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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

lunes, 16 de enero de 2017

Niños mendigos en Lima en 1881


Foto: Fidel Carrillo/Perú21

En el siglo XIX ya existía en Perú un grave problema de trabajo infantil forzoso, ausentismo escolar, mendicidad y delincuencia infantil; no es algo que proviene del siglo XX como muchos piensan. Diversas noticias en los diarios de la época dan cuenta de este problema.

En el verano de 1879, un niño de ocho fue acusado de ladrón.

“Estremece imaginar lo que será cuando sea hombre una criatura que á los ocho años de nacida ha tenido que purgar hazaña semejante, en la que no haya tal vez otra cosa que la punible indiferencia de madres que no merecen serlo”.(1)

Si existían problemas de delincuencia infantil, debemos suponer que también había el problema de trabajo infantil forzoso.

La crisis originada por la guerra con Chile (1879-1884) causó un aumento de mendigos. La pluma del literato Abelardo Gamarra, nos dejó la siguiente crónica en el verano de 1880:

“Mendigos- La policía ha recojido el sábado algunos mendigos, que siguiendo la antigua costumbre de limosneros en este dia, van de puerta en puerta implorando la caridad pública.
Han sido conducidos al hospicio.
Esta medida debe ser empleada todos los sábados”.(2) 

Ya con la capital ocupada por los chilenos (1881-1883), surgió el problema de ausentismo escolar:

“Niños.- Hoi también han sido llevados a las escuelas municipales, algunos niños por estar vagando por las calles de la poblacion entretenidos en juegos ajenos de su edad i de sus circunstancias.
Hai necesidad de tomar algunas otras precauciones con respecto a estos niños, pues sus padres o apoderados, los reclaman con tenacidad i los preceptores se ven en la dura necesidad de tener frecuentes molestias.
¿No sé podrá evitar este modo de correjir a los niños vagos?”.(3)

Revisando las noticias de esa época, encontré una crónica de enero de 1882 que se basa en la mendicidad, pero narra el caso de niños explotados por adultos para mendigar. Me pareció increíble que los niños contaran que su padre falleció en la batalla de Miraflores (la batalla en donde fallecieron más limeños) para pedir limosna y también que los niños sean explotados por mujeres que se hacen pasar por sus madres. Recuerdo que la primera vez que vi esto último en la prensa fue en un reportaje del programa televisivo de Hildebrandt allá por 1999, en donde las mujeres alquilaban niños para pedir limosna. También hace algunos años salió un reportaje similar en la prensa.(4)

La crónica fue publicada en un diario subsidiado por el Ejército chileno, pero parece cierta, en base a las noticias previas que ya se estaban dando en relación a este problema. El artículo a continuación:

Los mendigos en Lima.- Creemos  que en ninguna otra ciudad del mundo hai tantos mendigos como en Lima. El estudio que puede hacerse de ellas es algo curioso.

Los mendigos en las calles de Lima se dividen en varias categorías: los hai ciegos, mancos, cojos i esqueletizados, los cuales parecen llevar en la frente el sello de la desgracia, i estar autorizados para invadir los portales, las puertas de los templos i los lugares de paseo.

Los hai también de circunstancias, es decir, por el estado de crisis en que la industria se encuentra; i estos no piden a todo el mundo como los demás mendigos, sino que escojen a las personas que más fáciles les parece de engañar; i, sea dicho de paso, raras veces se equivocan.

Algunos de ellos se proporcionan una renta de ocho o diez soles diarios.

Hay también ciertas mujeres que, con el título de madres de familia infelices, arrastran con ellas a unos niños que en nada les pertenecen; el pilluelo sucio que cuenta que su padre murió en Miraflores i su madre se encuentra ya agonizante en el hospital de Santa Ana; el militar herido combatiendo por la patria i que, sin embargo no se batió en parte alguna; i la niña de 7 á 8 años, delgada, harapienta, sucia, demacrada, embrutecida, i a quien sus padres obligan a salir de limosnera, con el cargo de llevarles cierta cantidad por la noche.

Los flautistas de la quena que entrando de casa en casa, van pidiendo una limosna en cambio de una sonata.

Los linces estafadores que piden a domicilio. Estos proporcionándose una lista de todas las personas caritativas, con su dirección respectiva, anotan en un rejistro los nombres de los que ya han embaucado, con la fecha en que lo hicieron, para no volver a pedirles. Pero algunas veces mandan a un compañero de industria a la casa en que fueron socorridos, para repetir el golpe, cuyo producto dividen por mitad entre ambos socios.
Hai además, otra clase de limosneros religiosos, que salen con una imagen de Jesús o de la Virjen, i que van de casa en casa, por los barrios apartados, pidiendo para las misas en que solo ellos consumen el pan i la sangre de otros.

¿Podría la policía poner coto a estos abusos?” (5)

NOTA

(1) El Comercio. Lima, miércoles 5 de febrero de 1879. Interior, Callao.

(2) El Nacional. Lima, lunes 26 de enero de 1880. Crónica local.

(3) La Situación. Lima, setiembre 13 de 1881. Crónica.

(4) Ángel Arroyo. “Mafias alquilan a niños a S/.5 para que mendiguen en calles”, en Perú21. Domingo 26 de mayo del 2013. Se puede leer aquí.

(5) La Situación. Lima, enero 14 de 1881. Crónica. 

1 comentario:

  1. Interesante artículo y felicitaciones por la investigación. En este caso, no se puede decir que "todo tiempo pasado fue mejor", pero bien se aplicaría el de "nada hay nuevo bajo el sol"

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