

ANÁLISIS Y CONCLUSIÓN

Creo que la versión de que el sacerdote de Locumba distrajo a los chilenos e intentó dividirlos para hacerlos caer en una celada es una exageración de la actuación del sacerdote, o probablemente, no existió y solo fue una excusa por no prever o darse cuenta del ataque peruano, el cual fue sorpresivo, solo duró 10 minutos según otra versión y como dice la versión de Dublé, cogió a los jefes chilenos en pleno almuerzo. Lo cierto es que esta versión sirvió al comandante Dublé para salir airoso en el Consejo de Guerra, en donde fue defendido por su hermano, Baldomero Dublé Almeida,(9) quien moriría después de la batalla de San Juan del año siguiente.

Para que haya sido celada o emboscada, Albarracín tuvo que haber sabido que los chilenos iban a llegar o haberlos estado siguiendo o esperando, pero ni uno ni lo otro. Como vimos anteriormente, Albarracín estaba buscando una expedición chilena que había secuestrado al hijo de Celestino Vargas, pero en Locumba encontró una expedición diferente a la que atacó y logró sacarlos de Locumba.

Fue un combate corta duración. Además de los 8 prisioneros, los chilenos también tuvieron 6 muertos.(10)

NOTAS

(1) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 29. Telegrama de Albarracín a Montero.

(2) Pascual Ahumada Moreno (1886). Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, tomo II. Valparaíso, Chile: Imprenta i Lib. Americana de Federico T. Lathrop, p. 482. Correspondencia a El Nacional de Lima.

(3) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 30. Telegrama del comandante militar Manuel Angulo a Montero; Buena Vista, abril 1° de 1880.

(4) Ibídem, p. 32. Telegrama de Albarracín a Montero; Buena Vista, abril 6 de 1880.

(5) Ahumada, Op. Cit., pp. 478-480. Parte oficial de Diego Dublé Almeida; Pacocha, Abril 3 de 1880.

(6) Ídem.

(7) Ahumada, Op. Cit., pp, 480-482. Reconocimiento del valle de Locumba; Pacocha, Abril 3.

(8) Ídem.

(9) Gonzalo Bulnes (1914). Guerra del Pacífico. De Tarapacá a Lima. Valparaíso, Chile: Sociedad Imprenta y Litografía Universo, p. 239.

(10) Mauricio Pelayo González (2019). Los que no volvieron. Los muertos en la Guerra del Pacífico. Santiago, Chile: RIL editores, p. 151.

domingo, 29 de marzo de 2020

La epidemia de fiebre de amarilla que atacó al ejército chileno en Perú


Silvestre Urízar Garfias, coronel chileno que murió en la epidemia de fiebre amarilla. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna

La fiebre amarilla, enfermedad ocasionada por un Flavivirus y transmitida por el mosquito del género Aedes, afectó la costa peruana durante el Siglo XIX.  En los años 1868 y 1869, hubo una epidemia de fiebre amarilla desde Tumbes hasta Iquique. Luego de 1869, no hubo otra epidemia de fiebre amarilla en el país hasta la guerra con Chile (1879-1884), aunque en esa época no se tenía la certeza que la enfermedad la transmitía un mosquito.

El ejército chileno ocupó el departamento de La Libertad en febrero de 1882, expandiendo después su dominio a Lambayeque y Piura.

El 31 de octubre de 1881, el coronel Silvestre Urízar Garfias –quien había destacado en las batallas de Lima- asumió la jefatura de la división chilena que ocupaba los departamentos de La Libertad y Lambayeque. La alimentación de la tropa chilena “fue costeada por los vecinos pudientes i propietarios de fundos rústicos”.(1) Las fuerzas chilenas en el norte se componían de “dos mil infantes, doscientos de caballería y una batería de artillería”.(2)

El cuartel general de Urízar estuvo en Trujillo, que por aquella época tenía 7,500 habitantes. Al principio, la Municipalidad de Trujillo se hacía cargo de la recaudación de los fondos para alimentar a la tropa, pero desde el 18 de diciembre, Urízar asumió la recaudación de los cupos de guerra y uno de sus planes era operar en Cajamarca con 500 hombres de infantería y 100 de caballería para combatir a las fuerzas peruanas que lideraba Lizardo Montero,(3) pero a las pocas semanas, con la llegada del verano, aparecieron los primeros casos de fiebre amarilla.

LAS CAUSAS DE LA EPIDEMIA

El médico José de Porturas y Verde dirigió el hospital de Trujillo en esa época y escribió una memoria de la epidemia de fiebre amarilla de 1882. Según Porturas, la primera víctima fue un oficial de artillería chileno (Freire) y que entre las causas de la epidemia, señala que la provincia “… tenía un excedente en su población de más de tres mil hombres; en esta ciudad habitaban más de las dos terceras partes.

La procedencia de esa gente, sus hábitos desordenados, la manera como vivían en lugares inaparentes para cuarteles, eran causas más que suficientes para que la fiebre, que en los estíos se presentaba esporádicamente, tomase el carácter epidémico.

Además, la falta de higiene pública en los pueblos, las desgracias que lamentábamos recientemente en nuestra patria, las exaciones de que todos éramos víctimas, etc., todas estas causas deprimentes influían poderosamente, favoreciendo el desarrollo epidémico”.(4) 

Según Porturas, la epidemia desapareció con el calor en mayo y en el verano siguiente se presentó un caso, pero “la autoridad enemiga empleó todo género de medidas, para satisfacer las exigencias de una buena higiene. A pesar de la alta temperatura (hasta 30 centigrados en la sombra), la fiebre no pasó adelante”.(5)

LOS CHILENOS DESOCUPAN TRUJILLO POR LA EPIDEMIA

Patricio Lynch Solo de Zaldívar fue el jefe del ejército chileno de ocupación y dirigía sus operaciones desde Lima. A inicios de febrero de 1882 informó que “en Trujillo se ha desarrollado una fiebre maligna que califican de amarilla y que hace muchas víctimas, entre otros el mayor Roberto Villagrán y el teniente Celis. He ordenado abandonar a Trujillo y traer todas las fuerzas a Salaverry y la playa”.(6)

De esta forma, las bajas por enfermedad obligaron al ejército chileno retirarse de la ciudad de la eterna primavera, pero Lynch negó que se tratara de una epidemia de fiebre amarilla. El 7 de febrero, Lynch informó al presidente chileno, Domingo Santa María González, que no había “fiebre amarilla en Trujillo sino malignas, que son endémicas cuando bajan las aguas, lo mismo sucede en Lima, en esta estación”.(7)

El 17 de febrero, Lynch le informó a su presidente que la fiebre en Trujillo disminuye y hay pocas defunciones desde que atienden médicos peruanos.(8) Dos días después, le dijo que envío al mejor médico a Trujillo, aunque el 20 contó que falleció el subteniente San Cristóbal.

Dice Urízar que no ha habido sino dos casos nuevos de fiebre; pero las recaídas son siempre fatales”.(9)

Aparentemente, la fiebre amarilla atacaba más a chilenos que a peruanos, quizás porque algunos de estos últimos eran inmunes tras sobrevivir a la epidemia de 1869.

MUERTE DE URÍZAR

El 25 de febrero de 1882, Lynch informó que el coronel Urízar murió de fiebre en Trujillo el día 21.

Con este motivo he ordenado incomunicación de Salaverry; retiro al interior u otro punto de la costa de toda la guarnición. Hace días, remití a Trujillo médicos y servicio de ambulancias, con el encargo de que me informasen del carácter de la fiebre. El mismo Urízar en carta del 17 me decía que el mal había declinado visiblemente, al punto de presentarse muy raros casos”.(10)

El diario “El Comercio” del Callao, el cual fue fundado por el periodista chileno Luis E. Castro (11) y contaba con una suscripción del ejército de Lynch, fue el primer medio en informar la muerte de Urízar por una “desoladora enfermedad”.(12) Curiosamente, quien escribió esa nota fue Ramón Freire Vallejo, cuyo hermano fue capitán artillería y la primera víctima de la epidemia en Trujillo.(13)

Según el corresponsal de “El Comercio” del Callao, Urízar murió el 22 a las 10 am, tras cuatro días de enfermedad.

El coronel Urízar muere víctima de su delicadeza, única razón que lo obligó a quedarse en Trujillo con una escasa guarnición, para evitar la alarma producida por la epidemia de fiebre, i dar ejemplo a algunos tímidos que la infundían en los demás”.(14)

En carta a Benjamín Vicuña Mackenna del 4 de enero de 1882, Urízar escribió “Aun cuando no vemos esperanza de una próxima paz, ella al fin vendrá, volveremos a ser hermanos de nuestros enemigos de hoy…”.(15)

Uno de los hermanos del coronel chileno fue el periodista Antonio Urízar Garfias, que había fundado el periódico “El Pueblo Chileno” en Antofagasta y en febrero de 1881 fundó el periódico “El Día” en el Callao, el cual dirigió hasta su muerte el 8 de septiembre de ese año.(16) Otro de sus hermanos era un alférez de artillería que lo acompañó en Trujillo y también enfermó de fiebre amarilla, pero sobrevivió.

Marcos Latham, jefe chileno que murió en Trujillo. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna

LYNCH NIEGA QUE SEA FIEBRE AMARILLA Y EXPANSIÓN DE LA EPIDEMIA

El 27 de febrero, Lynch informaba que: “De mil cien hombres que componen la guarnición de la provincia de Trujillo sólo hay 74 enfermos y de estos 45 de fiebre, siendo la mayoría convalecientes. Después de la muerte de Urízar ha caído enfermo el comandante González del Concepción. Se ha retirado toda la fuerza de Trujillo, quedando sólo 36 hombres al mando de Latham, para atender a la seguridad de la población y cuidado de los enfermos. Ha aparecido algunos casos de fiebre en Chiclayo y se me anuncia la muerte del teniente Contreras y de algunos solados de Zapadores”.(17)

A pesar de todo, por razones que desconozco, Lynch seguía negando que se tratara de una epidemia de fiebre amarilla.

Aunque médicos chilenos afirman que la fiebre es amarilla, tengo muchos datos para creer que es solo fiebre perniciosa y violenta”, señaló Lynch en otro cablegrama.(18)

De la misma opinión era “La Situación”, otro periódico fundado por el chileno Luis E. Castro y que circulaba en Lima con suscripción del ejército de Lynch. En su editorial del 28 de febrero señalaba “que la alarma producida por varios timoratos… no tiene razón de ser”, “… felizmente el mal no ha tomado hasta ahora carácter epidémico i, por el contrario, según las últimas noticias, declina de dia a dia”,  “… se ha prohibido por un bando que continue el riego de pequeños arrozales, a menos distancia de una legua de San Pedro, cuyos alrededores se encuentran convertidos en la actualidad en cenagosos pantanos”.(19) Sobre este último punto, sabemos que la siembra de arroz se realiza inundando el campo de cultivo y en el agua estancada se reproduce el mosquito Aedes, transmisor de la fiebre amarilla. También la nota indicaba que las fuerzas chilenas se retiraron de Trujillo y se repartieron en Salaverry, Moche, Santiago de Chao, Huanchaco, Chocope y Pacasmayo.

Cabe señalar que previo a ese editorial, “La Situación” no había publicado ninguna noticia relacionada a la fiebre de Trujillo. El editorial, que incluye la noticia del fallecimiento del coronel Urízar, fue la primera publicada sobre el tema.

El corresponsal de “El Comercio” del Callao informaba, optimista, que el mal “ha desaparecido por completo”, que el comandante González, el teniente Castillo, el alférez Urízar y otros ya se habían recuperado y que la única víctima había sido el teniente Daniel Novoa.(20)

Otra editorial del diario “La Situación” señalaba que se van disipando las noticias transmitidas por los “mal intencionados” y continuaba en plan negacionista sobre la enfermedad.

Es cierto que en Trujillo i en otros lugares del departamento de La Libertad, desde un mes a esta parte se ha desarrollado, con caracteres malignos, una fiebre cuyo diagnóstico no se ha determinado todavía definitivamente por la ciencia i la esperiencia; pero de igual manera es cierto también que hasta ahora la epidemia tiene todas las trazas de no ser mas que un accidente local, producido i fomentado por las pésimas condiciones hijiénicas de la ciudad de Trujillo…”.(21)

Sin embargo, no se pudo ocultar la epidemia cuando esta se expandió al norte de Trujillo.

El 6 de marzo, Lynch informaba que: “Carvallo me dice: No admite duda que es fiebre amarilla comprobaba por todos los médicos, circunscrita a Trujillo. La ciudad abandonada por nuestras tropas. Los casos que ha habido en esta semana son de la tropa que salió a última hora… Ha fallecido el subteniente J.R. Espinoza del Concepción de recaida. De Chiclayo dice el comandante Urrutia que había muerto el capitán Barrios de Zapadores y que la tropa se había retirado de ese pueblo…”.(22)

El 14 de marzo, “El Comercio” del Callao publicaba que fallecieron el teniente coronel Marcos Latham, jefe de la guarnición chilena en Trujillo, y el teniente Víctor Letelier, y que se retiró toda la guarnición de Trujillo, quedando solo 14 enfermos en el hospital.(23)

Mientras tanto, en Lima se formó una Junta de Higiene, porque se temió “que la epidemia que azota a Trujillo i otras ciudades del norte llegara a propagarse a estas poblaciones”.(24)

Por otra parte, Lynch informaba que en el mes de marzo fallecieron 10 soldados y el subteniente Belisario Daroc en el pueblo San Pedro de Lloc, que las bajas totales en el departamento de La Libertad alcanzan a 140 entre jefes, oficiales y tropa y que el 2 de abril, falleció en San Pedro el cirujano mayor José Manuel Ojeda.(25)

Un parte oficial del 12 de abril de 1882, firmado por el teniente coronel Ramón Carvallo Orrego, jefe de las fuerzas chilenas en Lambayeque, decía que a causa de la fiebre amarilla fallecieron: el 10 el jefe del batallón Zapadores, teniente coronel Humitel Urrutia; el 13, el subteniente Clodomiro Moreno; el 15, el subteniente Emilio Rocuant, y otros 36 individuos de tropa entre el 15 de marzo y el 1° de abril. También que en los últimos ochos días, solo han tenido una baja en la provincia de Trujillo.

En mi concepto, Chiclayo y Trujillo son los únicos pueblos en que verdaderamente se ha desarrollado la epidemia, i si en otros han ocurrido algunos casos, éstos han sido ocasionados por el contajio llevado a estos puntos”, señala el parte de Carvallo.(26)

Otro parte de Carvallo del 8 de mayo, cuenta que el cirujano Ismael Merino murió de fiebre amarilla en Chiclayo el 3 de abril, que las fuerzas chilenas que ocupaban Lambayeque se componían de 743 hombres, de los cuales, 371 entraron al hospital de Chiclayo, habiendo fallecido 137 individuos de tropa, pero que “la epidemia ha declinado completamente”.(27)

José Humitel Urrutia, jefe chileno muerto por la epidemia. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna

FIN DE LA EPIDEMIA Y CONSECUENCIAS

Con el cambio de estación, de verano a otoño, la epidemia de fiebre amarilla. Según Lynch, en junio de 1882 solo había un enfermo en Moche y decidió abrir al comercio los puertos de Salaverry y Pimentel, que habían sido cerrados para evitar la propagación de la enfermedad.(28)

Como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla, en el ejército chileno fallecieron 4 jefes, 16 oficiales y 248 individuos de tropa, además de los médicos Ojeda y Merino.(29) Un total de 270 muertos, un número bastante elevado si se compara con los muertos chilenos en diversas acciones bélicas de esa época: 24 muertos en el combate de Marcavalle y Pucará, 72 muertos en la batalla de Huamachuco,(30) solo por citar algunos enfrentamientos.

NOTAS

(1) Lynch, Patricio (1882). Memoria que el Jeneral en Jefe del Ejercito de Operaciones en el Norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile, Lima, Perú: Imprenta Calle J de Junín num. 255, p. 210.

(2) Guerra con Chile. Partes Oficiales. (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 94. Cablegrama de Lynch al presidente de Chile en Santiago el 9 de noviembre de 1881.

(3) Lynch, Op. Cit., pp. 213-214.

(4) Arce, J. (2014). Sobre la supuesta endemicidad de la fiebre amarilla en la costa del Perú. Anales De La Facultad De Medicina, 3, 93-133. https://doi.org/10.15381/anales.v3i0.10654

(5) Ibídem.

(6) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 106. Cablegrama de Lynch al Ministro de Guerra del 3 de febrero de 1882.

(7) Ibídem, p. 108. Cablegrama de Lynch al presidente en Valparaíso del 7 de febrero de 1882.

(8) Ibídem, p. 109. Cablegrama de Lynch al presidente en Valparaíso del 17 de febrero de 1882.

(9) Ibídem, p. 109. Cablegrama de Lynch al presidente en Valparaíso del 20 de febrero de 1882.

(10) Ibídem, p. 110. Cablegrama de Lynch al ministro de Guerra en Valparaíso del 25 de febrero de 1882.

(11) Tauro del Pino, Alberto. “La Unidad Nacional, Alma de la Breña”, en: La Resistencia de la Breña, Tomo III, volumen 1, Lima, Perú: Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú, p. 22.

(12) El Comercio. Callao, 27 de febrero de 1882. Editorial de Ramón Freire Vallejo.

(13) Lynch, Op. Cit., p. 214.

(14) El Comercio. Callao, febrero 28 de 1882. Trujillo: correspondencia especial; Salaverry, febrero 23 de 1882.

(15) Vicuña Mackenna, Benjamín (1885). El Álbum de la Gloria de Chile, Tomo II, Santiago, Chile: Imprenta Cervantes, p. 356.

(16) La Situación. Lima, septiembre 9 de 1881.

(17)  Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, pp. 110-111. Cablegrama de Lynch al ministro de Guerra en Valparaíso del 27 de febrero de 1882.

(18) Ibídem, p. 111. Cablegrama de Lynch al ministro de Guerra en Valparaíso del 27 de febrero de 1882.

(19) La Situación. Lima, febrero 28 de 1882. Editorial “La fiebre en Trujillo”.

(20) El Comercio. Callao, marzo 6 de 1882. Trujillo: correspondencia especial; marzo 1° de 1882.

(21) La Situación. Lima, marzo 6 de 1882. Editorial “Buenas noticias”.

(22) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 112. Cablegrama de Lynch al ministro de Guerra en Santiago del 6 de marzo de 1882.

(23) El Comercio. Callao, martes 14 de marzo de 1882. Trujillo: correspondencia especial; Moche, marzo 9 de 1882.

(24) La Situación. Lima, marzo 21 de 1882. Editorial “La Junta de Hijiene”.

(25) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 114. Cablegrama de Lynch enviado desde Arica el 12 abril de 1882 al presidente en Santiago.

(26) Pascual Ahumada Moreno, “Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia”, tomo VI. Valparaíso, Chile: Imprenta i Lib. Americana de Federico T. Lathrop, pp. 497-498. Parte de Lynch al ministro de Guerra; Lima, abril 19 de 1882.

(27) Ibídem, pp. 498-499. Parte de Lynch al ministro de Guerra; Lima, mayo 17 de 1882.

(28) Lynch, Op. Cit., p. 216.

(29) Ibídem.

(30) Pelayo González, Mauricio (2015). Los que no volvieron. Historia de los caídos en la Guerra del Pacífico. Santiago, Chile, pp. 191, 206.

lunes, 16 de marzo de 2020

La estrofa del Largo tiempo es anterior al Himno Nacional



Debido al debate de hace algunas semanas sobre la estrofa de “Largo tiempo” del Himno Nacional, decidí averiguar su origen. Esta estrofa fue incluida como oficial por la Ley N° 1801 de 1913, que fijaba al Himno Nacional con el coro y las seis estrofas que conocí desde niño. La sentencia N.º 0044-2004-AI/TC del Tribunal Constitucional del 2005, insertó una estrofa que figuraba en el Siglo XIX y había sido omitida, de tal manera que el Himno pasó a contar con siete estrofas.

Gracias al historiador Rodolfo Castro Lizarbe, supe de la existencia del libro “El Álbum de Ayacucho” de José Hipólito Herrera. Este libro es de 1862 y en su primera página después del prólogo, aparece una canción con un coro y siete estrofas bajo el título de la “Primera Canción Patriótica”, la cual es anterior al Himno Nacional y su primera estrofa es la ya conocida como “Largo tiempo”.

Primera-Canci-n-Patri-tica
"Primera Canción Patriótica" que aparece en el libro "El Álbum de Ayacucho" (1862) y cuya primera estrofa es la conocida "Largo tiempo"

El libro “El Álbum de Ayacucho” es muy interesante, porque viene con una versión del Himno Nacional diferente a la conocemos hoy en día. No solo no trae la estrofa del “Largo Tiempo”, sino que solo figuran cuatro estrofas y no seis, de las cuales, una no es parte del Himno actual, y otra es ligeramente diferente. A continuación, el himno de hace 160 años.

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Himno Nacional que aparece en "El Álbum de Ayacucho" (1862)

En la biografía de Bernardo Alzedo (en Perú escribían su apellido como Alcedo, pero en Chile, donde el compositor vivió más de 40 años y usaban la Ortografía Bello, lo escribían con “Z”) que escribió Félix Cipriano Coronel Zegarra, cuenta que él presentó dos composiciones en el concurso para el Himno Nacional convocada por José de San Martín, quien escogió uno de ellos entre las siete que se presentaron.

El Himno Nacional se estrenó “la noche que se celebró en Lima la entrega de las fortalezas del Callao”.(2) Como los realistas, liderados por José de la Mar, entregaron las fortalezas del Callao a los patriotas el 21 de septiembre de 1821, la celebración en Lima pudo ser la noche de ese mismo, o tal vez la del 22 o 23, que era sábado y domingo respectivamente. Pero hubo un himno que se cantó antes.

Existe una anécdota ocurrida el 2 de septiembre de 1821 (antes de que existiera el Himno Nacional), cuando San Martín anunció en el teatro que se replegaba de Lima ante la proximidad de las tropas españolas comandadas por el brigadier español José de Canterac. Según Francisco Javier Mariátegui, el anuncio de San Martín ocasionó que los asistentes al teatro mandaran que “la orquesta tocase la marcha nacional, subieron muchos al proscenio, cantaron el himno patriótico… concluidos estos preliminares, propuso uno salir con la música para anunciar a la población entera la noticia de la nueva invasión”.(1) Me imagino que todos ellos cantaron “Largo tiempo”.

Obviamente, la llamada “Primera Canción Patriótica” vino con el Ejército Libertador de San Martín y probablemente fue compuesta en Argentina o Chile. El autor o autores de “Largo tiempo” son desconocidos, pero podría investigarse en los vecinos del sur. Tampoco se sabe nada de que música empleaba, de repente una tonada parecida al Himno de Alzedo.

En la biografía de Alzedo de 1869, Coronel Zegarra publica los “versos originales de la canción, algo alterados hoy”, los cuales no contienen la estrofa de “Largo tiempo” e incluyen como quinta estrofa una  que comienza con "Excitemos los celos de España", la cual desapareció del Himno Nacional aprobado por la Ley N° 1801 de 1913 y que fue reinsertada por el Tribunal Constitucional en el 2005. Este Himno es el siguiente.


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Himno Nacional que aparece en el prólogo de "Filosofía Elemental de la Música" de Bernardo Alzedo

El músico Claudio Rebagliati señaló en un manifiesto que desde 1821, el Himno Nacional venía siendo adulterado porque solo existía “una partitura para bandas militares” y que en 1869, un anciano Alzedo lo comisionó para restaurarlo, lo que fue aprobado en 1901. En esta restauración, sale el Himno Nacional en partitura con el coro y la estrofa de “Largo tiempo” y las seis estrofas de la biografía de Alzedo de 1869. En total, el coro y siete estrofas, tal como es hoy.

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Estrofas II al VII del Himno Nacional restaurado por Claudio Rebagliati y que fue publicado en 1901. La primera estrofa es "Largo tiempo" y aparece como partitura en las páginas anteriores

Yo soy de las personas que no me gustan ni la estrofa del “Largo tiempo” ni la del “Dios de Jacob”, aunque prefiero la primera a la última. En mi apreciación personal, el tema que más gusta a los peruanos y es casi un Himno, es “Contigo Perú”, compuesta por Augusto Polo Campos. He sido testigo como miles de peruanos, muchos de ellos, residentes en el extranjero, cantaban “Contigo Perú” desde las playas de Sochi hasta las playas de Copacabana, durante el último Mundial y la última Copa América. Podemos decir que “Contigo Perú” es un Himno Nacional no oficial.


NOTAS

(1) Francisco Javier Mariátegui. 1869. Anotaciones a la Historia del Perú Independiente de don Mariano Felipe Paz Soldán, p. 83. Lima: Imprenta de El Nacional calle Melchormalo 139.

(2) Coronel Zegarra, Félix Cipriano. D. José Bernardo Alzedo, en: “Filosofía Elemental de la Música ó sea la Exegesis de las doctrinas conducentes a su mejor inteligencia” (1869) por José Bernardo Alzado, p. III.

martes, 3 de diciembre de 2019

Las 17 familias más ricas del Perú en el 2019



Como es común en Latinoamérica, son familias los que controlan las principales empresas. En algunos casos, estos grupos familiares las conforman hermanos (como en el caso de los Rodríguez de Leche Gloria), en otros padres con sus hijos separados de sus otros familiares (como lo es en los Belmont), pero en otros, abarcan primos y/o sobrinos (Brescia, Romero).

Este año, bajaron en su cotización las acciones de muchas empresas que cotizan en bolsa debido al contexto internacional, a lo que se sumó una reducción en la producción de minerales de las empresas que son controladas por las familias que figuran en esta lista (Benavides, Hochschild, Del Castillo, Marsano).

Los montos que aparecen en esta lista de las 17 familias peruanas es básicamente un estimado en base a la cotización en bolsa de sus empresas o su comparación con similares que cotizan en bolsa, a lo que en algunos casos se agrega una estimación de su patrimonio inmobiliario o disponibilidad de efectivo por alguna transacción.

Las consecuencias de la crisis política y social que se vive en Bolivia, Chile y Ecuador no se reflejarán hasta el próximo año en los estados financieros de las empresas. De las familias que figuran en esta lista, nueve tienen inversiones en Chile (Brescia, Romero, Rodríguez, Belmont Graña, Hochschild, Fishman, Quevedo, Verme, Wiese), siete en Ecuador (Romero, Rodríguez Pastor, Rodríguez, Belmont Graña, Belmont Dauelsberg, Fishman y Rizo Patrón) y seis en Bolivia (Romero, Rodríguez Pastor, Rodríguez, Belmont Graña, Belmont Dauelsberg).

La fortuna de tres de las familias de la lista (Brescia, Romero y Rizo Patrón) proviene del Siglo XIX.

Las-familias-m-s-ricas

A continuación, una descripción de cada una de las familias.

Fortunato Brescia Moreyra, presidente de Minsur. Foto: BBVA Perú

1. BRESCIA: 5,940 millones
La familia ha organizado sus empresas en 10 holdings llamados Breca.

Breca Pesca es la propietaria de Tasa, la mayor productora de harina de pescado en el mundo, presidida por Mario Brescia Moreyra, que cuenta con 10 plantas, 48 embarcaciones y una utilidad de US$ 40 millones.

Una de sus empresas más activas es Intursa (Breca Turismo) -presidida por Pedro Brescia Moreyra-, que vendió sus cuatro hoteles Libertadores, marca que tenía desde 1995. Vendió dos hoteles (Trujillo y Arequipa) en noviembre del año pasado por S/ 75.7 millones y los dos restantes (Lima Golf y Lago Titicaca) en agosto último por S/ 47.8 millones, quedándose con nueve hoteles: dos Aloft, un Courtyard, tres Luxury Collection, dos Marriot y el Westin Lima.

Los Brescia tienen el 46.12% del BBVA Perú, el segundo banco del país, el cual es presidido por Alex Fort Brescia.

Fernando Romero Belismelis, presidente de Corporación Primax. Foto: Portafolio de Colombia

2. ROMERO: US$ 5,560 millones
Su empresa industrial Alicorp, continua muy activa. En enero compró Intradevco (Sapolio, Dento, etc.) por US$ 490 millones (la mayor adquisición del grupo en su historia), en marzo compró el 25% de Masterbread (ya tenía el 75% restante) y en septiembre vendió el 0.5% de acciones de Credicorp que tenía por US$ 104 millones.

Otra de sus empresas, Palmas del Espino, adquirió la empresa Igasa (fabricante de aceites y jabones para terceros) antes que termine el 2018.

La acción de Credicorp, el mayor holding financiero del Perú y en donde la familia controla el 14%, llegó a máximos históricos (US$ 242) aunque luego bajó, pero se mantiene a niveles del 2018.

3. RODRÍGUEZ PASTOR: US$ 4,060 millones
Los hermanos Rodríguez-Pastor Persivale controlan el holding Intercorp Perú, el cual es accionista mayoritario de dos grandes empresas que listan en bolsa: Intercorp Financial Services, a través de la cual controlan el Interbank, Inteligo e Interseguro, e InRetail Perú Corp, que controla los malls Real Plaza, los supermercados Plaza Vea, las cadenas de boticas MiFarma e Inkafarma y el laboratorio Química Suiza. Hace poco se inauguró el Real Plaza Puruchuco (13/11/19), que es el mall más grande de Perú.

Intercorp Perú también controla la cadena de colegios Innova Schools, la UTP, la Escuela de Arte Corriente Alterna, las tiendas Oechsle, la Clínica Aviva y negocios inmobiliarios.

La única figura conocida de la familia es Carlos Rodríguez-Pastor, quien pasa más tiempo del año en EEUU que en Perú. Él también es fundador y dirige el fondo de capital privado Nexus Group, con muchas inversiones en Perú: Cineplanet, Casa Andina, etc.

Carlos Rodríguez-Pastor fue pionero en invertir, a través de Interseguro (hoy Inteligo), en el fondo neoyorquino Royalty Pharma, el cual tiene los derechos de regalías de medicamentos para la artritis, diabetes, esclerosis, cáncer, etc. Hace 18 años que Carlos Rodríguez-Pastor es miembro del comité de inversiones de Royalty Pharma.



Vito Rodríguez Rodríguez, Claudio Rodríguez Huaco y Jorge Rodríguez Rodríguez. Foto: La Razón de Bolivia.

4. RODRÍGUEZ: US$ 3,040 millones
La principal empresa de los hermanos Rodríguez sigue siendo Leche Gloria, aunque cada año que pasa tiene menos utilidades debido a los escándalos por los que pasó la empresa, así como cambios de hábito de consumo de los peruanos. Antaño, la reinversión de las fabulosas utilidades de Gloria permitió el crecimiento del grupo económico.

Coazúcar es un holding que en Perú opera los ingenios azucareros de Casa Grande, Cartavio, San Jacinto y Agrolmos y las empresas agrícolas Sintuco y Chiquitoy, y en Ecuador el ingenio La Troncal y la productora de alcoholes Producagro. En septiembre del 2018 vendió su ingenio San Isidro en Argentina por US$ 26 millones. Desde el 2017 se ha visto afectada económicamente por los bajos precios del azúcar y en el 2018 tuvo pérdida neta por S/ 228 millones.

A través de Holding Cementero, controlan sus empresas de cemento en Perú, Ecuador y Bolivia. En este último país,s también tiene una pequeña empresa de juguetes de tela y madera llamada Anatina Toys, que proporciona a tallares artesanales la totalidad de la materia prima e insumos para la producción de los juguetes.

5. BENAVIDES: US$ 1,180 millones
Los hermanos Benavides Ganoza son los principales accionistas de Compañía de Minas Buenaventura, fundada por su padre, Alberto Benavides de la Quintana. Otra empresa fundada por su padre, Inversiones Benavides 777, desarrolla proyectos inmobiliarios de oficinas prime sobre sus terrenos: el 2015 inauguró el edificio Leuro y ahora tiene en construcción el edificio Leuro Sur.

El más destacado de los hermanos es Roque Benavides, quien es el presidente de Buenaventura, es miembro del directorio del BCP y de Unacem y del BCP y es presidente de la Agrupación Los Gigantes para el Pastor Alemán. Está casado con Thessa Navarro-Grau, accionista de Consorcio Minera Horizonte.

Una de las hermanas que es Mercedes Benavides, quien fue miembro del directorio de Inversiones La Rioja (hotel Marriott) y gerente general de Minera El Brocal. Actualmente, ella es gerente general de Inversiones Sor Ana y presidenta de Relocation y Consultoría.

El mayor de los hermanos es Alberto Benavides, conocido filósofo, autor de varios libros y director de la Biblioteca Abraham Valdelomar de Huachacina.

Claudia Belmont Graña. Foto: Stanford University

6. BELMONT GRAÑA: US$ 1,110 millones
Eduardo Belmont Anderson fundó Belcorp en 1988, empresa de venta directa de cosméticos, actualmente presente en 14 países del continente y que comercializa las marcas L’Bel, Ésika y Cyzone. Previamente, con su hermano Fernando, había fundado Yanbal en 1967 y Ebel en Colombia en 1985.

Su CEO es la venezolana Érika Herrero Bettarel, quien reside la mayor parte del año en Colombia, país desde donde se manufactura el 85% de los productos de Belcorp.

Una de las hijas de Eduardo, Daniela Belmont Graña, es directora de Belcorp. Su esposo es Rafael Franco Montes, gerente general de One 4pl, una empresa logística con oficinas en siete países.

Claudia Belmont es quien está más involucrada en el negocio familiar y aparece como directora de varias empresas: Belcorp Holding, Esika International, L’Bel International, etc. Eduardo "Eddie" Belmont es gerente de Recursos Humanos de Belcorp y gerente general del hotel Arennas Mancora. 

La familia también controla Metrocolor, una de las mayores imprentas del Perú.

7. HOCHSCHILD: US$ 1,090 millones
Eduardo Hochschild Beeck tiene el 50.6% de las acciones Hochschild Mining, minera que opera minas de plata en Perú y Argentina. El año pasado, Hochschild Mining invirtió US$ 2.5 millones en un yacimiento de tierras raras en Chile a cambio del 6.2% de las acciones y en octubre pagó US$ 56.3 millones para adquirir el 93.8% restante.

Miembro del directorio de Hochschild es Dionisio Romero Paoletti, mientras Eduardo Hochschild es miembro del directorio del BCP y Pacífico Seguros que preside Romero.

Eduardo Hochschild también tiene el 45.7% de Cementos Pacasmayo, cementera con operaciones en el norte país. También es el principal patrocinador de la Universidad de Ingeniería y Tecnología – UTEC, institución sin fines de lucro.

8. BELMONT DAUELSBERG: US$ 1,030 millones
Fernando Belmont Anderson fundó Yanbal en 1967, la cual actualmente, está presente en 11 países. El 2018 tuvo ventas por US$ 994 millones, su máximo histórico. El nombre de Yanbal es un homenaje a su hija mayor Janine Belmont Dauelsberg, quien es la presidenta ejecutiva del grupo.

La empresa comercializa sus productos de belleza con las marcas Yanbal y Unique.

9. LINDLEY: US$ 720 millones
Los hermanos Lindley Suárez tienen el 3.7% de la empresa mexicana Arca Continental, embotelladora de Coca Cola en México, EEUU, Argentina, Ecuador y Perú, en donde también embotella Inca Kola. Johnny Lindley es miembro del consejo de administración de Arca y presidente de Corporación Lindley, la subsidiaria de Arca en Perú.

A través de su empresa Lindcorp participan en el negocio retail con su tienda por conveniencia Tambo+ y la de belleza Aruma. Ya cuentan con 370 tiendas Tambo+ y 20 tiendas Aruma, y su plan es llegar a 600 tiendas Tambo+ en el 2021 y a 120 tiendas Aruma el 2022.

10. MULDER: US$ 610 millones
El holandés Frederic Mulder y su esposa griega Mary Panas, llegaron a Perú en 1947 para trabajar en Química Suiza, una distribuidora de productos farmacéuticos que dirigía Gaston Schmalz, viejo amigo de Mulder de un colegio en Suiza. Tiempo después, Química Suiza pasa al control de Mulder, ingresa al negocio de laboratorio y se expande a Bolivia, Ecuador y Venezuela.

En el 2018, los hermanos Jan, Leonardus y Catherine Mulder Panas venden Quicorp –que agrupa Química Suiza y las boticas MiFarma- a InRetail Peru por US$ 591.4 millones. Después de la venta, la familia adquirió la distribuidora de alimentos para mascotas Dicopet, el centro comercial Royal Plaza e invirtió en construir el strip center Plaza Santa Catalina, inaugurado en abril. La familia repotenció QSI, empresa que ofrece productos para la industria textil, de alimentos, minería, construcción, agroquímicos y que representa las cintas 3M.

Jan Mulder está casado con Sylvia Fort Brescia, cuya familia encabeza esta lista.  Su hijo, Paul Mulder Fort, dirige Emefin, oficina corporativa de la familia. Leonardus Mulder dirige los centros comerciales y su hijo Nicolás Mulder López de Romaña maneja el negocio de alimentos para mascotas Superpet.

Mario Fishman Lerner, gerente general de Krowdy. Foto: Facebook de Krowdy

11. FISHMAN: US$ 600 millones
El Grupo Fishman empezó su despegue empresarial cuando adquirieron la empresa de sal Emsal y el complejo papelero de Paramonga en la privatización de la década de 1990. Hoy en día, la familia Fishman tiene el 94.5% de Quimpac, la mayor productora de sal para consumo doméstico, cloro, soda cáustica, entre otros productos químicos, con operaciones en Colombia y Ecuador. Su empresa Papelera Nacional fabrica papeles, cartones, cuadernos, etc. QC Terminales es un operador portuario en Ecuador y Chile.

A fines del año pasado vendieron su negocio eléctrico (25.1% de Kallpa, Cerro del Águila y Samay I) a I Squared Capital por US$ 341.8 millones. A inicios de este año, participaron en el aumento de capital de Graña y Montero con US$ 53.2 millones, a cambio del cual recibieron el 10% de acciones de la constructora.

Marcos Fishman Cotlear es el presidente de las empresas del grupo. Uno de sus hijos, Simon Fishman Lerner, dirige Quimpac y otras empresas del grupo. El otro, Mario Fishman Lerner, es fundador de la cazatalentos digital Krowdy.

Guido del Castillo. Foto: Proactivo

12. DEL CASTILLO: US$ 460 millones
Guido del Castillo Echegaray es un ingeniero cusqueño que trabajó para las empresas mineras Highland Queen y Hochschild y a fines de la década de 1970 adquiere varias minas pequeñas que pertenecieron a esta última, al mismo tiempo que mantuvo un largo litigio con el empresario alemán Rolf Laumer por concesiones mineras que pertenecieron a Highland Queen.

Su fortuna actual proviene de inicios de este siglo, cuando comienza las operaciones de Aruntani, minera que se convierte en una de las principales productoras de oro de Perú. La reinversión de utilidades le permite operar otras minas y actualmente tiene las empresas Aruntani, Anabi y Apumayo en operación. El grupo empresarial también cuenta con pequeñas centrales hidroeléctricas, una empresa de seguridad minera,

Guido del Castillo es presidente del Patronato de la UNI, universidad que el año pasado inauguró un coliseo que lleva su nombre. También financia actividades de arqueología prehispánica en Lima y Callao y es propietario del Museo Mineralógico Andrés del Castillo.

13. RIZO PATRÓN: US$ 450 MILLONES
La familia Rizo Patrón es la principal accionista de Unión Andino de Cementos – Unacem, la más grande productora de cemento, concreto y hormigón del país, con operaciones en Perú y Ecuador, y también cuenta con varias centrales hidroeléctricas en el país. Unacem nació el 2012 producto de la fusión de Cementos Lima y Cemento Andino, empresas creadas por Jaime Rizo Patrón Remy.

El líder de la cuarta generación de la familia es Ricardo Rizo Patrón de la Piedra, presidente de Unacem. Su esposa es Luz María Olaechea Álvarez Calderón, presidenta de la Asociación Civil Patronato Amigos del Ballet Municipal y fundadora del restaurante El Tambo de Tacama, ubicado en la casa hacienda Tacama.

14. MARSANO: US$ 440 millones
Los hermanos Marsano Conroy controlan Minera Aurífera Retamas SA-Marsa, que explota un yacimiento de oro en Pataz (La Libertad). Su bisabuelo fue Tomás Marsano, considerado el hombre más rico del Perú en su época, quien hizo una fortuna con sus minas en Huancavelica y urbanizando Miraflores y Surquillo.

Los Marsano Conroy también cuentan con un family office, MC Kapital, pero no ha mostrado mayor actividad en el último año.

La Asociación Marsa ha colaborado con el club de fútbol Deportivo Llacuabamba, último campeón de la Copa Perú. 

15. QUEVEDO: US$ 430 millones
La fortuna familiar la inició en 1967, el huamachuquino Rafael Quevedo Flores con sus negocios avícolas, conocidos 20 años después como Grupo Rocío, nombre de su principal avícola.  Hoy la familia tiene el 17% de las acciones de Hortifrut, empresa chilena que es una de las mayores productoras mundiales de berries. Hortifrut tiene operaciones en Chile, Perú, México, España, EEUU.

En el 2005, la familia fundó la empresa ganadera Lactea, que es la mayor productora de leche fresca y cuenta con un laboratorio de biotecnología para reproducción.

Simpatizante aprista, Rafael Quevedo fue ministro de Agricultura en 2010-2011. Su hijo, Ulises Quevedo Berastain, es miembro del directorio de Hortifrut y gerencia las empresas del grupo en Perú. Rafael Quevedo Berastain y Rocío Quevedo de Portugal son directores de Mediterraneo Chicken y Rafael Quevedo Sturla es gerente general de Inmobiliaria Macarena del Pacífico, en donde son directoras sus hermanas Gabriella y Paula; esta última ha trabajado en Fuxion.

16. VERME: US$ 420 MILLONES
Los hermanos Verme Giannoni han reducido su participación en Credicorp de 1.6% a menos del 1%, pero continúan siendo los segundos accionistas en importancia del holding financiero más importante del país, del cual fueron cofundadores en 1995. La familia también es cofundador de Inversiones Centenario y de Corporación Cerámica.

La figura más destacada es Juan Carlos Verme, quien es presidente del Patronato del Museo de Arte de Lima (MALI), al cual ha realizado importantes donaciones y su proyecto actual es restaurar el Parque de la Exposición.

Caridad de la Puente Wiese, directora de W Capital

17. WIESE: US$ 400 MILLONES
Augusto Wiese Eslava y su hermano Fernando, hijos de un inmigrante alemán, adquirieron en 1917 la Casa Wagner, una importante importadora de la época. Debido a la II Guerra Mundial, fue liquidado el Banco Alemán Transatlántico (filial del Deutsche Bank), cuyos activos fueron adquiridos por los hermanos Wiese y les sirvió para fundar en 1943 el banco que llevó su apellido por más de seis décadas. Los nietos de Augusto Wiese vendieron las acciones aún tenían en ese banco al Scotiabank en el 2006.

Después de la venta del banco, la tercera generación conservó varios negocios que ha ido vendiendo en los últimos años: el 30.7% de Seguros Sura y el 30% de Hipotecaria Sura a Intercorp por S/ 275 millones (2017), el 3.3% que tenía en Sura Asset Management a CDPQ por US$ 112 millones (2018) y el 50% que tenía en Inmuebles Comerciales (que opera 11 malls MegaPlaza en Perú) por US$ 120 millones.

Actualmente, la familia concentra sus inversiones en su fondo privado W Capital, que en el 2017 se convirtió en el principal accionista de Civitano, un holding gastronómico que comenzó con el restaurante La Nacional, después adquirió Pescados Capitales y Juicy Lucy y después se convirtió en el accionista mayoritario de la empresa chilena Santabrasa, que en el país del sur opera El Gaucho, Don Bife y Burger Truck. Ahora en Chile han inaugurado los restaurantes La Criolla y Zambo.

Otro negocio de W Capital es la empresa Comunal, que maneja oficinas de coworking. Este año, el fondo adquirió los activos de la empresa hotelera Selina en Perú y tiene varias inversiones inmobiliarias.