Silvestre Urízar Garfias, coronel chileno que murió en la epidemia de fiebre amarilla. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna
La fiebre amarilla, enfermedad ocasionada por un
Flavivirus y transmitida por el mosquito del género Aedes, afectó la costa
peruana durante el Siglo XIX. En los
años 1868 y 1869, hubo una epidemia de fiebre amarilla desde Tumbes hasta
Iquique. Luego de 1869, no hubo otra epidemia de fiebre amarilla en el país hasta
la guerra con Chile (1879-1884), aunque en esa época no se tenía la certeza que
la enfermedad la transmitía un mosquito.
El ejército chileno ocupó el departamento de La
Libertad en febrero de 1882, expandiendo después su dominio a Lambayeque y
Piura.
El 31 de octubre de 1881, el coronel Silvestre
Urízar Garfias –quien había destacado en las batallas de Lima- asumió la
jefatura de la división chilena que ocupaba los departamentos de La Libertad y
Lambayeque. La alimentación de la tropa chilena “fue costeada por los vecinos pudientes i propietarios de fundos
rústicos”.(1) Las fuerzas chilenas en el norte se componían de “dos mil
infantes, doscientos de caballería y una batería de artillería”.(2)
El cuartel general de Urízar estuvo en Trujillo,
que por aquella época tenía 7,500 habitantes. Al principio, la Municipalidad de
Trujillo se hacía cargo de la recaudación de los fondos para alimentar a la
tropa, pero desde el 18 de diciembre, Urízar asumió la recaudación de los cupos
de guerra y uno de sus planes era operar en Cajamarca con 500 hombres de
infantería y 100 de caballería para combatir a las fuerzas peruanas que
lideraba Lizardo Montero,(3) pero a las pocas semanas, con la llegada del
verano, aparecieron los primeros casos de fiebre amarilla.
LAS CAUSAS
DE LA EPIDEMIA
El médico José de Porturas y Verde dirigió el
hospital de Trujillo en esa época y escribió una memoria de la epidemia de
fiebre amarilla de 1882. Según Porturas, la primera víctima fue un oficial de
artillería chileno (Freire) y que entre las causas de la epidemia, señala que
la provincia “… tenía un excedente en su
población de más de tres mil hombres; en esta ciudad habitaban más de las dos
terceras partes.
La
procedencia de esa gente, sus hábitos desordenados, la manera como vivían en
lugares inaparentes para cuarteles, eran causas más que suficientes para que la
fiebre, que en los estíos se presentaba esporádicamente, tomase el carácter
epidémico.
Además, la
falta de higiene pública en los pueblos, las desgracias que lamentábamos
recientemente en nuestra patria, las exaciones de que todos éramos víctimas,
etc., todas estas causas deprimentes influían poderosamente, favoreciendo el
desarrollo epidémico”.(4)
Según Porturas, la epidemia desapareció con el
calor en mayo y en el verano siguiente se presentó un caso, pero “la autoridad enemiga empleó todo género de
medidas, para satisfacer las exigencias de una buena higiene. A pesar de la
alta temperatura (hasta 30 centigrados en la sombra), la fiebre no pasó
adelante”.(5)
LOS CHILENOS
DESOCUPAN TRUJILLO POR LA EPIDEMIA
Patricio Lynch Solo de Zaldívar fue el jefe del
ejército chileno de ocupación y dirigía sus operaciones desde Lima. A inicios
de febrero de 1882 informó que “en
Trujillo se ha desarrollado una fiebre maligna que califican de amarilla y que
hace muchas víctimas, entre otros el mayor Roberto Villagrán y el teniente
Celis. He ordenado abandonar a Trujillo y traer todas las fuerzas a Salaverry y
la playa”.(6)
De esta forma, las bajas por enfermedad obligaron
al ejército chileno retirarse de la ciudad de la eterna primavera, pero Lynch
negó que se tratara de una epidemia de fiebre amarilla. El 7 de febrero, Lynch
informó al presidente chileno, Domingo Santa María González, que no había “fiebre amarilla en Trujillo sino malignas,
que son endémicas cuando bajan las aguas, lo mismo sucede en Lima, en esta
estación”.(7)
El 17 de febrero, Lynch le informó a su presidente
que la fiebre en Trujillo disminuye y hay pocas defunciones desde que atienden
médicos peruanos.(8) Dos días después, le dijo que envío al mejor médico a
Trujillo, aunque el 20 contó que falleció el subteniente San Cristóbal.
“Dice Urízar
que no ha habido sino dos casos nuevos de fiebre; pero las recaídas son siempre
fatales”.(9)
Aparentemente, la fiebre amarilla atacaba más a
chilenos que a peruanos, quizás porque algunos de estos últimos eran inmunes tras
sobrevivir a la epidemia de 1869.
MUERTE DE
URÍZAR
El 25 de febrero de 1882, Lynch informó que el
coronel Urízar murió de fiebre en Trujillo el día 21.
“Con este
motivo he ordenado incomunicación de Salaverry; retiro al interior u otro punto
de la costa de toda la guarnición. Hace días, remití a Trujillo médicos y
servicio de ambulancias, con el encargo de que me informasen del carácter de la
fiebre. El mismo Urízar en carta del 17 me decía que el mal había declinado
visiblemente, al punto de presentarse muy raros casos”.(10)
El diario “El Comercio” del Callao, el cual fue
fundado por el periodista chileno Luis E. Castro (11) y contaba con una
suscripción del ejército de Lynch, fue el primer medio en informar la muerte
de Urízar por una “desoladora enfermedad”.(12)
Curiosamente, quien escribió esa nota fue Ramón Freire Vallejo, cuyo hermano
fue capitán artillería y la primera víctima de la epidemia en Trujillo.(13)
Según el corresponsal de “El Comercio” del Callao, Urízar
murió el 22 a las 10 am, tras cuatro días de enfermedad.
“El coronel
Urízar muere víctima de su delicadeza, única razón que lo obligó a quedarse en
Trujillo con una escasa guarnición, para evitar la alarma producida por la
epidemia de fiebre, i dar ejemplo a algunos tímidos que la infundían en los
demás”.(14)
En carta a Benjamín Vicuña Mackenna del 4 de enero
de 1882, Urízar escribió “Aun cuando no
vemos esperanza de una próxima paz, ella al fin vendrá, volveremos a ser
hermanos de nuestros enemigos de hoy…”.(15)
Uno de los hermanos del coronel chileno fue el
periodista Antonio Urízar Garfias, que había fundado el periódico “El Pueblo
Chileno” en Antofagasta y en febrero de 1881 fundó el periódico “El Día” en el
Callao, el cual dirigió hasta su muerte el 8 de septiembre de ese año.(16) Otro
de sus hermanos era un alférez de artillería que lo acompañó en Trujillo y
también enfermó de fiebre amarilla, pero sobrevivió.
Marcos Latham, jefe chileno que murió en Trujillo. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna
LYNCH NIEGA QUE
SEA FIEBRE AMARILLA Y EXPANSIÓN DE LA EPIDEMIA
El 27 de febrero, Lynch informaba que: “De mil cien hombres que componen la
guarnición de la provincia de Trujillo sólo hay 74 enfermos y de estos 45 de
fiebre, siendo la mayoría convalecientes. Después de la muerte de Urízar ha
caído enfermo el comandante González del Concepción. Se ha retirado toda la
fuerza de Trujillo, quedando sólo 36 hombres al mando de Latham, para atender a
la seguridad de la población y cuidado de los enfermos. Ha aparecido algunos
casos de fiebre en Chiclayo y se me anuncia la muerte del teniente Contreras y
de algunos solados de Zapadores”.(17)
A pesar de todo, por razones que desconozco, Lynch seguía
negando que se tratara de una epidemia de fiebre amarilla.
“Aunque
médicos chilenos afirman que la fiebre es amarilla, tengo muchos datos para
creer que es solo fiebre perniciosa y violenta”, señaló Lynch en otro
cablegrama.(18)
De la misma opinión era “La Situación”, otro
periódico fundado por el chileno Luis E. Castro y que circulaba en Lima con
suscripción del ejército de Lynch. En su editorial del 28 de febrero señalaba “que la alarma producida por varios timoratos…
no tiene razón de ser”, “… felizmente el mal no ha tomado hasta ahora carácter
epidémico i, por el contrario, según las últimas noticias, declina de dia a dia”,
“… se ha prohibido por un bando que
continue el riego de pequeños arrozales, a menos distancia de una legua de San
Pedro, cuyos alrededores se encuentran convertidos en la actualidad en
cenagosos pantanos”.(19) Sobre este último punto, sabemos que la siembra de
arroz se realiza inundando el campo de cultivo y en el agua estancada se
reproduce el mosquito Aedes, transmisor de la fiebre amarilla. También la nota
indicaba que las fuerzas chilenas se retiraron de Trujillo y se repartieron en
Salaverry, Moche, Santiago de Chao, Huanchaco, Chocope y Pacasmayo.
Cabe señalar que previo a ese editorial, “La
Situación” no había publicado ninguna noticia relacionada a la fiebre de
Trujillo. El editorial, que incluye la noticia del fallecimiento del coronel
Urízar, fue la primera publicada sobre el tema.
El corresponsal de “El Comercio” del Callao
informaba, optimista, que el mal “ha
desaparecido por completo”, que el comandante González, el teniente
Castillo, el alférez Urízar y otros ya se habían recuperado y que la única víctima
había sido el teniente Daniel Novoa.(20)
Otra editorial del diario “La Situación” señalaba
que se van disipando las noticias transmitidas por los “mal intencionados” y continuaba en plan negacionista sobre la
enfermedad.
“Es cierto
que en Trujillo i en otros lugares del departamento de La Libertad, desde un
mes a esta parte se ha desarrollado, con caracteres malignos, una fiebre cuyo
diagnóstico no se ha determinado todavía definitivamente por la ciencia i la esperiencia;
pero de igual manera es cierto también que hasta ahora la epidemia tiene todas
las trazas de no ser mas que un accidente local, producido i fomentado por las pésimas
condiciones hijiénicas de la ciudad de Trujillo…”.(21)
Sin embargo, no se pudo ocultar la epidemia cuando
esta se expandió al norte de Trujillo.
El 6 de marzo, Lynch informaba que: “Carvallo me dice: No admite duda que es
fiebre amarilla comprobaba por todos los médicos, circunscrita a Trujillo. La
ciudad abandonada por nuestras tropas. Los casos que ha habido en esta semana
son de la tropa que salió a última hora… Ha fallecido el subteniente J.R. Espinoza
del Concepción de recaida. De Chiclayo dice el comandante Urrutia que había
muerto el capitán Barrios de Zapadores y que la tropa se había retirado de ese
pueblo…”.(22)
El 14 de marzo, “El Comercio” del Callao publicaba
que fallecieron el teniente coronel Marcos Latham, jefe de la guarnición chilena
en Trujillo, y el teniente Víctor Letelier, y que se retiró toda la guarnición
de Trujillo, quedando solo 14 enfermos en el hospital.(23)
Mientras tanto, en Lima se formó una Junta de
Higiene, porque se temió “que la epidemia
que azota a Trujillo i otras ciudades del norte llegara a propagarse a estas
poblaciones”.(24)
Por otra parte, Lynch informaba que en el mes de
marzo fallecieron 10 soldados y el subteniente Belisario Daroc en el pueblo San
Pedro de Lloc, que las bajas totales en el departamento de La Libertad alcanzan
a 140 entre jefes, oficiales y tropa y que el 2 de abril, falleció en San Pedro
el cirujano mayor José Manuel Ojeda.(25)
Un parte oficial del 12 de abril de 1882, firmado
por el teniente coronel Ramón Carvallo Orrego, jefe de las fuerzas chilenas en
Lambayeque, decía que a causa de la fiebre amarilla fallecieron: el 10 el jefe
del batallón Zapadores, teniente coronel Humitel Urrutia; el 13, el subteniente
Clodomiro Moreno; el 15, el subteniente Emilio Rocuant, y otros 36 individuos
de tropa entre el 15 de marzo y el 1° de abril. También que en los últimos
ochos días, solo han tenido una baja en la provincia de Trujillo.
“En mi
concepto, Chiclayo y Trujillo son los únicos pueblos en que verdaderamente se
ha desarrollado la epidemia, i si en otros han ocurrido algunos casos, éstos
han sido ocasionados por el contajio llevado a estos puntos”, señala el
parte de Carvallo.(26)
Otro parte de Carvallo del 8 de mayo, cuenta que el
cirujano Ismael Merino murió de fiebre amarilla en Chiclayo el 3 de abril, que
las fuerzas chilenas que ocupaban Lambayeque se componían de 743 hombres, de
los cuales, 371 entraron al hospital de Chiclayo, habiendo fallecido 137
individuos de tropa, pero que “la
epidemia ha declinado completamente”.(27)
José Humitel Urrutia, jefe chileno muerto por la epidemia. Grabado: El Álbum de la Gloria de Chile por Benjamín Vicuña Mackenna
FIN DE LA EPIDEMIA Y CONSECUENCIAS
Con el cambio de estación, de verano a otoño, la
epidemia de fiebre amarilla. Según Lynch, en junio de 1882 solo había un
enfermo en Moche y decidió abrir al comercio los puertos de Salaverry y Pimentel,
que habían sido cerrados para evitar la propagación de la enfermedad.(28)
Como consecuencia de la epidemia de fiebre
amarilla, en el ejército chileno fallecieron 4 jefes, 16 oficiales y 248
individuos de tropa, además de los médicos Ojeda y Merino.(29) Un total de 270
muertos, un número bastante elevado si se compara con los muertos chilenos en
diversas acciones bélicas de esa época: 24 muertos en el combate de Marcavalle
y Pucará, 72 muertos en la batalla de Huamachuco,(30) solo por citar algunos enfrentamientos.
NOTAS
(1) Lynch, Patricio (1882). Memoria que el Jeneral en Jefe del Ejercito de Operaciones en el Norte
del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile, Lima, Perú: Imprenta Calle
J de Junín num. 255, p. 210.
(2) Guerra con Chile. Partes Oficiales. (1992).
Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 94. Cablegrama de Lynch al presidente de
Chile en Santiago el 9 de noviembre de 1881.
(3) Lynch, Op. Cit., pp. 213-214.
(4) Arce, J. (2014). Sobre la supuesta endemicidad
de la fiebre amarilla en la costa del Perú. Anales De La Facultad De Medicina,
3, 93-133. https://doi.org/10.15381/anales.v3i0.10654
(5) Ibídem.
(6) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992).
Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 106. Cablegrama de Lynch al Ministro de
Guerra del 3 de febrero de 1882.
(7) Ibídem, p. 108. Cablegrama de Lynch al
presidente en Valparaíso del 7 de febrero de 1882.
(8) Ibídem, p. 109. Cablegrama de Lynch al
presidente en Valparaíso del 17 de febrero de 1882.
(9) Ibídem, p. 109. Cablegrama de Lynch al
presidente en Valparaíso del 20 de febrero de 1882.
(10) Ibídem, p. 110. Cablegrama de Lynch al ministro
de Guerra en Valparaíso del 25 de febrero de 1882.
(11) Tauro del Pino, Alberto. “La Unidad Nacional,
Alma de la Breña”, en: La Resistencia de
la Breña, Tomo III, volumen 1, Lima, Perú: Comisión Permanente de Historia
del Ejército del Perú, p. 22.
(12) El Comercio. Callao, 27 de febrero de 1882.
Editorial de Ramón Freire Vallejo.
(13) Lynch, Op. Cit., p. 214.
(14) El Comercio. Callao, febrero 28 de 1882.
Trujillo: correspondencia especial; Salaverry, febrero 23 de 1882.
(15) Vicuña Mackenna, Benjamín (1885). El Álbum de la Gloria de Chile, Tomo II,
Santiago, Chile: Imprenta Cervantes, p. 356.
(16) La Situación. Lima, septiembre 9 de 1881.
(17) Guerra
con Chile. Partes Oficiales (1992). Lima, Perú: Editorial Los Pinos, pp.
110-111. Cablegrama de Lynch al ministro de Guerra en Valparaíso del 27 de
febrero de 1882.
(18) Ibídem, p. 111. Cablegrama de Lynch al ministro
de Guerra en Valparaíso del 27 de febrero de 1882.
(19) La Situación. Lima, febrero 28 de 1882. Editorial
“La fiebre en Trujillo”.
(20) El Comercio. Callao, marzo 6 de 1882. Trujillo:
correspondencia especial; marzo 1° de 1882.
(21) La Situación. Lima, marzo 6 de 1882. Editorial
“Buenas noticias”.
(22) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992).
Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 112. Cablegrama de Lynch al ministro de
Guerra en Santiago del 6 de marzo de 1882.
(23) El Comercio. Callao, martes 14 de marzo de
1882. Trujillo: correspondencia especial; Moche, marzo 9 de 1882.
(24) La Situación. Lima, marzo 21 de 1882.
Editorial “La Junta de Hijiene”.
(25) Guerra con Chile. Partes Oficiales (1992).
Lima, Perú: Editorial Los Pinos, p. 114. Cablegrama de Lynch enviado desde Arica
el 12 abril de 1882 al presidente en Santiago.
(26) Pascual Ahumada Moreno, “Guerra del Pacífico,
recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y
demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de
Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia”, tomo
VI. Valparaíso, Chile: Imprenta i Lib. Americana de Federico T. Lathrop, pp. 497-498.
Parte de Lynch al ministro de Guerra; Lima, abril 19 de 1882.
(27) Ibídem, pp. 498-499. Parte de Lynch al
ministro de Guerra; Lima, mayo 17 de 1882.
(28) Lynch, Op. Cit., p. 216.
(29) Ibídem.
(30) Pelayo González, Mauricio (2015). Los que no
volvieron. Historia de los caídos en la Guerra del Pacífico. Santiago, Chile,
pp. 191, 206.
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