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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

jueves, 1 de enero de 2009

El default de la deuda externa peruana de 1879

Por: Ernesto Linares

El 1° de enero de 1879, Perú entró en default con su gigantesca deuda externa. No fue más que la máxima expresión de la terrible crisis económica que entró Perú desde 1872.

Su principal deuda era por los bonos emitidos de la siguiente manera en libras esterlinas:
Este default fue bastante perjudicial para Perú. El país quedó sin crédito externo, siendo esta una de las razones por las cuales se tuvo una terrible derrota en la guerra con Chile, pues sin crédito externo fue muy difícil la compra de armamento, el pago de los soldados y atender las diferentes necesidades del país. La prensa europea se dedicó casi diariamente, a este problema en diciembre de 1878[1], cuando ya era evidente que Perú no podía honrar sus compromisos con sus acreedores.

A continuación, una revisión de los antecedentes que nos llevaron a esta situación.

Las cuotas de los bonos emitidos por el gobierno peruano se pagaban depositando en el Banco de Londres lo cuota correspondiente al 1° de enero y 1° de julio de cada año, y la última vez que había pagado intereses y amortización fue el 1° de julio de 1875 a través del Contrato Dreyfus. Como no se amortizó ni se pagó los intereses correspondientes al 1° de enero de 1876, el gobierno peruano entró en tratos directos con un grupo de tenedores de bonos, agrupados en el Committee of Peruvian Bondholders ó Comité de Tenedores de Bonos, presidido por Sir Charles Russell, para ver la mejor manera de cancelar los bonos peruanos. Este comité llegó a un acuerdo bastante ventajoso para Perú, en el cual le condonaban las amortizaciones correspondientes desde el año 1876 hasta 1878, a cambio de que a partir del 1° de enero de 1879 se reanude la amortización de los bonos, además de una reducción de la tasa de interés del 5% al 3%, con la garantía de la hipoteca del guano pero no la del salitre, cuyos fondos quedaban para el gobierno peruano [2]; se pensaba que la amortización de 1879 sería cuando menos del 2% [3] ó de £ 600 mil [4].

El gobierno peruano envió en 1876 a Europa al general Mariano Ignacio Prado para acordar un nuevo contrato de consignación de guano que garantice el pago de los bonos peruanos [5]. Se firmó el llamado Contrato Raphael, en la cual se le daba a la empresa The Peruvian Guano Company Limited, presidida por Alexander de Laski, una consignación para la venta de 1,900,000 toneladas de guano en Europa a partir del 1° de noviembre de 1876 a cambio que proporcionase a Perú £ 700 mil anuales en mesadas por giros de £ 58,333 – 4s y con el producto resultante en 1877 y 1878, descontando comisiones de la empresa y las mesadas a Perú, se proceda a depositar en el Banco de Londres para pagar la cuota de los bonos correspondientes al 1° de enero de 1879.

Desde un principio hubo oposición por parte de un grupo de tenedores británicos agrupados en el International Committee of Peruvian Bondholders o Comité Internacional de Tenedores de Bonos Peruanos, presidido por James Croyle, que pidió la anulación del contrato, porque preveía que el saldo de la venta de guano no iba a ser suficiente para reanudar el pago de los bonos en 1879 [6]. También se acusó al Presidente Prado de cobrar S/. 100 por buque fletado para cargar guano[7], siendo desmentido en carta del coronel Jara Almonte, Encargado de Negocios del Perú en Inglaterra[8]; recordemos que fue Prado el que firmó el Contrato Raphael antes de que sea Presidente del Perú. Otro que atacó el Contrato Raphael fue Piérola, que anunció que su gobierno lo desconocería[9].

La Peruvian Guano tuvo problemas para vender el guano en Europa porque tenía la competencia de Dreyfus, que debido a su anterior contrato de guano con Perú, tenía en stock miles de toneladas de guano. Dreyfus ofrecía guano de mejor calidad a igual o menor precio que la Peruvian Guano.

Debido al déficit del presupuesto nacional de Perú, el gobierno había utilizado en 1877 todas las letras de la Peruvian Guano correspondientes a los años 1877 y 1878, adelantos por los que la Peruvian Guano se tenía que cobrar con intereses por medio de la venta de guano, que era muy poca. Hasta el 30 de junio de 1878, la Peruvian Guano había vendido 106,135 toneladas de guano con ingresos de £ 981,434 y una existencia de 232,794 toneladas de guano [10], insuficiente para asegurar el pago a los tenedores de bonos el 1° de enero de 1879.

El gobierno Peruano envió a Europa Carlos Pividal, nombrado Ministro Plenipotenciario de Perú en Inglaterra, y al 2° Vicepresidente José Canevaro, para que alcanzaran un nuevo acuerdo para obtener fondos para el erario nacional y garantizar el pago a los tenedores de bonos, utilizando como garantía los depósitos de guano y salitre, arribando a Londres el 15 de diciembre de 1878.

Se sucedieron varias críticas en diciembre de 1878 contra el Comité de Tenedores de Bonos Peruanos de Sir Charles Russell, principalmente de James Croyle, Presidente del grupo antagonista Comité Internacional de Tenedores de Bonos Peruanos, que no sólo agrupaba a británicos como el de Russell, sino también tenía una sección belga presidida por Louis Godderis y una sección francesa presidida por P. Bouillet. Croyle exigía al gobierno británico que la Peruvian Guano no entregue la anualidad de £ 700 mil al Perú sino a los tenedores de bonos [11], mientras Godderis pedía que no se reconozca ningún acuerdo entre el Comité de Russell y el Gobierno Peruano. También A. L. Wensbain, Presidente del Comité de Tenedores de Bonos Peruanos en los Países Bajos, le escribió el 27 de diciembre de 1878 a Canevaro que los productos del salitre también forman parte de la garantía a los tenedores [12]. Mientras Bruce, hijos y Jackson, procuradores del Comité de Russell, anunciaban que estaban en negociaciones con el Gobierno Peruano [13]; los Sres. Markby, Stewat y Cª, procuradores del Comité de Croyle, notificaron a Sir Charles Russell y a los demás miembros de su comité, como también a Sir James Fergusson y al Sr. Hopkinson, fideicomisario, haciéndolos responsables por la pérdida de los tenedores de bonos, pidiendo que se les transfiera el equivalente al guano extraído por el Contrato Raphael, que no había sido aplicado en pagar los intereses a los tenedores de bonos como correspondía [14].

La solución más pronta que pudo hallar el Perú no fue obtenida por Pividal o Canevaro en Londres, sino en Lima, cuando el Gobierno acordó que de las mesadas que giraba la Peruvian Guano, se destinara £ 25 mil, es decir, £ 300 mil al año, para el pago a los tenedores de bonos, mediante decreto del 7 de enero de 1879. A pesar de que la suma anual destinada era muy inferior a las cuotas semestrales, el Gobierno Británico se mostró satisfecho por la medida [15]. Lamentablemente, la Peruvian Guano no honró sus compromisos, siendo esto previsible debido a la escasa venta de guano; aún así, el Gobierno Peruano recibía giros mensuales por £ 33,333 – 4s [16], es decir, se le descontaba para pagar a los tenedores de bonos. Para 1886, los tenedores de bonos peruanos todavía estaban litigando contra la Peruvian Guano Company para que le entregue las £ 300 mil que debió entregarle en 1879 [17].

Fue en esta terrible situación que Perú fue sorprendido por la declaratoria de guerra de Chile, país que estaba bien enterado de la crisis financiera peruana.

Perú había llegado a esta situación porque desde el gobierno de Castilla (el primero en elaborar un presupuesto) tenía déficit presupuestal y siempre en años anteriores había comprometido la hipoteca del guano en diversos créditos, sin preveer que el precio del guano podía disminuir porque la calidad de este no era uniforme en todo el Perú o por la competencia de otros abonos en base a nitratos. También fue la inversión en ferrocarriles durante el gobierno de Balta, bastante desmesurada, que a mediano plazo no producía las utilidades que se habían previsto (se pensaba pagar la deuda externa con los ingresos de los ferrocarriles) y fue una carga más para el erario nacional.

Es necesario que el país siempre tenga una fortaleza fiscal y este al día en el pago a sus acreedores, para que no se repita lo que sucedió en el siglo XIX.

Notas
[1] En El Comercio del 20 de enero y 3 de febrero de 1879, se traducen varias editoriales y cartas de diarios europeos utilizados como fuente para la presente investigación.
[2] Public Record Office. 1882. Correspondence respecting the claims of Peruvian Bondholders: 1877 – 1882, Confidential N° 4773, p. 2. Carta de Sir C. Russell a Lord Tenterden del 11 de diciembre de 1877.
[3] Times de Londres del 12 de diciembre de 1878.
[4] El Comercio del 20 de enero de 1879.
[5] Jorge Basadre. 1998. Historia de la República del Perú, T. VI, p. 1434.
[6] Daily Telegraph de Londres del 10 de diciembre de 1878.
[7] Daily Telegraph de Londres del 12 de diciembre de 1878.
[8] Daily Telegraph de Londres del 16 de diciembre de 1878.
[9] Jorge Basadre, Op. Cit., pp. 1482 - 1483.
[10] Times de Londres del 30 de noviembre de 1878.
[11] El Comercio del 20 de enero de 1879.
[12] El Comercio del 3 de febrero de 1879.
[13] Daily Telegraph de Londres del 12 de diciembre de 1878.
[14] Daily Telegraph de Londres del 14 de diciembre de 1878.
[15] Public Record Office, Op. Cit., p. 5. Carta de Sir J. Pauncefote a Sir C. Russell del 21 de abril de 1879.
[16] José María Químper. 1881. Manifiesto del Ex Ministro de Hacienda y Comercio, p. 12.
[17] The Peruvian Bondholders Committee. 1886. Report of the Peruvian Bondholders’ Committee to the holders of bonds registered and deposited in accordance with the Decree of the Chilian Government, p. 15.

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