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Ingeniero en Industrias Alimentarias de la Universidad Nacional Agraria La Molina, pero que se dedica a un montón de cosas, como escribir en sus ratos libres. Gusta de política, economía, fútbol, música, entre otros. Hobby principal: investigación histórica, principalmente a la Guerra con Chile, aunque también investiga sobre el desarrollo de las empresas peruanas en la actualidad. Es coautor del libro "La Última Resistencia. La batalla en el Morro Solar de Chorrillos el 13 de enero de 1881". Si desean adquirirlo, escribir al e-mail elinaresm@hotmail.com

martes, 29 de septiembre de 2009

Combate naval de Angamos


El 8 de octubre de 1879 se llevó a cabo el combate naval de Angamos, la acción bélica más recordada en Perú tanto por la muerte de Grau y la caída de varios de sus subordinados como por la captura del monitor Huáscar. Ese día también es especial porque se recuerda la creación de la Marina de Guerra del Perú en 1821.

(Derecha: Óleo de Teófilo Castillo sobre el combate de Angamos)

En su momento, este combate también tuvo relevancia mundial por ser el primer enfrentamiento serio entre buques blindados desde la batalla naval de Lissa en 1866. Podemos encontrar referencias en la prensa británica, tanto en el Times como en la revista Engineering. También hay interesantes referencias al combate en los libros: Navies of the World; … and a concise summary of the principal naval battles of the last twenty years del marino norteamericano Edward W. Very de 1880, Naval Battles, ancient and modern de Edward Shippen de 1883 y el Twenty famous naval battles vol. 2 del también marino norteamericano Edward Kirk Rawson de 1899.

LA ÚLTIMA MISIÓN DEL HUÁSCAR

Mucho se ha escrito sobre la comisión que el Huáscar cumplía al momento de ser capturado en Angamos. Las primeras versiones aliadas no tuvieron comentarios favorables a Grau. El Presidente de Bolivia Hilarión Daza y el Presidente de Perú Mariano Ignacio Prado, en sus respectivos manifiestos en 1881, declararon que la última expedición se debió a iniciativa del mismo Grau a pesar que le sugirieron que regrese al Callao, pero esto se contradice por las instrucciones escritas que recibió Grau además que estos manifiestos tienen propósitos de defender la gestión de ellos como Presidentes. Los artículos principales de las instrucciones que recibió Grau eran:

“4. Concluido el desembarque de tropa, en Iquique, el “Huáscar” y la “Unión “, ambos bajo las órdenes del almirante Grau, zarparán con rumbo a Tocopilla, adonde llegarán en la noche; y si existiese allí algún blindado enemigo, el almirante Grau mandará aplicar el torpedo que con tal objeto va embarcado a bordo del “Huáscar” baja la dirección de don N. Waight encargado de su manejo y aplicación.

5. Sino hubiese blindado en Tocopilla, pero sí algún otro buque enemigo, el almirante Grau lo tomará, inutilizará o echará a pique, según las circunstancias.

6. En cualquiera de estos últimos casos, el almirante Grau resolverá si conviene dirigirse a Antofagasta en busca de algún blindado sobre el cual aplicará el torpedo, o en caso de no encontrarlo, cometer o no alguna otra hostilidad, según su juicio.

7. En ningún caso comprometerá el almirante Grau ninguno de los buques de su mando, y si encontrase buques enemigos en el tránsito, solo se batirá con fuerzas inferiores, salvo encontrarse en imposibilidad de retirarse ante fuerzas, superiores, en cuya circunstancia cumplirá con su deber.

Arica, setiembre 30 de 1879.

Adición.- No siendo posible la aplicación de torpedos a causa de la claridad de las noches, queda sin efecto todo lo relativo a ellos.

El almirante Grau cometerá entre Tocopilla y Coquimbo todas las hostilidades que fuesen posibles, y las operaciones que a su juicio puedan ejecutarse con algún éxito, observando siempre lo prevenido en el art. 7”. [1]

Como se lee, la finalidad era torpedear uno de los blindados chilenos, que se supone era el Blanco Encalada, porque en esa época estaba en Mejillones ejecutando una reparación en sus máquinas.[2] Si no se realizó tal operación fue debido a la claridad de la luna, porque había luna llena del 30 de septiembre al 4 de octubre,[3] llevándose a cabo la adición a las instrucciones, operando entre Coquimbo y Tocopilla.

FUERZAS CHILENAS

1.- Blindado Blanco Encalada: Contratado su construcción en 1872 en los astilleros de Earle's Shipbuilding Comapany en Hull, Inglaterra, y puesto a flote en 1875. Fue diseñado por Sir Edward James Reed, quien fue Jefe constructor de la Royal Navy de 1863 hasta 1870. Su desplazamiento era de 3560 toneladas, eslora de 210 pies, casco doble de acero, propulsión de doble hélice y velocidad máxima de 12.8 nudos, pero el día del combate era de 8 a 9 nudos [4]. Su espolón era de 7 pies 6 pulgadas de largo y de 6 pies 9 pulgadas por debajo de la línea de flotación [5]. Era el buque insignia de la escuadra chilena y era comandado por el capitán de navío Galvarino Riveros, Comandante en Jefe de la escudra chilena. Conformaba la 1ª división naval junto con la goleta Covadonga y el transporte Matías Cousiño.


(Foto del Blanco Encalada. Fuente: Album Gráfico Militar de Chile de Bisama Cuevas)

Tenía una casamata central en cada banda de 7½ pies de altura. Su blindaje era de 6 y 8 pulgadas de hierro forjado en la casamata, en la parte superior e inferior respectivamente, respaldados por 14 pulgadas de madera teca y un revestimiento de zinc. Sobre la línea de flotación tenía una faja blindada de 9 pulgadas en el centro, que va disminuyendo a los extremos hasta 4.5 pulgadas. La cubierta superior a la altura de la casamata tenía un blindaje de 3 pulgadas y de 2 pulgadas en popa y proa.

Estaba artillado con 6 cañones Armstrong de 9 pulgadas y 250 libras en la casamata central, 3 por banda; un cañón de 20 libras, dos de 9 libras y dos ametralladoras Nordenfelt del calibre de una pulgada y media libra, una en cada extremo del puente.

Tenía una lancha a vapor armada que podía llevar torpedos de botalón.

2.- Blindado Cochrane: Buque gemelo del Blanco Encalada, fue contratada su construcción al mismo tiempo que ese, pero debido a los conflcitos con Argentina y Bolivia, fue comisionado sin que haya sido concluido y llegó a Chile en diciembre de 1874. Fue a Inglaterra en 1877 para ser terminado, colocándosele el forro de madera y zinc, regresando a Chile en 1878. Su velocidad máxima el día del combate era de 12 nudos [6]. Estaba al mando del capitán de fragata Juan José Latorre. Conformaba la 2ª división naval junto con el O'Higgins y Loa, al mando del mismo Latorre.


(Foto del interior de la batería de la batería del Cochrane. Fuente: Album Album Gráfico Militar de Chile de Bisama Cuevas)

Su artillería era similar a la del Blanco Encalada, con la diferencia que tenía sólo una ametralladora Nordenfelt, ubicada en el tragante exterior del bauprés [7].

3.- Corbeta O'Higgins: Corbeta de casco de madera, contratado su construcción en Inglaterra en 1865 y terminado en 1866; debido a la guerra con España recién llegó a Chile en 1868. Su eslora era de 217 pies, desplazaba 1670 toneladas, tenía una hélice y su velocidad máxima era de 10 nudos. Estaba al mando del capitán de fragata Jorge Montt.

Estaba artillado con 3 cañones Armstrong de 7 pulgadas y 115 libras en cureñas giratorias, de tal manera que podían disparar los 3 por la misma banda; un cañón Armstrong de a 70 libras y dos de a 40 libras por banda.

4.- Goleta Covadonga: Goleta a vapor de madera, capturado por Chile durante la guerra con España en 1865. Puesta en grada en 1858 en el arsenal naval de Cádiz y comisionado desde 1859. Su eslora de 48.5 metros y desplazaba 630 toneladas.[8] Estaba al mando del capitán de corbeta Manuel J. Orella.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y otros 2 de a 9 libras.

5.- Transporte Loa: Crucero que pertenecía a la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 18 mil pesos mensuales.[9] Su eslora era de 289 pies, desplazaba 1657 toneladas y tenía una velocidad máxima de 12 nudos. Estaba al mando del capitán de corbeta Francisco Javier Molina.

Estaba artillado con 2 cañones Armstrong de a 70 libras y uno de a 150 libras que perteneció a la corbeta chilena Abtao.[10]

6.- Transporte Matías Cousiño: Crucero que pertenecía a la Compañía Explotadora de Lota y Coronel y fletado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 por 3 mil pesos mensuales.[11] Su eslora era de 64 metros, desplazaba 877 toneladas y su velocidad máxima era de 9 nudos. Aparentemente no estaba artillado y servía como carbonero de la escuadra. Estaba al mando del capitán mercante Augusto Castelton, inglés casado con chilena.

FUERZAS PERUANAS

Grabado del Huáscar que apareció en la obra Twenty famous naval battles

1.- Huáscar: Mal llamado monitor, era llamado vapor de torreón blindado en las memorias de marina de años anteriores a la guerra. Fue contratada su construcción en 1864 en los astilleros de Laird Brothers en Birkenhead, Inglaterra y comisionado en 1866. Estaba basado en el diseño del marino britanico Cowper Coles. Su desplazamiento era de 1745 toneladas, su eslora de 195 pies, casco de hierro, propulsión de una hélice fija de 4 aspas y velocidad máxima de 12,27 nudos [12]. Estaba al mando del contralmirante Miguel Grau, Comandante en Jefe de la 1ª división naval y jefe de la expedición.

Su blindaje era de una faja de hierro forjado que se exteiende por toda la eslora, de 4½ pulgadas en el centro y que adelgaza hasta 2 pulgadas en los extremos, respaldados por 9 pulgadas de madera teca en el centro, que disminuye a 8 pulgadas en proa y 6 pulgadas en popa. El blindaje se extiende a 3 pies por debajo de la línea de flotación.[13] En la torre giratoria el blindaje era de 5½ pulgadas y de 7½ pulgadas en las inmediaciones de las portas de los cañones, sobre 14 a 15 pulgadas de madera teca que disminuye en donde aumenta el blindaje.[14] En la torre de mando el blindaje es de 3 pulgadas sobre 12 pulgadas de madera teca.[15]

Su artillería principal eran dos cañones Armstrong de 300 libras y 10 pulgadas de calibre, colocados en una torre giratoria de 22 pies de diámetro, que se ronzaba manualmente por 8 hombres y daba una vuelta completa en 15 minutos. Contaba también con dos cañones Armstrong de 40 libras, una en el alcázar de estribor y otro en popa, un Armstrong de 12 libras en el alcázar de babor y una ametralladora Gatling de calibre 0.42 in en la cofa. Cabe mencionar que la tripulación contaba con 60 rifles Remington [16] calibre 0.43, que usaba la misma munición que la ametralladora Gatling, según se puede leer en diversos documentos del Archivo Histórico de Marina.

2.- Corbeta Unión: Construido en Nantes, Francia, en 1864 por encargo de los confederados de la guerra de Secesión, comprado por Perú durante el conflicto con España. Su eslora era de 240 pies, su desplazamiento de 2017 toneladas [17], propulsión de una hélice rebatible de 2 aspas y velocidad máxima de 13.7 nudos. Era el buque insignia de la 2ª división naval, al mando del capitán de navío Aurelio García y García, mientras el comandante del buque era el capitán de navío Nicolás Portal.

Su artillería era 2 cañones Armstrong de 70 libras en proa, 12 cañones Voruz de 70 libras en las bandas y un cañón Whitworth de 12 libras (Grau en la Memoria de Marina de 1878 escribe de 9 libras, pero diversos documentos del Archivo Histórico de Marina lo escriben como 12 libras). El problema de la artillería Voruz, es que las bombas tenían espoletas defectuosas que hacían que el proyectil estallase en la boca cañon, con lo que hacía inútiles a estos cañones [18], pero esto se estaba remediando adaptándose las espoletas del Parrott de 100 libras [19].

PRELUDIO

El Huáscar y la Unión navegaban por la costa chilena. El 5 y 7 de octubre se detuvieron para hacer reparaciones enlas máquinas del Huáscar, lo que prueba que no estaba en buen estado; en el último día mencionado ya estaban de regreso a Arica y también se trasladaron 25 toneladas de carbón de la Unión al Huáscar [20].


(Derecha: acuarela del marino británico Rudolph de Lisle sobre el combate naval de Angamos)

La escuadra chilena se reunió la mañana del 7 de octubre en Mejillones, después de una expedición a Arica. En la noche, un concejo de marinos chilenos acordó no obedecer las órdenes impartidas por el Ministro de Guerra y Marina en Campaña Rafael Sotomayor y el capitán de navío Riveros ordenó que Latorre con su división cruzase Mejillones de 15 a 20 millas de la costa esa noche [21], mientras que él obedecría la órden de que con su división recorrería la costa hasta Antofagasta.

A la 1 a.m. del 8 de octubre, el Huáscar efectúo un reconocimiento de una hora sobre Antofagasta y al salir de la bahía, se reunió con la Unión a las 3.15 am y emprendieron rumbo al norte, cuando divisaron 3 humos y al comprender que eran buques enemigos [22], los buques peruanos hicieron rumbo al oeste y luego al suroeste [23]. La Unión botó gran cantidad de humo para distraer a los buques chilenos, permitiendo al Huáscar pasar al norte y que ellos persigan a la Unión [24]. Eran los buques chilenos de la 1ª división naval, conformados por el Blanco Encalada, Covadonga y Matías Cousiño, a una distancia de 5 millas [25]. Al amanecer, la distancia del Blanco Encalada al Huáscar era de 6 millas, la Unión estaba entre estos buques a una distancia de 5 a 7 mil metros del Blanco Encalada y la Covadonga, porque el Matías Cousiño se había regresado a Antofagasta.


(Grabado del español Rafael Monleón sobre el combate naval de Angamos)

A las 7:15 a.m. desde el Huáscar se divisaron otros 3 humos al noroeste, que resultó ser la 2ª división naval chilena, conformada por el Cochrane, O'Higgins y Loa. Los buques peruanos forzaron el paso al norte, siendo perseguidos por el sur y noroeste.

A las 9 a.m., la corbeta Unión, que estaba a 600 metros por la aleta de babor del Huáscar, pasó por el costado de estribor y gracias a su andar se hizo paso al norte [26], mientras el Huáscar puso proa sobre tierra [27]. La corbeta Unión pasó a 400 metros de la proa del Cochrane con una velocidad de 13 nudos en momentos que el O'Higgins cambio rumbo de este a nordeste. Antes, el capitán García y García convocó a una rápida junta de guerra con los jefes presentes en la corbeta y se decidió que combatirían con las naves enemigas sólo si estos los batían y que en nada influirían en la suerte del Huáscar lo que ocurriese con los otros buques de guerra [28].

EL COMBATE

(a la derecha, oleo de Salaverry sobre el combate naval de Angamos)

1.- El inicio

El blindado Cochrane cerró el paso al norte del Huáscar y este le hizo frente y le disparó los cañones de la torre a las 9:40 a.m., a mil metros de distancia, empezando el combate. El Cochrane no hizo fuego sino hasta que estuvo a 200 m de distancia.

Antes de que el Cochrane abriera fuego, un proyectil del Huáscar rebotó en el mar e impacta en la amura de estribor del blindado chileno, por encima del blindaje, destrozando en la cocina y cayó en la cubierta sin estallar. 

Cuando el Cochrane ya hacía fuego, le cayó un tiro del Huáscar en su batería de estribor. Al respecto, uno de los oficiales del Cochrane dijo:

"La granada Palliser del cañón de 10" del Huáscar fue disparada a 600 yardas e impactó en nuestra coraza de 6" con un ángulo de incidencia de 30°. La perforó 3", aflojó remaches y el almohadillado interno, y rompió un bao. Probablemente la granada se rompió".[29] 

Un tiro del Cochrane dio a babor del Huáscar, debajo de su torre giratoria, explotando y sacando a 12 hombres fuera de combate. Este tiro fue decisivo para el combate, pues la principal arma del Huáscar, su torre giratoria, quedó inmóvil. Un sobreviviente del Huáscar dijo lo siguiente:

"A los primeros tiros del Cochrane, se descompuso la torre del monitor: no jiraba bien i se llamó a un aleman mecánico que no tenía otra cosa que hacer que revisarla, para que la compusiera; pero eran tanto los disparos i la confusión i el ruido que formaban las granadas al estallar dentro del buque i la jente que moria, que el aleman dijo que la descompostura era sin remedio. Se retiró de ahí i se fué a colocar en uno de los entrepuentes inferiores. Ya se sabía que el almirante Grau había desaparecido, i los otros comandantes mandaban llamar al aleman para que fuera a componer la torre; pero nada. Este hombre, armado de un fusil, no quiso moverse del lugar en que se había colocado. Creia encontrar una muerte segura subiendo a componerla".[30]

Otro tiro del Cochrane deja inhabilitado el timón de la rueda de combate del Huáscar, cambiándose la estación de gobierno debajo de la Cámara del Comandante en la popa, a donde llegaban las ordenes de Grau por mensajeros.

2.- La muerte de Grau

Diez minutos después de las averías antes mencionadas, muere el contraalmirante Miguel Grau al caer un proyectil en la torre de mando. El teniete 1° Diego Ferré, quien se comunicaba con Grau desde la rejilla del piuso, murió por la onda expansiva. El historiador naval Melitón Carvajal calcula la hora de su muerte a las 10 am, aunque todos los años se conmemora esto a las 9:50 am.[31]

El aspirante Carlos Tizón le narró a su padre lo siguiente sobre la muerte de Grau:

"Fui uno de los primeros que ví caer muerto á nuestro valiente y querido comandante, quedando dentro de la torre las piernas y sobre cubierta el tronco cubierto de sangre con la cara hácia arriba; parecía que hubiese sido dividido con cuchillo, pues se le veía la mitad del levita que conservaba abotonado".[32]

Como sólo quedaron los miembros inferiores de Grau, se supone que el resto del cuerpo se perdió en el mar.

El mando del Huáscar lo asumió el capitán de corbeta Elías Aguirre, quien estaba en la torre giratoria.

3.- Llega el Blanco Encalada. Se agudiza el combate

La lucha era terrible, principalmente en el buque peruano, porque todos los tiros del Cochrane perforaban el blindaje del Huáscar:

"Los que estaban abajo recibían la muerte sin saber por donde les venía, porque no había lugar en el caso que ofreciese resistencia á los proyectiles Pelliser que lo atravesaban de babor á estribor y de popa á proa, matando ó hiriendo á los que encontraba á su paso; formándose un hacinamiento de escombros y cadáveres que impedían el tráfico: á esto se agregaba el humo denso que produjeron los cinco incendios que se declararon y que asfixiaban á la gente; los gritos de coraje de unos y los alaridos de los pobres heridos; presentaba todo esto un cuadro desgarrador; pero que no inspiró desaliento en sus defensores".[33]

Hubo un momento en que se cayó el pabellón del Huáscar, pero nunca paró sus máquinas y rápidamente hizo otra. El comandante de la escuadra chilena, Galvarino Riveros escribió lo siguiente:

"Hubo un instante en que dejó de verse izada la bandera del Huáscar, y se creyó concluido el combate; pero la bandera peruana volvió a levantarse en la nave enemiga, y la lucha continuó".[34]

Un proyectil del Huáscar cayó sobre la aleta de estribor del Cochrane, en la parte que no estaba blindada, destruyendo el camarote del comandante, destruyó el cubichete de la máquina, la botica y se fue al mar.

El Cochrane intentó espolonear, sin éxito, al Huáscar, como lo contó un oficial chileno:

"En dos ocasiones en que estuvimos cerca del Huáscar tratamos de espolonearlo por su través; fallamos y pasamos a unas cinco yardas (4.5 metros) por su popa".[35]

El combate se complicó para los peruanos cuando llegó a la escena el Blanco Encalada.

"En esa situación, no contando ya el Huáscar con la ventaja de su andar y encerrado entre los blindados, á la par que dirijió sus fuegos sobre el Blanco, viró para embestirle con el espolon, ataque que fué prontamente evadido y que dejaba al buque á merced de las buenas punterías de los blindados y aun de la Covadonga".

Un tiro que penetró en la torre giratoria hirió al capitán de fragata Melitón Carvajal, mayor de órdenes de la primera división naval, que fue llevado a la sección de máquina.

Diversos proyectiles penetraron la torre giratoria. El teniente Melitón Rodríguez fue decapitado por un proyectil cuando sacó su cabeza por uno de los portalones del cañón. El capitán de corbeta Elías Aguirre murió por un proyectil que estalló dentro de la torre giratoria, desapareciéndole la parte superior de su cabeza, pues su cuerpo fue encontrado de la mandíbula para abajo. El teniente 2° Enrique Palacios fue herido por este tiro.[36]

El capitán de fragata chileno Juan José Latorre, comandante del Cochrane, escribió lo siguiente:

"Como el Huáscar continuara girando sobre estribor, el Blanco, que más atrás que nosotros hacía el mismo rumbo que anteriormente el Cochrane, aprovechó el momento para también espolonearlo, operación que todavía una vez mas intentamos sucesivamente ambos blindados, pero sin alcanzar el objeto propuesto".[37]

Es en esta situación que el mando del Huáscar lo asume el teniente 1° Pedro Garezón, con el buque sin gobierno por tercera vez, con incendios en las cámaras del comandante, de los oficiales y de los maquinistas, además otros debajo de la torre del comandante y en el sollado de popa.

4.- Fin del combate

Garezón, con los tres oficiales que quedaban, resolvió sumergir el buque y ordenó al alférez de fragata Ricardo Herrera para que comunicara al 1° ingeniero, el norteamericano Samuel MacMahon, abrir las válvulas, que se refiere a sacar las tapas de los condensadores para que se el buque se llene de agua. Esta operación necesariamente se hace con la máquina apagada para evitar que los maquinistas sean quemados por el vapor. Por esta razón el Huáscar se detuvo y fue abordado.

Tizón cuenta sobre el abordaje:

"Rechazarlos fue imposible pues las armas menores que se encontraban en la segunda cámara fueron todas destrozadas por los proyectiles que penetraban por esa parte. Tomaron posesión del buque, cubierto de muertos, heridos, golpeados, sangre y escombros en horrorosa confusión".[38]

La Covadonga se acercó sobre el final y realizó un tiro.

Fue a las 11:10 am cuando se suspenden los fuegos. El teniente Juan M. Simpson estuvo al mando de la embarcación de abordaje enviada por el Cochrane y rápidamente ordenó a los maquinistas a colocar nuevamente las tapas a los condensadores, para evitar que el buque se siga llenando de agua. Para ese momento también llegaba una embarcación del Blanco con el capitán de corbeta Guillermo Peña, designado por el capitán de navío Riveros como comandante accidental del Huáscar.

Sobre este instante, Garezón escribió:

"Debo manifestar que cuando los oficiales y tripulación de los botes subieron á la cubierta del buque, encontraron el pico caído por haberse roto la driza de cadena que lo sostenía, de manera que el pabellón que pendía de él y que había sido izado por segunda vez, se encontraba en la cubierta, cuya circunstancia hice notar al teniente 1° señor Toro, del Cochrane y á otros oficiales cuyos nombres no recuerdo".[39]

EL COMBATE EN CIFRAS

De los 204 tripulantes que tuvo el Huáscar, hubieron 33 muertos, 24 heridos graves y 3 heridos leves. Entre los que combatieron hubieron 59 extranjeros: 39 ingleses, 4 alemanes, 3 norteamericanos, 3 griegos, 2 franceses, un noruego, un danés y 6 de nacionalidades no precisadas.[40]

El Cochrane tuvo un muerto, un herido grave y 8 heridos leves.

El Cochrane disparó 45 proyectiles Palliser de a 250 libras, 12 proyectiles de 20 libras, 16 proyectiles con su cañón de 7 libras, 450 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Blanco disparó 31 proyectiles Palliser de a 250 libras, 6 proyectiles de 20 libras, 4 proyectiles de 9 pulgadas, 2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de ametralladora Nordenfeldt de 1" y mil tiros de rifle.

El Huáscar disparó un aproximado de 40 proyectiles Palliser de a 300 libras, fuera de varias armas menores.

NOTAS
[1] Boletín de la Guerra del Pacífico, N° 19, p.403. Publicación periódica. Santiago de Chile. 1879.
[2] Galvarino Riveros, Angamos. Refutación de los cargos hechos al Jefe de la Escuadra y comandante del blindado Blanco Encalada, apropósito de su participación en ese combate, pp. 9-10. Santiago de Chile: Imprenta de La República de Jacinto Núñez. 1882.
[3] Francisco Yábar Acuña, Las Fuerzas Sutiles y la defensa de costas durante la Guerra del Pacífico, p. 121.
[4] Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico, de Antofagasta a Tarapacá, p. 486. Valparaíso: Sociedad Imprenta y Litografía Universo. 1911.
[5] Theodorus Bailey Myers Mason, The war on the Pacific coast of South America between Chile and the allied republics of Peru and Bolivia 1879-81’, pp. 14-15. Washington. 1885.
[6] Bulnes, Op. Cit., p.
[7] Mason, Op. Cit., p. 14.
[8] José Ramón García, El Combate del 2 de Mayo de 1866 en el Callao, p. 76. Madrid: Editorial Naval. 1994.
[9] Melitón Carvajal Pareja, Historia Marítima del Perú, T. XI, vol. 1, p. 786.
[10] Riveros, Op. Cit., p. 9.
[11] Carvajal, Op. Cit., p. 786.
[12] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 371.
[13] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 376.
[14] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 3, p. 403.
[15] Carvajal, Op. Cit. T. IX, vol. 3, p. 414.
[16] Boletín de la Guerra, p. 396.
[17] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 781.
[18] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 698-709.
[19] Hernán Garrido Lecca, Diario a bordo de la corbeta Unión, p. 87. La Casa del Libro Viejo: Lima. 2008.
[20] Carvajal, Op. Cit., T. XI, vol. 2, p. 469.
[21] Riveros, Op. Cit., pp. 25-26. Las órdenes originales eran que la división de Latorre cruzase a una distancia de 50 millas y si no encontraba a los buques peruanos, expedicionar sobre Iquique y Arica.
[22] Diario El Peruano, 3 de noviembre de 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal.
[23] Archivo Histórico de Marina (A.H. de M.). Serie: Conflictos Internacionales, subserie: Conflcito con Chile, sobre Guerra con Chile oct-dic 1879. Parte oficial de Aurelio García y García.
[24] Aurelio García y García, La corbeta Unión el 8 de octubre de 1879, pp.10-15. Lima: Imp. del Teatro. 1880. Instructiva del capitán de navío García y García dada en el sumario.
[25] Boletín de la Guerra del Pacífico, pp. 367-368.
[26] Alejandro Montani, Artículos Militares (guerra del Pacífico), pp. 65-74. Lima: Oficina tipográfica de "La Opinión Nacional". 1907. Carta del capitán de navío Juan Salaverry al sargento mayor Alejandro Montani.
[27] Parte oficial de García y García
[28] Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, T. I, pp. 498-499. Valparaíso: Imprenta del Progreso. 1884.
[29] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 761. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[30] Boletín de la Guerra, p. 395. Conversación con los prisioneros del Huáscar.
[31] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 514.
[32] El Peruano, viernes 14 de noviembre de 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de octubre de 1879.
[32] Ibídem.
[33] Boletín de la Guerra, p. 395. Parte oficial del capitán de navío Galvarino Riveros
[34] El Peruano, lunes 3 de noviembre de 1879. Parte oficial de Melitón Carvajal
[35] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, p. 760. Respuestas de los oficiales del Cochrane a preguntas de oficiales del Pensacola.
[36] Mason, Op. Cit., pp. 43-45.
[37] Riveros, Op. Cit. p. 78. Parte oficial de Juan José Latorre.
[38] El Peruano, viernes 14 de noviembre de 1879. Carta de Carlos Tizón a Amaro Tizón del 24 de octubre de 1879.
[39] El Peruano, lunes 3 de noviembre de 1879. Parte oficial del teniente 1° Pedro Garezón
[40] Carvajal, Op. Cit., T. IX, vol. 2, pp. 551; 554.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El combate de Antofagasta


Uno de los combates más interesantes de la Guerra con Chile y muy poco recordado es el que se libró el 28 de agosto de 1879 en Antofagasta entre el Huáscar y los buques y defensas costeras chilenas. Anteriormente el Huáscar ya se había enfrentado a las defensas de Antofagasta el 26 de mayo de 1879, pero este combate tuvo más trascendencia por la cantidad de tiros y aciertos realizados por ambos bando.


(Imagen a la derecha del puerto de Antofagasta. Se puede apreciar las alturas donde se colocaron las baterías, la poza donde estaban anclados los buques chilenos y las instalaciones de la Compañía de Salitres. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)

La comisión del Huáscar
El Huáscar partió de Arica, junto con el transporte artillado Oroya, el 22 de agosto de 1879 en una expedición con la finalidad de torpedear al blindado chileno Blanco Encalada, del cual se sabía estaba en mantenimiento en Antofagasta.

Las instrucciones del Presidente Mariano Ignacio Prado al capitán de navío Miguel Grau, era que se alcanzara al vapor Ilo de la Pacific Steam Navigation Company (PSNC) más allá de Antofagasta, de donde desembarcaría el alférez de fragata Ricardo Herrera, el cual informaría de las posiciones de los buques chilenos en Antofagasta; con esa información, el Huáscar se internaría de noche a Antofagasta y lanzaría los torpedos a los buques chilenos; que si un blindado resultara hundido, el Oroya llevaría la noticia a Iquique, para que de Arica zarpara el monitor Manco Cápac, para que el Oroya lo remolcara de Iquique a Antofagasta y ahí, junto con el Huáscar, intimarían la rendición de la plaza o destruirían las máquinas de agua. Por último, sino podía torpedearse a ningún buque chileno, Grau debía proceder de la manera más conveniente para hostilizar al enemigo [1].

La incursión sobre Antofagasta se realizó la madrugada del 25 de agosto. El Blanco Encalada no estaba en Antofagasta, así que se decidió torpedear a la corbeta chilena Abtao con uno de los dos torpedos Lay que se tenía a bordo del Huáscar. Fue la primera vez que la Marina de Guerra del Perú utilizaba un torpedo móvil y lamentablemente fue un fracaso. Estando a una distancia de 300 a 400 metros de los buques chilenos, el torpedo Lay que se lanzó estaba colgado en el pescante de estribor, se dejó en el agua y al momento de accionarse su movimiento, el cabo (cuerda) que lo había bajado se enredó con la hélice y se dobló el tubo del cable eléctrico, quedando a la deriva en altamar[2].

Como la misión de torpedear algún buque chileno fracasó, Grau, siguiendo sus instrucciones, realizó una incursión sobre la costa chilenas, tocando el puerto de Taltal el 26 de agosto, en donde los buques peruanos capturaron 9 lanchas, dejando dos que se encontraban con mercaderías; de las 9 lanchas, 3 fueron hundidas y 6 llevadas a remolque por el Oroya a Arica, mientras el Huáscar se dirigía nuevamente sobre Antofagasta porque tenía noticias de que el blindado Blanco Encalada se dirigía al sur[3], decidiendo aprovechar la oportunidad para cometer alguna hostilidad contra las fuerzas chilenas en ese puerto.

El Huáscar apareció frente a Antofagasta el jueves 28 de agosto de 1879 a las 11 a.m.

Fuerzas enfrentadas

1. Fuerzas Chilenas
1.- Defensas de costas:

El puerto de Antofagasta estaba defendido por 3 fuertes: Norte o Bellavista, Centro y Sur[4].

El de Bellavista tenía dos Armstrong: uno de a 300 libras y otro de a 150 libras y estaba al mando del teniente coronel José Velásquez, jefe del batallón de Artillería de línea.

El del Centro, al mando del capitán Delfín Carvallo[5], tenía un Armstrong a 150 libras.

El del Sur, al mando del capitán Benjamín Montoya[6], también tenía un Armstrong de a 150 libras.

También se situó al lado sur de la población, una batería Krupp de campaña[7], 4 cañones de 78,5 mm.

2.- Corbeta Abtao:

Comprado por Chile en 1866 con motivo de la guerra con España, aparentemente nunca se le habían cambiado las calderas, pues su andar no era mayor a 6 nudos[8]. Su eslora era de 211 pies 6 pulgadas, su desplazamiento de 1600 toneladas y estaba artillado con 3 cañones Armstrong de 8 pulgadas de calibre y de a 150 libras, y 4 de a 40 libras[9].

3.- Cañonera Magallanes:

Comisionada desde 1873, su eslora era de 200 pies, desplazaba 950 toneladas y su andar máximo era de 11,5 nudos[10]. Estaba artillado con un Armstrong de 7 pulgadas de calibre y de a 115 libras, un cañón de a 64 libras y 2 de a 20 libras.

2. Fuerzas peruanas

Compuesta exclusivamente por el blindado Huáscar, correspondía al tipo Turret ship diseñado por el británico Cowper Coles, también denominado como Vapor de torreón blindado por las Memorias del Ministro de Guerra y Marina y la Comandancia General de Marina de Perú.

Su eslora era de 195 pies y su desplazamiento de 1.745 toneladas[11]. Estaba artillado con dos cañones Armstrong de 10 pulgadas y 300 libras de proyectil, ubicados en una torre giratoria blindada, con alcance de 3 mil yardas[12]. También tenía 2 cañones Armstrong de a 40 libras, una ubicada en el alcázar y otra a popa, un cañón Armstrong de a 12 libras en el alcázar y una ametralladora Gatling del calibre 0.43 in (11 mm) que no se utilizó en el combate.

Inicio del combate
A su ingreso a Antofagasta, el Huáscar detuvo a la barca inglesa Birkby, que cargada de salitre se dirigía a Falmouth, Plymouth y Cork. Estuvo al habla por una hora[13]. En tierra los artilleros ocuparon sus puestos y la población se agolpó detrás de las peñas, en las playas y en los techos de las casas, para espectar el probable combate[14].

El Huáscar estaba en el interior de la bahía cuando a la 1:35 p.m.[15], el Abtao, que estaba inmóvil por tener sus máquinas en mantenimiento[16], disparó apuntando sus 3 cañones de a 150 libras en la misma línea sobre el Huáscar, a una distancia de 4,000 metros[17]. El fuego del Abtao al Huáscar era con granadas de acero con carga de 30 libras de pólvora[18], mientras se movía a espía para hacer fuego y se ocultaba detrás de los buques mercantes en el fondeadero[19]. La Magallanes abrió sus fuegos 4 minutos después que el Abtao y con sus máquinas hacía maniobras similares, mientras los fuertes de tierra también abrían fuego sobre el buque peruano.

7 in Armstrong
(Imagen del cañón Armstrong de 7 pulgadas de la cañonera Magallanes. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)

El Huáscar recién respondió los fuegos a las 2:10 p.m., colocándose fuera del alcance de la batería sur, disparando primero sobre el Abtao[20]. El Huáscar había enarbolado el pabellón obsequiado por las damas de Trujillo, según el corresponsal del diario La Opinión Nacional, Julio Octavio Reyes, que también describe la ubicación de oficiales y jefes en el Huáscar:

“El comandante, acompañado de su ayudante el teniente Diego Ferré, ocupa la torre, mientras que a su lado y en el puente, midiendo la distancia (con un micrómetro) se encuentra el teniente 2º Enrique Palacios. El aspirante Bruno Bueno sobre la cofa con la dotación de la ametralladora; en la batería de popa el teniente 2º Carlos de los Heros, con los aspirantes Tizón, Valle Riestra y Villavicencio; en la toldilla el comandante de la guarnición, sargento mayor José M. Ugarteche, el capitán de la misma Mariano Bustamante, el sargento Francisco Retes y otros. ¡Todos rivalizaban en valor y temeridad! En la torre estaban su jefe, el capitán de corbeta Elías Aguirre, tenientes Santillana, Canseco y Melitón Rodríguez, que servían las piezas de a 300, y el capitán de fragata Melitón Carbajal, el teniente Garezón y el alférez Herrera, desempeñaban importantes faenas en las diversas secciones de la torre. En el servicio de la Santa Bárbara tomó parte activa el contador Juan Alfaro. En la Cámara de oficiales, el Cirujano Mayor Dr. Santiago Távara, el de 1ra. Clase Dr. Felipe Rotalde, y el practicante Dr. José Ignacio Canales, y el farmacéutico José Flores” [21]

Primera fase del combate
Se puede decir que el combate tuvo dos fases bien definidas: en la primera, el Huáscar se enfrenta a los buques chilenos, apoyados por los fuertes de tierra, y en la segunda, sólo a los fuertes de tierra. En Antofagasta también estaban anclados los transportes chilenos Paquete de Maule y Limarí, el primero metido en la poza y el segundo, oculto entre los buques mercantes.

Casi a las 2 p.m. dispara el cañón de a 300 libras del fuerte Bellavista, que se desmontó al primer tiro. Sobre este incidente, el teniente coronel José Velásquez escribió en su parte: “…este se volcó con cureña y marco a causa de haber fallado los topes; más con satisfacción digo a V.S. que, gracias a haber trabajado toda la noche a fin de volverlo a montarlo, este cañón está hoy en estado de servicio. Cien hombres del batallón Artillería Naval concurrieron a este trabajo” [22]. Hay una versión del siglo XX de este incidente que lo narra de la siguiente manera:

“Hemos llegado al fuerte Bellavista, en el preciso momento en que se apuntaba el único cañón de a 300 que teníamos. El general Escala quiere dirigir el disparo y se baja de su caballo. Patricio Lynch también estaba allí, y ruega que le den a él ese honor, y para acordarse de sus buenos tiempos, agregó.

Está bien, respondió el General en Jefe, pero quiera Dios que el cañón no salte, porque ha desconocido a este nuevo sirviente. Sonreímos todos del presagio del general Escala, que lo había dicho con aquella natural bondad de su carácter que todos le conocieron.

Lynch echa su gorra hacia atrás y el oficial jefe de la pieza dice, 3,500 metros; rectifica entonces el alza y se hace el disparo.

La bala sale, pero el cañón se volteó con cureña y marco, a causa de haber saltado los topes.

Este incidente, que lo comentábamos después, nos impuso un triste silencio” [23]

El buque que resultó averiado en esta primera fase fue el Abtao. Según el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, los cañones del Abtao tenían los siguientes oficiales:

“Mandaba el cañón núm. 1 el teniente don Leoncio Señoret, oficial valentísimo, a la par con su hermano Manuel, uno y otro hijos de marino y de francés en vientre de chilenas. El cañón núm. 2 estaba a las órdenes del joven teniente, don Policarpo Toro, recientemente llegado de Europa y que ese día hacía alegremente su estreno; y el 3º a las de un esforzado mancebo, el teniente don Carlos Krug, que allí resultó herido. Los pechos de aquellos muchachos suplirían a la maquinaría rota e inerte de la vieja nave” [24].

8 in Armstrong guns
(Imagen de los cañones Armstrong del Abtao. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)

Los primeros del Huáscar fueron sobre la Abtao, sin acertarle. El cuarto tiro cayó en las canchas de metales de la Beneficiadora, donde se enterró sin explotar[25]. El quinto y sexto tiro cayeron sobre las rocas de la barra frente a la Compañía Salitrera[26]. El octavo y noveno tiro del Huáscar impactaron sobre el Abtao. Se puede calcular que estos fueron a las 2:50 y 2.52 p.m. El comandante del Abtao, el capitán de corbeta Aureliano Sánchez, escribió los daños causados por el Huáscar en su parte oficial de la siguiente manera:

“Una de las granadas penetró sobre le puente del comandante, donde me encontraba, y destrozó el piso, barandas de bronce y escalas, atravesando de la máquina de parte a parte, rompiendo la amurada de babor en una extensión de seis metros, quebrando las bitas de fierro donde reventó, haciendo una explosión que produjo un incendio en la amurada, el que fue extinguido por las bombas, y por fin, hirió a siete individuos y mató a cinco, entre ellos al ingeniero 1º Juan Mary.

La segunda granada penetró por el lado de estribor del palo mayor, atravesándolo de parte a parte, reventó haciendo explosión sobre la cubierta del combes a babor, destrozándola como un metro cuadrado e internándose en las carboneras de la máquina las rompió en dos partes. Sufrieron también averías por los cascos de las granadas el cuvichete de la máquina, puente del comandante, la canoa del comandante, chilleras de las balas y armerillos de los rifles. Esta granada mató a cuatro e hirió a cinco de gravedad, ya la teniente 2º Carlos Krug levemente.



Doy a continuación los nombres de los muertos y heridos:

MUERTOS

Ingeniero 1º Juan Mary.
Capitán de alto Pedro Padilla.
Marinero 1º Antonio Villareal.
Fogonero 2º Samuel Barsena.
Id. Id. Augusto Espinosa.
Carbonero Ricardo Briones.
Grumete Manuel Hudson.
Id. Pedro N. Contreras.
Id. Juan de D. Arriagada.

HERIDOS GRAVES
Marinero 1º Francisco Palacios, pierna derecha.
Id. 2º Fidel Orellana, cráneo.
Id. 2º Agustin Baez, una pierna y una mano.
Fogonero 2º Belisero Abarca, en la cabeza.
Grumete Juan de D. Arias, pie derecho.
Soldado José Rojas Silva, brazo derecho.
Id. Manuel Escudero, en la cabeza.

HERIDOS LEVES Y CONTUSOS
Teniente 2º Carlos Krug.
Velero 2º Juan Boudron.
Marinero 2º José Manuel Guajardo.
Grumete Maximiliano Perez.
Corneta Manuel Gatica.


Concluiré haciendo presente a V.S. que el Ingeniero 1º don Juan Mary falleció al pie del cañón número 2, ofreciéndose voluntariamente a servirlo por no estar la máquina en movimiento.

Este Ingeniero contaba con más de 25 años de servicios y durante el tiempo que sirvió en nuestros buques su conducta fue intachable, siendo muy constante en el trabajo.

Este oficial deja familia en un estado lamentable y a una viuda con 16 hijos, la mayor parte pequeños” [27].

Los daños fueron descritos por un chileno a bordo de la Magallanes de la siguiente manera: “Entre los primeros cayó el ingeniero 1º del buque señor Mary. Bajaba del puente después de haber dado cuenta al comandante que el buque estaba bien, que no hacía agua, cuando un casco de granada le penetró por la mejilla, perforándole el cráneo.

El teniente Krug, que cayó con el puente, está un poco mal.

El teniente P. Toro se preparaba para disparar con su cañón, cuando la segunda granada le llevó seis de los que servían, cayendo él también envuelto entre un montón de restos humanos, pero sin recibir el más leve daño. Escapada milagrosa que no la contará dos veces.

Las averías en la parte material del buque no son gran cosa con un poco de voluntad y actividad: quedarán reparadas en pocos días. La Magallanes no recibió el más leve rasguño” [28].

Como se lee, la muerte más sentida fue la del ingeniero Juan Mary, natural de Egipto, que había llegado al país del sur en 1844 como tripulante de la fragata Chile, estableciéndose en Valparaíso, donde quedaron su viuda e hijos[29]. También se lee que la Magallanes salió ilesa del combate.

Uno de los tripulantes fue decapitado por el cañón de su propio rifle, el cual él tenía colgado en su espalda diagonalmente, cuando una pieza del proyectil del Huáscar chocó con la boca del rifle[30].

Los fuegos se suspendieron a las 3:15 p.m[31] después de los últimos tiros del Huáscar[32]. Según los partes oficiales chilenos, el fuego se suspendió por la gran distancia que mediaba entre ambos contendientes. El corresponsal Julio Octavio Reyes suponía que el fuego de los buques chilenos había cesado porque tenían serias averías o graves desgracias personales[33].

Abtao
(Imagen de los daños recibidos por el Abtao en el combate. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)

Segunda fase del combate
Grau aprovechó que el fuego de tierra había cesado para acercarse al fondeadero y ubicarse en una mejor posición para los tiros del Huáscar contra los buques chilenos, que estaban ocultos tras los buques neutrales, pero a las 4:15 p.m., estando a una distancia de 2,300 yardas (2,103 m), las baterías de tierra abren fuego sobre el Huáscar, desatándose esta vez un combate sólo entre el blindado peruano y las defensas costeras de Antofagasta[34].

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(Imagen de las baterías de Antofagasta. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)
Uno de los últimos tiros del fuerte Bellavista impacta sobre el Huáscar. El parte oficial de Miguel Grau dice que fue una bomba de 300 libras, pero esto es imposible porque ese cañón se había desmontado al primer tiro; esa bomba debe ser del cañón de a 150 libras. Los daños causados los describe Grau de la siguiente manera: “… este proyectil atravesó la chimenea a cuatro pies de altura sobre la cubierta, rompiendo la cadena que sirve para izarla, y la brazola de babor del escotillón de las calderas; tocó después en la cubierta, estalló destruyendo esta y arrojando al agua una percha colgada allí. A consecuencia de la explosión desapareció el Teniente 2º don Carlos de los Heros que se encontraba en ese lugar, y fue herido por las astillas el marinero alumno de la Escuela de Condestables Alcides Gutierrez.

Al dar a US. cuenta de la perdida de este inteligente oficial, sintiéndome vivamente impresionado al recordar los méritos personales que lo adornaban y la celosa puntualidad que en todas las ocasiones del servicio, ha manifestado para cumplir con su deber, así como el valor y la serenidad que ha desplegado en las acciones de armas que ha tenido este buque en la presente campaña”.

10 in Armstrong
(Imagen del cañón Armstrong de 300 libras del fuerte Bellavista. Fuente: Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas)

El corresponsal Reyes escribió al respecto: “… Al estallar fue saludado por un Viva al Perú, pero ¡oh desgracia! Ese fatal proyectil vino a sembrar a bordo el duelo y la consternación. Al mismo tiempo que ese ruido atronador, se levanta una columna de blanco y amarillento humo y entre lenguas de fuego, se ve fragmentos de un cuerpo humano, pedazos de vestidos que saltan por el aire empapados en sangre y en fin, algo que aterra, confunde y espanta: era nuestro querido amigo, el bravo teniente 2º Carlos de los Heros…”[35].

La misma explosión hirió también al marinero Alcides Gutiérrez, hijo del coronel Silvestre Gutiérrez, muerto en 1872 durante los incidentes del golpe de estado.

Reyes también nos dice:

“La muerte del teniente de los Heros produjo a bordo grande sensación, pues era muy querido, tanto de sus jefes como de sus compañeros y tripulantes, que lo respetaban mucho. De paso, el comandante Ugarteche escapó milagrosamente de la bomba que mató a de los Heros, pues se encontraba a corta distancia de él.

….
Se arrió un bote y sólo pudo encontrarse su gorra, el escapulario del Corazón de Jesús que llevaba consigo, el taco de una de sus botas y fragmentos de su vestido.

Otra escena terrible ofrecía al mismo tiempo la Cámara de Oficiales convertida en hospital de sangre. Los desgarradores quejidos del alumno de condestables Gutiérrez eran para partir el alma. Tenía cuarto o seis heridas en su cuerpo, ocasionadas por las astillas levantadas por la bomba. Los doctores Távara, Rotalde y Canales, estuvieron como siempre a la altura de su augusta misión. Lo atendieron con solicito empeño y merced a sus cuidados, salvará de sus heridas” [36].

El combate terminó a las 5:30 p.m., con los fuertes de tierra en silencio y el Huáscar disparando los últimos tiros.

Epílogo
El Huáscar estuvo en la ensenada hasta las 10 p.m., cuando se retiró al norte tras avistar un buque que pensaba era el blindado chileno Blanco Encalada[37]. En efecto, el Blanco Encalada ingresó a la bahía a las once de la noche [38].

Los chilenos tuvieron en el combate 9 muertos y 13 heridos, todos tripulantes del Abtao. Dos de los heridos fallecieron la misma noche del combate y el viernes se hizo una amputación a uno de los heridos, el cual se creía que de todas maneras moriría[39].

El Huáscar sólo tuvo un muerto y un herido.

Los disparos chilenos fueron distribuidos de la siguiente manera:

Corbeta Abtao: 42 de a 150 libras, entre balas y granadas de acero[40].
Cañonera Magallanes: 7 granadas Palliser de a 115 libras, 12 granadas comunes de a 64 libras[41].
Baterías de tierra: 1 de a 300 libras, 38 de 150 libras y 7 de campaña Krupp[42].

En total fueron 107 tiros.

El Huáscar realizó sólo 28 tiros: 26 con los cañones de a 300 libras y 2 con los de a 40 libras[43].

Si bien para los chilenos los disparos del Huáscar estuvieron bien dirigidos, como se refleja en los testimonios de la época, para el historiador naval Melitón Carvajal no fue así. Él refiere:

“En cuanto al tiro del Huáscar, éste se realizó durante 2h 41, esto es, el 86% del tiempo que duró el intercambio efectivo de fuego. En ese periodo disparó 30 tiros (sic) con los dos cañones de a 300 de la torre y 2 con los dos de a 40 del alcázar. El régimen de tiro promedio con los de a 300 fue, aproximadamente, un tiro por cada 8 minutos, que se puede considerar excelente para el sistema complicado de la torre, más aún cuando tenía que batir cinco blancos ubicados en distintas direcciones y distancias, algo que me parece simple, pero que en la práctica no lo es, máxime si no se contaba con la ubicación exacta en la carta náutica de tales baterías. Pero la efectividad del tiro no se mide solo por la cadencia, sino también por los impactos que logra, y a ese respecto se puede afirmar que los 2 logrados sobre el Abtao de un total de 17 con las piezas de a 300, habida cuenta de que contra ese buque solo disparó en la primera etapa, representa un 12 %, esto es , que fue pobre, al margen de su buena dirección y piques cercanos, debido quizás a que su plataforma experimentaba la misma inestabilidad que la de los buques chilenos por los factores mencionados, y del poco tiempo disponible cuando asomaba por entre los mercantes fondeados, más probables estopines defectuosos. Contra las baterías de tierra, fijas, si bien estuvieron aceptables en dirección y alcances, el monitor no logró un solo impacto directo que las dañase. Llama también la atención el estallido de tres de las bombas de a 300 a poco de salir de la boca, lo que revelaría defectos en la espoleta” [44].

Exequias en Chile
Al día siguiente del combate, el viernes a las 9 a.m., los heridos del Abtao pasaron al hospital militar a cargo de la ambulancia Santiago, mientras que los cadáveres pasaron a la ambulancia Valparaíso en bolsas a manera de bolas, porque estaban mutilados. El comandante Sánchez ofreció pagar de su bolsillo los cajones para el entierro de los muertos, pero la descomposición de los cadáveres no dio tiempo para hacer los cajones[45].

El general Escala, General en Jefe del Ejército del Norte, programó el entierro a las 3 p.m., pero por error el entierro se hizo a la 1 p.m. Asistieron 70 hombres de cada regimiento, varios oficiales del ejército, la ambulancia Valparaíso, el general Baquedano y muchos particulares[46]. Los oficiales y marineros del Abtao que llegaron a las 3 p.m. a la ambulancia Valparaíso, se dieron con la sorpresa de que sus compañeros ya habían sido, así que luego fueron al cementerio[47].

El miércoles 3 de septiembre de 1879 a las 8:30 a.m. se celebraron unas exequias fúnebres en la iglesia de Antofagasta por los muertos del Abtao[48]. Asistieron 25 hombres de cada regimiento y todos los oficiales y marineros del Abtao. También estuvieron presentes el general Escala, el secretario J. F. Vergara, el capitán de fragata Condell, el coronel Emilio Sotomayor, el jefe del Buín teniente coronel Luis J. Ortiz, el jefe del 2° de línea Eleuterio Ramírez, el jefe del 4° de línea coronel José Domingo Amunátegui y los jefes del Chacabuco, Zapadores, Bulnes, Valparaíso, regimiento Cazadores a caballo, señores Toro Herrera, Santa Cruz, Echevarría, Castro y Pedro Soto Aguilar respectivamente[49]. La oración fúnebre estuvo a cargo del presbítero Fontecilla[50].

Exequias en Perú
En Perú se lamentó mucho la muerte del teniente Carlos de los Heros, la única del combate. Francisco Retes, sargento de la guarnición del Huáscar y primo de Carlos de los Heros, escribió a su madre el 1º de septiembre de 1879 lo siguiente:

“El Comandante ha llorado como un muchacho. La oficialidad toda podrán Ud. calcular lo que han sufrido, sabiendo que lo querían como a un hermano; pues por su carácter y buen corazón, era la idolatría de todos. La marinería ha llorado mucho su muerte y se proponen hacer una manifestación que haga conocer el alto aprecio que por él tenían.

Al saber en Iquique el general Buendía la fatal noticia, casi se cae al suelo; tal fue la impresión que experimentó y sin decir una palabra, se retiró del buque. Dijo en tierra que la perdida de Carlos era para él más que si también se perdía el buque” [51].

El mismo Retes le escribió a Daniel de los Heros el 17 de septiembre los siguiente:

“Anoche ha tenido lugar a bordo algo que no tiene calificativo y que me ha enternecido como podrás juzgarlo. La marinería, que el fatal 28 nos lloró tanto la desaparición de Carlos y que dijo que las balas enemigas habían escogido al mejor oficial del buque, a iniciativa propia y en el mayor secreto, habían hecho una colecta que asciende a trescientos y tantos soles y con ella se han presentado al Comandante diciéndole que quieren contribuir a honrar una memoria querida contribuyendo con lo que pueden a los gastos que la oficialidad haga para recordar y perpetuar al oficial que han perdido.

Este hecho tiene doble merito, teniendo presente que a la tripulación no se le paga hace cinco meses y que es ella la iniciadora, tanto que el Comandante ha dispuesto que la oficialidad al suscribirse lo haga después que la marinería, a quienes corresponde la gloria de una acción tan meritoria y puedo decir sin ejemplo” [52].

El 27 de septiembre, en la iglesia de Santo Domingo en Lima, se efectuaron las horas fúnebres por la familia De los Heros. Había una caja mortuoria que simulaba tener los restos de Carlos de lo Heros y sobre esta, su retrato, su gorra de teniente 2º recogida del mar durante el combate, una corona de ciprés tejida y varias prendas y armas de marina[53].

El ataúd era custodiado por miembros de la Compañía de Bomberos Lima Nº 1, el catafalco era rodeado por 4 piezas de artillería con dos marineros vestidos de parada y en la puerta de la iglesia había una guardia compuesta de miembros de las compañías de bomberos Lima y Salvadora. Entre los asistentes habían dos edecanes del Vicepresidente, el Ministro de Guerra, el Ministro de Relaciones Exteriores, marinos y oficiales de todos los cuerpos de Lima; La oración fúnebre la hizo el señor Manuel González de La Rosa y la misa realizada por el Obispo Huerta[54].

Miguel Grau había remitido a Juan de los Heros, un fragmento de la bomba que mató a su hijo[55].


Apuntes sobre cada tiro, tomados en el momento mismo del combate de Antofagasta

A continuación, reproducimos los disparos efectuados por los contendientes del combate, que si bien no es exacta en lo referente al Huáscar, es bastante precisa. Esta relación la tomamos para el presente estudio, pero cambiamos la hora chilena por la hora peruana, pues mientras las partes oficiales chilenos dan como inicio del combate las 1:15 p.m, el parte oficial de Miguel Grau lo da a las 1:35 p.m., es decir una diferencia de 20 minutos. Se ha preservado la hora original y se puede apreciar las frecuencias de tiro del combate a continuación[56]:

1.15.- Primer tiro del Abtao.
1.16.- Dos del mismo, muy buenos.
1.19.- Dos de la Magallanes, cortos.
1.20.- Uno de las baterías sur.
1.22.- Dos del Abtao.
1.23.- Uno del mismo.
1.25.- Uno muy bueno, baterías sur.
1.27.- Uno de las mismas.
Id.- Uno de la Magallanes.
1.28.- Dos del Abtao.
1.29.- Uno del mismo.
1.30.- Uno del Abtao.
Id.- Dos de la Magallanes.
1.32.- Dos del Abtao.
1.35.- Uno de las baterías sur.
Id.- Dos de la Magallanes.
1.36.- Dos del Abtao.
1.37.- Uno del mismo.
Id.- Uno de los fuertes Sur.
1.38.- Uno de a 300 Bellavista.
1.40.- Uno del Abtao.
1.41.- Dos del fuerte Bellavista, cortos.
1.45.- Dos del Abtao.
1.46.- Dos de la Magallanes.
1.50.- Primero del Huáscar.
Id.- Uno del Abtao.
1.52.- Dos del Huáscar.
1.53.- Dos del Abtao.
1.54.- Uno del fuerte Bellavista.
1.55.- Dos del Huáscar.
1.56.- Uno de los fuertes del sur.
1.57.- Uno del Abtao.
1.58.- Dos del fuerte Bellavista.
2. – Dos del Huáscar.
2.1 .- Uno del Abtao.
2.2 .- Uno de la Magallanes.
2.5 .- Dos del Huáscar. Dieron en el Abtao.
Id.- Tres del Abtao.
Id.- Uno del fuerte Bellavista.
Id.- Dos del fuerte Sur.
Id.- Uno de la Magallanes.
2.6 .- Dos de Bellavista.
2.7 .- Dos del Abtao.
2.10.- Uno del mismo.
2.12.- Uno de la Magallanes.
2.16.- Uno de la misma.
2.17.- Uno del Huáscar. Se quedo a medio camino.
Id.- Uno de la Magallanes.
Id.- Uno del Abtao.
2.18.- Uno del mismo.
2.19.- Uno del Huáscar, bueno.
Id.- Uno del Abtao, muy bueno.
2.20.- Uno del mismo. Dio en el costado del Huáscar.
Id.- Dos del Bellavista.
2.23.- Uno del Huáscar. Estalló cerca de la boca del cañón.
Id.- Uno de la Magallanes.
2.24.- Uno del Abtao.
Id.- Dos del Bellavista.
2.25.- Uno de la Magallanes.
2.27.- Uno de la misma.
2.28.- Uno del Huáscar. Muy bueno. Dio cerca del Abtao.
Id.- Uno del Abtao.
2.29.- Uno del mismo.
2.30.- Uno del mismo.
Id.- Uno del Huáscar. Bueno; dio junto al Abtao.
2.32.- Uno del Huáscar. Muy bueno, dio junto al Abtao.
2.34.- Uno del Bellavista, muy certero.
Id.- Uno del Abtao, muy bueno.
Id.- Dos de la Magallanes.
2.35.- Uno del fuerte Bellavista.
2.37.- Uno del Abtao.
Id.- Uno de la Magallanes.
2.38.- Dos del fuerte Bellavista.
2.39.- Uno del Abtao.
2.40.- Uno de los fuertes del sur.
Id.- Uno del Huáscar.
2.41.- Uno del Abtao.
Id.- Uno del Huáscar.
2.44.- Uno del fuerte Bellavista, corto.
2.48.- Uno del Abtao.
2.49.- Uno de la Magallanes.
2.52.- Uno de la misma.
2.55.- Uno de la misma.
2.57.- Uno de la misma, magnífico; el mejor de todos.
3 .- Uno del Huáscar, muy malo; se quedó a medio camino
Id.- Uno del Abtao, muy bueno.
3.4 .- Uno del Huáscar.
(Intervalo durante el cual hace el Huáscar diversos movimientos hasta quedar con la proa al puerto, resguardado de los tiros de nuestros buques tras de los mercantes).
3.55.- Uno del fuerte Bellavista.
3.57.- Uno del mismo.
3.58.- Uno de los fuertes del sur. Dio en la popa del Huáscar.
4.2 .- Uno del fuerte Bellavista.
Id.- Uno del Huáscar al fuerte del centro.
4.3 .- Uno de los fuertes del sur.
4.4 .- Uno del Huáscar a los fuertes del sur. Mucha elevación. Cayó a media falda del cerro.
4.5 .- Uno de los fuertes del sur.
4.7 .- Uno del fuerte del centro, espléndido. Dio de lleno en el centro del Huáscar.
Id.- Uno del Huáscar.
4.12.- Uno del fuerte Bellavista.
4.14.- Uno del Huáscar al fuerte Bellavista. Cayó a media falda del cerro.
4.16.- Uno del Bellavista.
4.19.- Uno del Huáscar al fuerte Bellavista. Cayó en el cerro, un poco más abajo del anterior.
4.20.- Uno del Bellavista.
4.24.- Uno del mismo.
4.25.- Uno del Huáscar al fuerte Bellavista. Muy bueno.
4.26.- Uno del mismo al mismo.
4.28.- Uno de Bellavista, muy bueno.
4.30.- Uno del Huáscar a Bellavista.
4.45.- Uno del Huáscar a la Magallanes. Cayó por la popa del Limarí.
4.47.- Uno del mismo a Bellavista. Dio en la explanada del fuerte.
4.51.- Uno del mismo al mismo.


Notas
[1] Boletín de la Guerra, p.403. Santiago de Chile. 1879.
[2] Melitón Carvajal Pareja. Historia Marítima del Perú, T. XI, vol. 2, pp. 402-403. Lima: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú. 2006.
[3] Santiago Prado. Correspondencia Jeneral de la Comandancia Jeneral de la 1.ª División Naval, pp. 106-107. Santiago de Chile. 1880.
[4] Benjamín Vicuña Mackenna, Historia de la Campaña de Tarapacá, T. II, p. 329. Santiago de Chile 1880.
[5] Vicuña Mackenna, Op. Cit, p. 330.
[6] Ibídem.
[7] Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, T. I, p. 465. Valparaíso. 1884.
[8] Página web de la Armada de Chile.
[9] Ibídem.
[10] Ibídem.
[11] Página web de la Marina de Guerra del Perú
[12] Theodorus Bailey Myers Mason, The war on the Pacific coast of South America between Chile and the allied republics of Peru and Bolivia 1879-81’, p. 39. Washington. 1885.
[13] Ahumada, Op. Cit., p. 463. Parte oficial del General en Jefe del Ejército del Norte al Ministro de Guerra.
[14] Ahumada, Op. Cit., p. 468. Cartas del Desierto, correspondencia especial de El Mercurio.
[15] Prado, Op. Cit., p. 108. Parte oficial de Miguel Grau al Comandante General de las Baterías de Arica y al Director de Marina.
[16] Ahumada, Op. Cit., p. 471. Carta de Manuel V. Aguirre.
[17] Ahumada, Op. Cit., p. 463. Parte oficial de la Comandancia del vapor Abtao al General en Jefe.
[18] Ibídem.
[19] Prado, Op. Cit., p. 108.
[20] Ahumada, Op. Cit., p. 463.
[21] Carvajal, Op. Cit., 405-406.
[22] Ahumada, Op. Cit., p. 465. Parte oficial del batallón Artillería de línea al General en Jefe.
[23] Belisario Villagrán, “El Campamento Militar de Antofagasta”, en Álbum Gráfico Militar de Chile de José Antonio Bisama Cuevas, p. 131. ISBN 978-956-8449-03-2. Santiago de Chile.2009
[24] Vicuña Mackenna, Op. Cit., p. 329.
[25] Ahumada, Op. Cit., p. 469.
[26] Ibídem.
[27] Ahumada, Op. Cit., pp. 463-464.
[28] Ahumada, Op. Cit., p. 471.
[29] Vicuña Mackenna, Op. Cit., 332.
[30] Mason, Op. Cit. p. 39.
[31] Prado, Op. Cit., p. 108.
[32] Carvajal, Op. Cit., p. 406.
[33] Ibídem.
[34] Prado, Op. Cit., pp. 108-109.
[35] Carvajal, Op. Cit., p. 407.
[36] Carvajal, Op. Cit., p. 413.
[37] Prado, Op. Cit., p. 110.
[38] Ahumada, Op. Cit., p. 470.
[39] Boletín de la Guerra, p. 332. Publicación periódica, Chile, 1879.
[40] Ahumada, Op. Cit., p. 464.
[41] Ibídem
[42] Ahumada, Op. Cit., p. 465.
[43] Prado, Op. Cit., p. 109.
[44] Carvajal, Op. Cit., pp. 411-412.
[45] Ahumada, Op. Cit., p. 473. Entierro a los muertos del Abtao.
[46] Ibídem.
[47] Ibídem.
[48] Ahumada, Op. Cit., p. 473. Notas cambiadas entre el comandante del Abtao y el General en Jefe del Ejército.
[49] Boletín de la guerra, p. 336.
[50] Ibídem.
[51] Archivo Histórico de Marina. Colección Francisco Retes, ff. 10-12.
[52] Archivo Histórico de Marina. Colección Francisco Retes, ff. 15-16.
[53] Ahumada, Op. Cit., p. 484. Crónica de “El Comercio”
[54] Ibídem.
[55] Ahumada, Op. Cit., p. 484. Carta de Grau.
[56] Ahumada, Op. Cit., pp. 472-473. Boletín de la Guerra, pp. 332-333.

martes, 28 de julio de 2009

Los buques peruanos en Caldera

Del 17 al 25 de julio de 1879, el blindado Huáscar y la corbeta Unión hicieron una expedición sobre la costa chilena, principalmente sobre Antofagasta, con el objetivo de capturar algún transporte chileno, tal como lo revela el contralmirante Melitón Carvajal en Historia Marítima del Perú T. XI, vol. 2. Se sabía en Arica que el transporte chileno Itata siempre pasaba la noche en altamar, así que la intención era capturarlo antes de que anclara en Antofagasta al amanecer. El primer intento se frustro antes de tiempo porque los buques peruanos fueron vistos en Mejillones cuando perseguían a la cañonera francesa Hugon, a la que confundieron por la corbeta chilena Abtao. Ante esto, los buques peruanos navegaron sobre la costa norte de Chile, destruyendo lanchas y embarcaciones menores en puertos y caletas, regresando después sobre Antofagasta y fue en esa circunstancias que capturaron al transporte Rímac, acción que llevado principalmente por la corbeta Unión, aunque la presencia del Huáscar fue determinante para la rendición del buque chileno.

A continuación, un oficio del Vicecónsul británico en Caldera, informando de la presencia de los buques peruanos en aquel puerto, así como la presencia del blindado chileno Cochrane y la incertidumbre por saber el paradero del Rímac.


V. Consulado Británico

Caldera, Julio 27 de 1879

Sir,

Tengo el honor de informar a Ud. que en la tarde del 20 del presente (domingo) a las 2 p.m., la corbeta peruana “Unión” entró a esta bahía desde el norte y permaneció cruzando arriba y abajo a buna distancia de 2000 yardas de las casas del pueblo. Noticias traídas a nosotros el mismo día por el S.S. “Santa Rosa” que la “Unión” y el “Huáscar” habían estado en Chañaral destruyendo las lanchas allí y que ellos estarían probablemente viniendo aquí. La “Unión” no mostró bandera hasta alrededor de las 3:30 P.M., cuando ella disparó un cañón para detener a la “Santa Rosa” y fue temido ahí que el general Arteaga (quien estaba viajando como pasajero en ella, habiendo renunciado como General en Jefe en el Norte) sería capturado, pero no hizo más que comunicarse con el vapor costero.

Gran excitación prevaleció en este puerto y eso fue incrementado cuando el “Huáscar” apareció a la vista y pronto después (6 p.m.) entró a la bahía después de hablar con la “Unión”. Los dos buques permanecieron en la bahía hasta después de la oscuridad, cuando ellos la dejaron sin hacer ningún acto de hostilidad.

Las tropas fueron llamadas, los hombres ocuparon los fuertes y algunos pequeños cañones fueron emplazados en la playa para resistir el desembarco y ordenes fueron dadas a los fuertes para no disparar, pero hacer fuego inmediatamente al enemigo si ellos intentaran desembarcar o tomar carbón y si ellos hubieron intentado hacer eso, ciertamente hubiera habido un combate.

Los fuertes que nosotros tenemos aquí son dos – uno en el sur de la bahía con dos cañones de ánima lisa de 68 libras bien montados y el otro fuerte, en el norte, un buen cañón rayado Armstrong de a 150 libras, con un buen carruaje y también bien montado. Todos los cañones tenían una muy limitada cantidad de municiones y sólo un buen artillero, un retirado teniente de la marina chilena, quien ha hecho una excelente practica con los tres cañones.

Aquí también hay un cuerpo de tropa de 500 a 600 hombres, los cuales son mineros recientemente enrolados, a quienes se les han estado enseñando y entrenando duro diariamente, pero quienes están sólo armados con viejos rifles Minié de avancarga con una muy mala práctica de tiro, además de la pequeña cantidad de municiones dada a ellos.

Ellos son hombres bien constituidos y pronto serán excelentes soldados.

Las autoridades estaban determinadas a resistir cualquier ataque hecho por los peruanos y es una fortuna para nuestro pueblo que no nos provocaron, prefiriendo destruir las lanchas en Carrizal, Huasco y Chañaral a arriesgar una pelea aquí y la oportunidad de perder a alguien de su tripulación.

El Intendente Don Guillermo Matta vino desde Copiapó con un cuerpo de Bomberos, quienes estaban bien armados y organizados bajo leyes militares, junto con su extinguidor de fuegos para estar listos en caso de un bombardeo.

Esa noche no se permitieron las luces en las calles y el pueblo estuvo estrictamente patrullado, y fue una gran alivio la siguiente mañana encontrar que los buques Peruanos se habían ido.

Lo último que nosotros escuchamos fue que el S.S. “Chala”, el cual arribó aquí en la mañana del miércoles (23) con las noticias de que ella había visto a ellos a las afueras de Taltal la noche anterior y es muy temido que ellos pueden haber capturado al Rímac porque nadie ha escuchado de ellos desde entonces.

El 24, el S.S. “Itata” entró a este puerto con el “Almirante Cochrane” a remolque; el último dejó Antofagasta una vez que escuchó las noticias de que el “Huáscar” descendía por la costa Chilena, y está anclada aquí por unos días con el propósito de limpiar y reparar sus calderas, porque sus tubos están en mal estado y no puede navegar más de 4 nudos por hora, habiendo estado bajo vapor sin intermitencia desde el 12 de febrero último, cinco meses y medio. Los fondos también están cubiertos de conchas las cuales son activamente removidas por buzos.

El 26 el “Itata” zarpó sola con el objeto de buscar al “Rímac”.

Yo tengo, etc.

E. John Mark (firmado)

A J. de V. Drummond Hay

Fuente: Public Record Office F.O. 177 160 X/L 01571
Copia existente en el archivo del Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú

domingo, 5 de abril de 2009

Noticias de Inversiones Centenario


El pasado 25 de marzo se realizó la Junta de Accionistas Obligatoria Anual de Inversiones Centenario S.A.A. Además de aprobarse la Memoria Anual y los Estados Financieros Auditados del 2008 también se dieron importantes noticias, como que el Centro de Negocios Cronos, ubicado al frente de la embajada de Estados Unidos, tiene un avance del 95%.

El proyecto Cronos consta de 4 torres independientes de 10 pisos de altura cada una, construidas en 2 etapas sobre un terreno de 6,459 m² y tiene contratos suscritos con Oracle, Antamina, BPZ, Gold Fields, Creditex, Banco de Crédito del Perú, Astra Zenecea, entre otras empresas.

En otras cosas se mencionó también que la subsidiaria Paz-Centenario S.A., el joint venture con la chilena Paz Corp, que está en marcha en Barranco un proyecto de construcción de 202 departamentos de 1, 2 y 3 dormitorios, con una planta comercial en el primer piso, calculándose que la venta total de este proyecto bordea los US$ 18 millones de dólares.

En la Junta se acordó la fusión de Inversiones Centenario con sus subsidiarias Promotora San Pedro S.A.C., IDK S.A.C. y Promotora Santo Domingo S.A. Promotora Santo Domingo tiene un capital de S/. 10 millones y vende los lotes de la Urbanización Santo Domingo de Carabayllo. Promotora San Pedro S.A.C. tiene un capital de S/. 7,2 millones y vende los lotes de la Urbanización San Pedro de Carabayllo. IDK S.A.C. tiene un capital de S/. 4,6 millones y no tiene actividad, pero arrienda un inmueble en la calle Choquehuanca en San Isidro que Inversiones Centenario espera incorporar dentro del Centro Empresarial Real.

Se eligió el Directorio para lso años 2009 – 2012, que es el mismo vigente en la actualidad, conformado por Juan Carlos Verme Giannoni como Presidente, Dionisio Romero Paoletti, Vicepresidente, y directores: Edgardo Arboccó Valderrama, Alex Fort Brescia, Fernando Fort Marie, Tulio Ghio Massa, Mauricio González Quattrini, José Antonio Onrubia Holder y Luis Romero Belismelis. Sólo de Mauricio González se puede decir que es director independiente, pues Juan Carlos Verme y Tulio Ghio están entre los principales accionistas, como lo es el Grupo Romero representado por Dionisio Romero, José Antonio Onrubia y Luis Romero, y el Grupo Brescia representado por Alex Fort; Edgardo Arboccó es funcionario de confianza del Grupo Brescia y Fernando Fort es funcionario del Grupo Credicorp, donde Romero y Verme están entre los principales accionistas.

En la Junta se acordó también repartir a los accionistas un dividendo de S/. 13 millones en efectivo y S/. 8,1 millones en acciones por medio del aumento de su capital social de S/. 161,9 millones a S/. 170 millones. Inversiones Centenario es una empresa que con bastante liquidez, pues todos los años reparte utilidades y aumenta su capital social, que en el 2004 era de S/. 107 millones.

domingo, 8 de febrero de 2009

Inversiones de Lindley durante la crisis internacional


Demostrando que la crisis internacional no afecta el mercado de consumos masivos, la Corporación José R. Lindley S.A. ha confirmado millonarias inversiones para este año.

Johnny Robinson Lindley Suárez, el joven Gerente General de la Corporación Lindley, declaró que la empresa va a invertir US$ 50 millones este año en ampliar líneas de producción, equipos de frío y envases (1), y principalmente en la construcción de una nueva planta de envasado de las gaseosas Inca Kola y Coca Cola en Trujillo (2). Johnny Lindley afirmó que todo este año se construirá la planta y el próximo año se equipará y pondrá en operación, refiriendo que este proyecto y la posibilidad de construir otra planta requerirá una inversión cercana a US$ 40 millones (3), de los cuales se invertirán US$ 35 millones en los primeros tres. En la actualidad, la Corporación Lindley cuenta con 9 plantas en el país, de las cuales 2 están en Lima; la empresa se encarga de producir y comercializar bebidas de las marcas Coca Cola e Inca Kola, por las cuales paga regalías.

El año pasado, la CONASEV autorizó el Primer Programa de Bonos Corporativos de la Corporación Lindley por US$ 150 millones en varias subastas, pero Johnny Lindley ha declarado que debido al entorno financiero, han decidido ser más cautos y aplazarán la emisión de sus bonos corporativos (4).

En la sesión del Directorio de Corporación Lindley del 29 de enero, se aprobó el Plan de Inversiones para el 2009, que se resume en:

Ø Cajas, botellas, equipos de frío …………….. US$ 28 millones
Ø Stock operativo …………………………….. US$ 11 millones
Ø Maquinaria …………………………………. US$ 33,7 millones
Ø Tecnología de la información y otros ……… US$ 2,1 millones

Siendo el total para el 2009 el de una inversión planeada en US$ 74,8 millones (5). El Presidente del Directorio es Johnny Lindley Taboada, padre del Gerente General y principal accionista de la empresa con el 53,12%.

En una entrevista, Johnny Lindley Suárez ha declarado que en el 2008 la Corporación Lindley ha crecido en ventas en gaseosas en 13%, mientras que en aguas, jugos e isotónicos lo hizo en un promedio de 30%, que las ventas en Lima han crecido en 13% y en provincias en 20%, al mismo tiempo que cree que “la crisis se sentirá en Perú en el segundo semestre del 2009 y primero del 2010” (6). También anuncia el lanzamiento de productos a precios más bajos y que el relanzamiento de Powerade ha funcionado muy bien, con casi el 20% del mercado y que ya casi duplicaron las ventas del 2007 (7).

Hasta el 30 de setiembre del 2008, la utilidad operativa acumulada era de S/. 76 millones, superior a los S/. 55,9 millones del acumulado del anterior ejercicio, pero debido a mayores gastos financieros, la utilidad neta fue de sólo S/. 15 millones, mientras que en el acumulado del 2007 era de S/. 35,4 millones.

Notas
(1) Periódico El Comercio del 23 de enero del 2009.
(2) Periódico Correo de Lima del 23 de enero del 2009.
(3) Ibídem.
(4) Periódico Gestión del 26 de enero del 2009.
(5) Archivo digital CONASEV. Corporación José R. Lindley S.A. Hecho de importancia del 29 de enero del 2009.
(6) Revista Semana Económica del 1 de febrero del 2009.
(7) Ibídem.

domingo, 1 de febrero de 2009

Credicorp y el escándalo Madoff


Cuando finalizaba el año, se dio a conocer en Estados Unidos el escándalo financiero de Bernard Madoff, cuya empresa, Madoff Investment Securities LLC, era la mayor pirámide financiera del mundo. Fue un escándalo similar al de CLAE en Perú en 1993, con la diferencia que en Madoff Investment no invertían peruanos ignorantes, sino empresas jurídicas guiadas por asesores financieros egresados de The Wharton School, Stanford Graduate School of Business o de la Harvard School of Business. Entre los mayores afectados está el Grupo Santander, el mayor conglomerado financiero de España.

Credicorp, el mayor conglomerado financiero de capitales peruanos, aunque registrado en las Bermudas, declaró que una de sus subsidiarias, el Atlantic Security Bank del Gran Cayman, tenía uno de sus fondos de inversión que administra en productos administrados por Madoff Securities. El 15 de diciembre del año recién pasado, Credicorp ha declarado que el Atlantic Security Bank tiene una posición propia de US$ 1 millón y contingencias hasta por US$ 3,5 millones por operaciones respaldadas con estas inversiones (1).

El 30 de enero del presente, Credicorp ha anunciado que su subisidiaria, el Atlantic Security Holding Corp., matriz del Atlantic US Blue Ship Fund, que se vio afectada por el quiebre de la firma Bernard L. Madoff Invesment Securities, ha decidido hacer una reserva hasta por el monto de US$ 33 millones que será registrada en el ejercicio del 2008 (2).

Notas
(1) Archivo digital CONASEV. Credicorp. Hecho de importancia del 15 de diciembre del 2008.
(2) Archivo digital CONASEV. Credicorp. Hecho de importancia del 30 de enero del 2009.

domingo, 18 de enero de 2009

La Ocupación de Guayaquil



Durante la guerra que Bolívar le declaró al Perú, una de las victorias peruanas más importantes fue la ocupación de Guayaquil, cuya plaza se rindió a la Marina de Guerra del Perú después de un bloqueo de casi 3 meses.


En los combates de Guayaquil había muerto el vicealmirante Guisse el 24 de noviembre de 1828, pero el bloqueo de Guayaquil no aflojó y el puerto empezó a ser abandonado. El coronel colombiano Daniel O’Leary escribía:

“Guayaquil es un desierto. No se ve en la calle una persona decente; sólo las familias de la viuda y de las Garaycoas están aquí” (1).
(Imagen: José Boterín. Pintura del Museo Naval del Perú “Capitán de Navío Julio J. Elías Murguía” )

La escuadra peruana que bloqueaba Guayaquil se componía de 3 buques: la fragata Presidente, la corbeta Libertad y la goleta Peruviana. Todos estaban al mando del teniente 1° José Boterín, el marino más joven que se ha hecho cargo de la escuadra en la historia de la Marina de Guerra del Perú.

Los colombianos contaban con la goleta Guayaquileña y los bergantines Adela y Potrillo. El 6 de diciembre de 1828, los colombianos pusieron a flote dos brulotes para hundir a los buques peruanos, utilizando dos pequeñas naves llamadas Serafín y Caupolicán. El resultado fue desastroso como lo escribió O’Leary:

“Nuestros brulotes se convirtieron en burlotes. Pasé dos malas noches a bordo, pero sin objeto. Uno de los brulotes se fue a pique, los prácticos que debían conducirlos se echaron al agua aterrorizados, creyendo que el diablo se los iba a llevar” (2).

El 15 de diciembre Boterín envío una expedición al Morro con un oficial y 12 soldados para sorprender al Comandante Militar y 8 soldados, logrando que se subleve todo el pueblo a favor de Perú, formándose una montonera con 100 hombres armados sólo de lanzas (3).

Bolívar decidió reforzar la escuadra colombiana en Guayaquil, pero era muy tarde. El 6 de enero de 1829 le escribía a Paéz:

“La fragata Colombia debe haber salido el 13 de diciembre de Cartagena para Puerto Cabello. Allí debe ser socorrida de todo lo necesario para un viaje de 6 meses y debe salir en convoy con un bergantín de guerra perfectamente equipado” (4).

Para el 11 de enero de 1829, la guarnición colombiana de Guayaquil se había reducido al batallón Ayacucho y dos compañías de artillería (5). Esto se debía a que la situación se complicaba en Guayaquil por la falta de víveres y por la invasión a territorio colombiano por el Ejército del Perú al mando del Presidente La Mar. Para esa época, la escuadra peruana fue reforzada por los siguientes buques: la corbeta Pichincha, bergantín Congreso y la goleta Arequipeña, además contaba con 8 lanchas cañoneras.

El 15 de enero, Daule se subleva a favor de Perú. Los rebeldes Domingo Iglesias y el capitán Avellanet matan al Comandante Militar Luis Dávalos. Las fuerzas sutiles peruanas pasaron a situarse en las embocaduras de los ríos Daule y Babahoyo.

Boterín intima el 13 de enero la rendición de Guayaquil a su Intendente, el general Illingworth, marino británico al servicio de Colombia. Este envía a Boterín dos parlamentarios: los coroneles Manuel Antonio de Luzurraga y Juan Ignacio Pareja. El 19 de enero arribó a Guayaquil el capitán de navío Hipólito Bouchard en la fragata transporte Monteagudo mientras continúan las conversaciones en la goleta Arequipeña. Bouchard había sido nombrado como Comandante en Jefe de la escuadra peruana en reemplazo de Guisse. Al final, la noche del 19 se acuerda un armisticio de 10 días, dentro del cual, si ninguna de las partes tenía noticia de una batalla entre los ejércitos de Colombia y Perú, las fuerzas colombianas abandonarían Guayaquil. El acuerdo fue ratificado el 20 de enero por Hipólito Bouchard y Juan Illingworth. Como no llegó ninguna noticia a la ciudad, Illingworth se retiró con sus fuerzas, conformadas por el batallón Ayacucho y parte del batallón Girardot, este último llegado en los últimos días, hacia el norte por la vía del Daule.

Illingworth escribió en su parte al general Juan José Flores lo siguiente:

“En tan críticas circunstancias; cortados todos los recursos, y la comunicación de los pueblos, sin poder rescatar ni un solo soldado por las continuas amenazas enemigas, temiendo la introducción de armas y de la oficialidad de la tercera División, me vi precisado a oír la última invitación del jefe enemigo, a fin de entrar en una transacción que me diese el tiempo necesario, bien para salvar esta guarnición, bien para disminuir los nuevos peligros que me rodeaban; y como cada hora se producían eventos que angustiaban más y más mi situación, no fue posible conseguir otras condiciones, que las que constan en el convenio que en copia tengo que acompañar a usted” (6)

La ocupación de Guayaquil por la marina peruana fue el golpe más rudo que recibió Colombia en esta guerra. Al respecto, Daniel O’Leary escribió lo siguiente:

“La pérdida de Guayaquil nos ha acarreado grandes males; pero era una consecuencia natural de nuestra falta de marina en el Pacífico. Ahora no es tiempo de llorar las faltas que hemos cometido. Pensemos sólo en remediarlas. La posición geográfica del Perú desde un punto de vista militar, es tan superior a la nuestra, que sin exageración puedo decir que la derrota de su ejército le será menos perjudicial que la victoria a nosotros” (7).

Esta victoria peruana está olvidada, pero se debe saber que fue uno de los primeros triunfos en guerras internacionales que tuvo Perú y que los nombres de José Boterín, Manuel Sauri, Juan José Panizo, José María Salcedo, Francisco Forcelledo, Elcorrobarrutia y otros jóvenes marinos deben ser recordados en el futuro por su valeroso logro.

Notas
(1) Daniel Florencio O’Leary. 1952. Memorias del General O’Leary, T. III, pp. 429 – 430. Carta de O’Leary a Sucre del 6 de diciembre de 1828.
(2) Ibídem.
(3) Félix Denegri Luna. 1976. Historia Marítima del Peru, T VI, pp. 238 – 239. Parte oficial de José Boterín al Secretario General.
(4) Mariano Sánchez Bravo. 2004. Historia Marítima del Ecuador, T. XI, Primera Parte, p. 157.
(5) O’Leary, Op. Cit., pp. 438 – 440. Carta de O’Leary a Bolívar del 11 de enero de 1829.
(6) Sánchez, Op. Cit., pp. 158 – 159. Parte oficial del Comandante General de Guayaquil al Jefe Superior del Sur de Colombia.
(7) O’Leary, Op. Cit., pp. 445 – 447. Carta de O’Leary a Estanislao Vergara del 21 de febrero de 1829.