A propósito del sesquicentenario del combate del 2
de Mayo, muchos de nosotros solo sabemos la versión peruana del combate, la
versión española es poco difundida. Así como existen partes oficiales de las
baterías peruanas, también existen los partes de cada buque español presente en
el combate, los cuales detallas los daños que recibieron de la artillería
peruana aquel día.
Uno de los buques españoles presentes en el combate
era la fragata Villa de Madrid, que
durante 1865 fue el buque insignia de la escuadra española en el Pacífico.
Tenía una eslora de 257 pies y 9 pulgadas, manga de 48 pies y 5 pulgadas y
desplazaba 4,731 toneladas.
De acuerdo al historiador naval español, José Ramón
García Martínez, autor de “El Combate del 2 de Mayo de 1866 en el Callao”, el Villa de Madrid estaba artillado con 34
cañones de ánima lisa de 68 libras y 20 centímetros (cm) de calibre, 8 cañones
rayados de 32 libras y 16 cm de calibre y 6 cañones de ánima lisa de 32 libras
y 16 cm.
La fragata Villa de Madrid
Pintura de Guillermo González de Aledo
El parte oficial de la fragata Villa de Madrid se encuentra en el tomo 2 “Documentos relativos a
la campaña del Pacifico (1863-1867)” y es el siguiente:
1866 mayo 3.
Fondeadero de San Lorenzo.
El Comandante
de la fragata Villa de Madrid a Méndez Núñez.
Remite parte
del combate de El Callao, de las averías sufridas por el buque y del
comportamiento de la gente de este buque
A las once y media de la mañana del día de ayer, y
previa la señal de la capitana, nos pusimos en movimiento listos ya para entrar
en combate con el zafarrancho hecho y dirigiéndonos por la popa de la
Berenguela. La seguimos a conveniente distancia, para colocarnos en el sitio
que de antemano tenía designado este buque, a fin de batir los fuertes situados
al norte de la población de El Callao. Serían como las doce y media poco más o
menos cuando nos hallamos en las seis brazas de fondo, a cuya hora se paró la
máquina, metiendo paulatinamente sobre estribor con el doble objeto de
acercarnos hasta caer en las cinco y media brazas y presentar el costado
opuesto a los mencionados fuertes. Un rato antes de verificar esta operación ya
era muy vivo el fuego que sobre este buque hacían aquellas baterías, teniendo
la fatalidad que antes de presentar el costado de babor para empezar a
contestar un proyectil de muy grueso calibre penetrase enfilado por el
durmiente que cae precisamente encima del 11 cañón (que viene a estar colocado
como en el tercio de proa) de aquella banda y taladrando el guardacalor de la
chimenea y haciendo una gran abertura en uno de los dos tubos conductores del
vapor a los cilindros fue a caer en la cámara de las calderas, después de haber
desmentido dos puntales de hierro de los que sostienen la cubierta y tienen su
apoyo en la sobrequilla, matando e hiriendo a su paso a los sirvientes de los
cañones: 10, 11 y 12 hasta el núm. 13 de los primeros y 22 de los segundos,
entre aquéllos al Guardia Marina D. Enrique Godinez y el Oficial de Mar
habilitado que se habían prestado a servir la plaza de Cabo de Cañón Francisco
Permuy, y de los últimos levemente el Alférez de Navío D. Félix Bastarreche.
Como consecuencia de este terrible balazo, la máquina quedó inutilizada para
seguir funcionando, y como continuase el fuego del enemigo sobre este buque, el
cual no podía corresponder por falta de movimiento, fue necesario para evitar
quizás un desastre que la goleta Vencedora,
que se hallaba próxima, nos sacase de remolque fuera del tiro de los fuertes, a
fin de remediar si era posible las averías del tubo para luego volver al fuego;
pero éstas eran de tal entidad que imposibilitaban su reparación sin apagar los
hornos, como así se verificó momentos antes de dar fondo en San Lorenzo. No fue
esto óbice para que durante la operación de remolque, y mientras el buque presentaba
su costado de babor a los fuertes se sostuviese un fuego muy vivo con las
baterías de cubierta y el resto útil de la principal hasta hacer unos
doscientos disparos. Además de las averías enunciadas se recibieron tres balazos: uno en la amura
de babor a flor de agua, pero que no penetra sino muy pocas pulgadas; otro
debajo de la mesa de guarnición de mesana de aquella banda, que rompió un
cadenote, y el tercero en el cuarto bote, que se hallaba colgado en los
pescantes de estribor, más algunos otros por alto que han costado varios cabos
de labor, algunos obenques y el estay de babor de gavia.
A pesar de la gran actividad desplegada en la
reparación de las averías de la máquina, ésta no ha podido quedar en
disposición de funcionar hasta la mañana de hoy, con sólo cuatro calderas, y
espero que en dos o tres días se hallará lista completamente para poder
desarrollar toda su fuerza si necesario fuere.
Sólo me resta manifestar a V. S. que tanto la
oficialidad como la guarnición y tripulación de este buque han correspondido
dignamente a lo que la nación espera de ellos, siéndonos a todos muy sensible
que la desgraciada circunstancia ya mencionada hubiera sido causa de no haber
podido contribuir con los fuegos de este buque hasta última hora al resultado final
del combate.
Todo lo que tengo el honor de manifestar a V. S. en
debido cumplimiento.
Dios guarde a V. S. muchos años.
A bordo de la expresada, fondeadero de San Lorenzo,
3 de mayo de 1866.
Claudio Alvargonzález
(Firmado y rubricado.)
V° B°
P. O.
Miguel Lobo.
Sr. Comandante General de esta Escuadra
Comentarios
Publicar un comentario