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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

lunes, 6 de junio de 2011

El día después de mañana

Estamos a un día de las elecciones presidenciales, que si bien es el símbolo de la fiesta democrática, la mitad del Perú debe estar ahorita en la resaca democrática. El pesimismo en las calles de Lima es notorio.

En los periódicos de hoy he encontrado interesantes opiniones de diferentes personalidades, algunos pesimistas, otros optimistas, sobre el futuro de Perú. Algunos de ellos se habían manifestado a favor de Keiko, otros a favor de Ollanta, y uno que otro, por el voto viciado. En vez de subir uno por uno, he decidido hacer una nota en donde reunir todas las opiniones, bastante buenas, con diferentes orientaciones.

Carlos Basombrío
(Perú.21)

Solo había un escenario de segunda vuelta que le permitía a Humala ser presidente: competir con Keiko, heredera de una dictadura abusiva y corrupta que generó incluso más resistencias que su candidatura. Ese fue el destino y ganó en buena lid, y le toca gobernar por cinco años (ni un día más, no lo olvide). Debe recordar, sin embargo, que medio país está aterrado por su victoria y que, incluso, una buena parte de los que votaron a su favor tienen serias dudas y lo han hecho exclusivamente contra su adversaria. No va a haber luna de miel y, por el contrario, cualquier desvío de los juramentos de los últimos meses será cobrado con creces. Tiene que dar muestras inmediatas de que su reciente conversión democrática y de que su movida hacia el centro en economía son reales. Ya se acabaron las palabras, ahora vienen las acciones. Eso se llama nombramientos en puestos decisivos. Dime con quién andas y te diré quién eres.

Por una nueva página: Enrique Castillo
(Gestión)

El fujimorismo –su pasado, su mala campaña y sus voceros- derrotó a Keiko y le da a Humala un triunfo claro. Ollanta tendrá que hilar muy fino cada día y debe tranquilizar no solo a los mercados, sino al país entero, a ese 70% que no votó por él en la primera vuelta. Quizá la mejor forma sería anunciando ya a los principales miembros de un Gabinete conformado en su mayoría por independientes de prestigio, y nombrando al titular del BCR. Beatriz Merino en la PCM, Fernando Zavala en el MEF, Gonzalo Gutiérrez en RR.EE. y Juan Incháustegui en el MEM serían una buena piedra angular y la primera expresión de búsqueda de consenso y de profesionalismo en la gestión. Hay que empezar a escribir una nueva página. Los políticos y el empresariado tienen una importante tarea por delante: releer la historia reciente para aprender de ella y reorientar su rol, porque si siguen mirando el país a través de un espejo y no de un cristal, siempre estarán de espaldas a la realidad.

Ojalá me equivoque: Daniel Córdova
(Diario 16)

Ganó Humala. No cuestionemos los resultados. Es la democracia. El imperio de la mayoría. La decisión de las masas. Nunca deseé tanto el haberme equivocado. Porque mis queridos amigos, los Vargas Llosa, confían en que Ollanta ha cambiado. Que no hará un gobierno chavista. Que será democrático y digno. Yo no creo. Creo que el Perú va a retroceder durante los próximos años, entre poemas de Neruda y melodías de la Nueva Trova.

Mañana empezará la fuga de capitales. Después del retiro de los fondos mutuos, durante toda la semana próxima saldrán del sistema financiero cientos de miles de dólares de pequeños ahorristas de la clase media que recuerda a Velasco. El camino siguiente dependerá de la sensatez de Humala o, mejor dicho, de quienes lo asesoran en lo económico. El problema es que su equipo no entiende un comino de finanzas. Tendrá que cambiarlo por completo si espera empezar con buen pie.

Luego vendrá la rutina. No más la rutina de un país en efervescencia, con oportunidades de negocios y de mejora en la calidad de vida de las mayorías. No. Será la rutina de un país gobernado sobre la base del odio. De sentimientos hostiles hacia la generación de riqueza. De odios “justificados” por una lectura marxista de la sociedad. El siglo XIX imponiéndose en el siglo XXI.

Qué pena. Ojalá me equivoque. Ojalá los Vargas Llosa hayan acertado y yo esté errado. Nunca deseé tanto el haberme equivocado.

Patricia del Río
(Perú.21)

Ollanta Humala ha sido elegido con poco más del 50% de los votos, y nos toca a los peruanos aceptar los resultados y, sobre todo, asumir una actitud vigilante. Y digo sobre todo porque creo que eso es lo que ha faltado en los últimos cinco años: hemos estado tan aliviados de que Alan García manejara la economía con seriedad que no velamos por que el desarrollo llegara a más peruanos. Por que la inclusión pasara de promesa de campaña a una realidad. Humala ha ganado en el segundo aniversario del 'Baguazo’ y eso tiene que decirnos algo de ese otro Perú que vota masivamente por un cambio. Que vota desesperadamente por formar parte de su propio país. Por eso pienso, realmente, que el peligro no está en que Humala se aparte del actual modelo económico. El verdadero riesgo es que, como García, se atarante con las magníficas cifras de un crecimiento vertiginoso, que es injusto y ajeno para buena parte de sus votantes más desesperados.

Todo un desafío: José Godoy
(Diario 16)

Ollanta Humala ganó la elección gracias a varios factores. De un lado, por los errores de su rival, Keiko Fujimori, quien cometió serios errores durante las últimas dos semanas de campaña. No tuvo un tema central que se convirtiera en el eje de sus propuestas - más allá del lema publicitario -, confió demasiado en el voto limeño, sus voceros recordaron lo peor de una década de oprobio y terminó apelando como recurso final (y casi único) al miedo.

En el lado humalista no solo se cometieron menos errores, sino que ayudó un manejo profesional de campaña, en el que los asesores brasileros cumplieron un rol fundamental. A ello sumemos el apoyo de técnicos e intelectuales como los Vargas Llosa, quienes pudieron permitirle vencer ciertas resistencias en el sector B. Además, el debate que no perdió jugó a su favor, así como el divorcio existente entre Lima y el interior del país, evidente con los resultados iniciales de la boca de urna.

Además de los retos económicos, sociales y políticos que tendrá el nuevo gobierno por delante, se presenta una paradoja. Por primera vez en la historia de la República, tanto la Presidencia como la alcaldía de Lima estarán simultáneamente en manos de personajes vinculados, de alguna u otra manera, a la izquierda. Será una experiencia desafiante para un sector cuya experiencia de gestión solo ha estado en los gobiernos locales.

Gana la libertad: Eloy Jauregui
(Diario 16)

Gana el colectivo que sigue a Humala. Cierto, y hasta el cierre de esta edición. Triunfa la opción que propone un Perú distinto. Vence el voto de un país harto de las desigualdades. Gana Ollanta por la sencilla razón de que el país, al fin, ya es distinto.

Lima capital está de luto. Mucho lujo. Mucho maquillaje. Los lomos y camarones se pudren en Wong. Y perdió, ahora sí, la democracia tradicional. Perdió el sistema de partidos. Y no solo perdió la hija del condenado Fujimori. Perdió también el periodismo tradicional y su decano. Pierden la CONFIEP y la SNI, por ahora. Y el sindicato de los regios de “Eisha” es el gran derrotado.

Hoy, más tarde la Bolsa puja, el travesti dólar estreñirá sus esfínteres y los lobistas se degollarán. Hoy, lunes 6 de junio, seguiremos viviendo con Magaly y Markarián. Habrá cebiches de Javier Wong, Gastón tendrá su ‘Mistura’ y los pobres abrazarán la sartén por el verdadero mango.

Verdad. Me apenan mis vecinos de Orrantia y los que viven en la Lima de la primera Chabuca Granda. Están deshechos. Están deprimidos por la garra inmortal del ‘pueblerío’. Ya no se asustaron esta vez. Los Romeros y los Brescias tienen ya harta plata. ¡Por qué no se van a Miami! Y antes de las cifras oficiales de la ONPE, es definitivo: el muerto oficial es el gran hermano, el presidente Alan García, más toda su gavilla.

De las palabras a los hechos: Julio Lira Segura
(Gestión)

Los resultados electorales abren un escenario de incertidumbre para el futuro de la economía. Queda ahora ser vigilantes de que las moderaciones introducidas en el programa original de Ollanta Humala se respeten.

En los próximos días es previsible que los mercados reaccionen negativamente. Por lo que se espera que el BCR tendrá una tarea recargada para enfrentar la volatilidad. En ese sentido será muy importante saber cómo el instituto emisor manejará la liquidez, ya que el principal canal de transmisión de la incertidumbre se dará a través del sistema financiero y el mercado de valores.

Además, la decisión que tome esta semana el BCR sobre la tasa de interés de referencia será clave para el mercado, ya que si hace una pausa en las alzas que ha venido adoptando, será una señal de que se han detenido las expectativas de una mayor inflación. También el MEF deberá actuar, por lo pronto ya anunció que tiene un plan de contingencia ante el escenario que empezará hoy.

Güido Lombardi
(Perú.21)

Una reflexión inicial tiene que ver con lo sorprendente que ha sido la sucesión en los dos gobiernos de Alan García. En 1990 nos dejó de presidente a Alberto Fujimori, una verdadera incógnita, y ahora a Ollanta Humala, más conocido por la ciudadanía y con propuestas más precisas que las del 90, pero con un programa demasiado retocado a última hora como para que sepamos con certeza a qué atenernos. En todo caso, y pese a la polarización y a los temores generados por la campaña, el proceso ha sido intachable, y a los demócratas no nos queda sino reconocer el resultado y desearle suerte al vencedor. Sería esperable que, además de suerte, tuviera la sagacidad suficiente y las agallas necesarias para realizar una convocatoria amplia de personalidades independientes que contribuyan a disipar los miedos y a mitigar el impacto económico que su elección ha generado. Demostrar en suma –y en los próximos días– que saben lo que deben hacer.

Se requiere definir cuanto antes al equipo económico del señor Humala: Juan José Marthans
(La República)

Si bien es cierto que las medidas del gobierno de Alan García han sido favorables desde el punto de vista económico, han sido bastante deficitarias en materia social. Creo que el desbalance del resultado del gobierno entre los objetivos económicos y los sociales ha generado una profunda preocupación en una parte importante de la población, y eso se ha reflejado en esta elección.

Pero pasados los comicios, considero importante definir cuanto antes al equipo económico que aplicará la propuesta del señor Humala. Eso va a generar rápidamente la posibilidad de recuperar credibilidad y expectativas en el mercado. Es hora de pensar en un equipo económico independiente y serio que genere confianza. No esperaría una gran volatilidad en los mercados en los próximos días, en la medida que los inversionistas ya habían interiorizado la posibilidad de una victoria de Humala. Asimismo, creo que no es urgente ni necesario cambiar el rol subsidiario del Estado en la Constitución, en la medida que ya existe el artículo que deja abierta la puerta a este rol para casos que se justifiquen. Está contemplada la posibilidad de trabajar de la mano con el frente privado a través de asociaciones público-privadas. Por tanto, existe una suerte de alternativa a la modificación de la Constitución.

Víctor Andrés Ponce
(Perú.21)

Ollanta ganó porque en las últimas dos semanas impuso en la agenda los temas de corrupción del pasado y las esterilizaciones, diluyendo los cuestionamientos económicos al plan de gobierno humalista. Ganó porque al comando de campaña naranja le faltó nervio e instinto para los últimos quince minutos del partido. Sin embargo, Humala ganó por algunos puntos y el país está partido por la mitad. Una de ellas con el corazón en la garganta ante la posibilidad de que la moderación de Humala solo sea una estratagema y que, en realidad, ya enfrentemos una noche chavista. ¿Qué camino tiene Ollanta para reconciliar el país? Debe demostrar que su moderación no es un juego de máscaras sino una apuesta sincera. En las próximas horas debería anunciar al ministro de Economía de su primer gabinete y al director del BCR, y renunciar a cualquier cambio en la Constitución.

Fernando Rospigliosi
(Perú.21)

Ganó Ollanta Humala porque tuvo una muy buena campaña, diseñada y realizada por profesionales. Perdió Keiko Fujimori porque tuvo una muy mala campaña, planeada y ejecutada por aficionados, por gente que no sabe de elecciones. Naturalmente, el descontento de un importante sector de la población que votó por Humala jugó un papel relevante, así como el recuerdo de Alberto Fujimori fue fundamental para Keiko. Pero eso era una base, un punto de partida. En la segunda vuelta, Humala se abrió de inmediato a personas que lo habían censurado hasta el día anterior, como Mario Vargas Llosa y Alejandro Toledo. Keiko permaneció encerrada en su reducido círculo hasta pocos días antes de la elección, cuando ya era muy tarde. Ahora se abre un futuro de incertidumbre para el país. Humala será tironeado por grupos radicales que lo empujarán por el camino de Hugo Chávez y por los que pretenden moderarlo. Pronóstico reservado.

Pedro Salinas
(Perú.21)

Ganó Humala. Nos guste o no, será el próximo presidente del Perú hasta el 2016. Y a partir del próximo 28 de julio veremos si realmente se transformó en el demócrata a carta cabal y en el izquierdista moderado que dijo ser durante la campaña. Lo cierto es que, a diferencia de mandatarios anteriores, Humala no tendrá luna de miel, ni tregua, ni asueto, ni algo que se le parezca, por lo que su gestión deberá ser, desde el primer día, una que lidie eficazmente con las expectativas desbordadas. De sus acciones y gestos, y del entorno del que se rodee, dependerá la preservación de la democracia o su resquebrajamiento; la continuación del crecimiento económico o la paralización de la inversión; el desarrollo de las libertades o el retorno del miedo y la entronización de la desconfianza. Por eso, en aras de la transparencia y la gobernabilidad del país, sería bueno que vaya abriendo sus cartas en los próximos días y semanas.

Ricardo Vásquez Kunze
(Perú.21)

El país ha votado en las elecciones más reñidas que se recuerde. Ha sido elegido presidente Ollanta Humala con la lupa puesta sobre su proyecto político y económico, cuyas dudas ayudaron a atenuar un conjunto de personalidades y colectividades políticas impensables en otras circunstancias que no fueran que su rival haya sido la heredera del fujimorismo. Desde un Nobel liberal hasta un ex mandatario al que el hermano del hoy presidente electo intentó derrocar, han contribuido, al menos esa es la imagen que lo ha hecho ganar, a hacer del líder nacionalista un hombre de centroizquierda. En ese sentido, el mensaje del pueblo es claro: Nada de extremos. Por eso es que el presidente electo tiene que tener las cosas claras: su proyecto nacionalista tendrá que decantarse por algo parecido al “nacionalismo gaullista” que a otra cosa. No le queda más dadas las circunstancias en las que ha sido electo. Su legitimidad depende de eso.

La izquierda radical fue derrotada: José Villaorduña
(Diario 16)

Contra lo que probablemente cerca de medio país piensa, estoy convencido de que en esta segunda vuelta lo que terminó derrotado fue la izquierda radical. La necesidad del humalismo de tender puentes hacia el centro liberal lo hicieron renunciar a sus banderas más estridentes y descabelladas, para terminar definiéndose a sí mismo como un movimiento redistribuidor pro mercado.

Humala se va a pasar los próximos cinco años apagando incendios y ya no provocándolos. De no haber estado en la segunda vuelta, otro hubiese sido el escenario futuro y mayor la necesidad de su movimiento de recurrir al extremismo como bandera política.

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